Capítulo 8

1609 Words
Alek. «Solo recuerda no ilusionar te cuando cenes con ella y que tú sucio secreto te delate por qué Mia jamás va a verte como un hombre...en el fondo sabes que significas un hermano para ella y te pesara escuchar lo de sus labios,esos que jamás probaras. —Maldita sea!—grite arrojando la corbata que tenía en mi cuello hacia mi cama. Las palabras que Laurent me susurro en la empresa me molestaron,odiaba que ella tuviera razón aunque se sentía celosa por Mía y verla de nuevo aquí había algo que Laurent tenía a su favor y era el conocerme tan bien,ella veía a veces lo que yo no podía dentro de mi,me levantaba cuando yo no podía más y me dejaba vencer por mi amor prohibido por Mía ese que si muchos lo supieran sería catalogado como obsesión,algo enfermo y poco correcto. Sin embargo nada de eso me importaba,lo que siento por ella sé que es correcto y genuino. Nunca fue un cariño de hermanos meramente para mí,tenía 16 años cuando supe que Mía me gustaba como una chica y dejé de verla como la hermana que mi padre siempre decía que ella significaría para mí pero mis ojos no pudieron evitar desde ese momento mirar la como algo más, admirarla cada año mientras creciamos juntos,por un tiempo creí que estaba enfermo y obsesionado por cuidar la demasiado,desearla y amarla,eso me decía Laurent cuando éramos novios. Pero el día que ella se fue y me quedé solo sufriendo su ausencia,odiando la por ser egoísta y luego deseando que volviera para no dejarla ir nunca más comprendí que no estaba loco por amarla tanto,no negare que Lau fue el perfecto consuelo y distracción para no pensarla por qué sería muy desgraciado de mi parte no agradecerle eso. Por otro lado cuando Mía volvió,me sentí furioso,enojado y resentido con ella,no solo por regresar cuando el abuelo ya no estaba si no también por sentir de nuevo ese amor por ella que creí haber enterrado. Ahora que las cosas entre los dos ya no se sentían tan tensas mi plan para enamorar la sería arriesgado y poco convencional por qué aunque odiaba decirlo frente al medio público,nuestros padres, amistades y quienes nos conocen somos hermanos pero estaba seguro que lograría enamorarla,me basto con mirar la impresión en sus ojos cuando nos volvimos a ver después de cuatro años para saber que le guste o la hizo olvidar que era yo/su hermanastro de toda la vida quien tenía de frente. Hoy por ejemplo aunque discutimos y le pedí perdón por ello cuando toque sus manos y las sentí en mi pecho,sus nervios me confirmaron que podía no serle indiferente y hacerla vibrar. De pronto dos toques detrás de la puerta me devuelven a la realidad. —Adelante—concedo quitando me la camisa —Disculpe Joven Alek—me dice Andy una de las sirvientas con la mirada avergonzada entrando. —Que ocurre? —Pol trajo su traje nuevo—me dice extendiendo un perchero con funda gris. —Gracias déjalo sobre la cama—dije buscando una toalla en la gaveta de mi ropero. —Si señor—me respondió y luego en silencio se marcho haciendo me sonreír divertido. Luego me metí a la ducha esperando relajar mi mente de esos pensamientos y seguir adelante con mi plan,no dejaría que está noche nada arruinara mi primer intento con Mia. Mía. Cuando salimos de la empresa note a Alek un poco tenso y pensativo,lo que le haya dicho el demonio rubio de Laurent esperaba que no haya sido tan grave para arruinar su humor. Apenas llegamos a casa y le dió las llaves de su auto a Pol, Alek no me dijo nada más que sólo me prepara presentable para la cena que sería en un restaurante elegante, confundida lo ví irse a su habitación y yo me metí a la mía que no estaba lejos de la suya,ambas estaban una frente a la otra. Una vez en ella,encontré a mi mamá que me estaba esperando con muchos vestidos sobre la cama,lista para arreglarnos juntas. —La señora Grace irá a la cena—me anuncia mientras se delinea los labios con un labial rojo Ambas estábamos frente a mi tocador maquillando nos,ya casi estábamos listas con vestido y peinado aunque el azul que traía lo sentía muy ajustado pero en fin eso pasa por vestir jeans y blusas todo el tiempo. —Crei que tardaría en volver de su viaje—dije confundida esparciendo el rubor sobre mis mejillas. —yo también pensé lo mismo. Mi abuela Grace poco después del funeral decidió irse a pasar su duelo lejos de aquí en Portland dónde tenía una casa de campo muy linda pero ahora parecía que algo la hizo volver precipitadamente y dudaba que halla sido por los recientes negocios de Alek. —Entonces cuando volvió? —Ayer y se hospedó en un hotel pero es probable que hoy vuelva a casa. —papa lo sabe? —Fue al primero que llamo está mañana para avisarle que asistirá con nosotros a la cena de los Caruso. —Respecto a eso madre...—la mire dudosa en si debía preguntar selo. —Que ocurre cariño? —Quienes son ellos? —Los Caruso?—pregunta sorprendida. —Si. —Creí que Alek te puso al corriente sobre quienes son. —No me dijo mucho—miento no me dijo nada más allá de lo que era el sujeto«un socio. —Bueno ellos son una buena familia y nos volvimos cercanos cuando tú padre les permitió hacer negocios. —Hace cuánto? —Wow Mía que es esto?, Un interrogatorio? —No mamá—niego—solo tenía curiosidad. —Hace tres años que mantienen negocios y ahora se podría decir que ya es oficial. —Claro—asiento. —Supongo que ya conociste al joven Caruso. —No a profundidad—respondí con una sonrisa nerviosa. —Bueno ya tendrás el placer de hacerlo—me dice levantándose del tocador pero yo en mi interior deseaba que eso no ocurriera jamás,aún estaba avergonzada por lo que pasó. Por otro lado agradecí que no me delató frente a Alek cuando nos presento pero no lo estaba en si lo haría frente a mis padres. Con un fuerte suspiro me levanté del tocador,tome mi bolso de mano y salí de la habitación hacia las escaleras,oyendo los parloteos de mi madre por detrás sobre lo bien que debía comportarme. Apenas baje los dos últimos escalones mi padre me alabo. —Te ves muy linda hija. —Gracias—le agradecí con una pequeña sonrisa. —Y yo mi amor?—se quejo mi madre con un pequeño puchero tomando la mano que papá le extendió para ayudarla a bajar. —Tu estás exquisita—le dijo antes de robarle un casto beso que sonrojo a Mamá. —Se ven muy hermosas las dos está noche—dijo la voz de Alek detrás de ellos,bajando las escaleras con un traje azul marino a la medida. Se veía muy atractivo y elegante que me perdí un momento hasta que mi madre le agradece. —Bueno hay que irnos ya—anuncio papá tomando a mamá de su cintura para caminar hacia la salida. —Te ves muy hermosa—me dijo Alek con una sonrisa mientras me extendía su brazo. —Gracias...—le agradecí tomando su brazo y juntos salimos de la casa hacia su auto. —Papa y tu madre irán con Pol en el auto de enfrente—me informo antes de cerrar mi puerta. Segundos después él entra y pone el auto en marcha siguiendo la camioneta de enfrente donde iban nuestros padres. —A que restaurante iremos?—pregunte intentando no estar nerviosa por la cena con cierto tipo. Alek me miró con una sonrisa. —Ansiosa? —Noo...—negué mirando hacia la ventana. —Iremos al Pink Door. —Ok. Veinte minutos después llegamos al dichoso restaurante que parecía sencillo por fuera pero por dentro era muy elegante y atento,apenas papá dió nuestro apellido de la reservación,una mesera bastante coqueta con Alek nos llevó a la mesa donde estaban el tipo llamado Oliver con un señor muy parecido a él y una mujer elegante de ojos marrones«seguramente sus padres pensé en cuanto nos detuvimos frente a ellos que se ponen de pie al vernos. —Cómo has estado Frederick?—pregunto mi padre al señor con familiaridad mientras le ofrecía su mano. —Excelente Williams y ustedes?—el señor sonrió apretando le su mano. —Tan bien como podemos. —Lamento mucho lo de su padre—dijo la mujer sonriendo nos levemente con pena. —Gracias Camila—le respondió mi madre. —Bienvenida señorita Bennett que gusto verla de nuevo—me dijo Oliver llamando la atención de todos y a Alek tensarse un poco o eso senti al estar sujetada de su brazo. —Igualmente señor. —Dime Oliver por favor—me pidió tomando mi mano izquierda y sin más la beso castamente. —Oh Ella es su hija?—exclamo la mujer llamada Camila rompiendo el incómodo momento del que no supe cómo reaccionar. —Si—asintió mi madre orgullosa—Es Mía. —Un gusto linda—me dijo la mujer con una sonrisa genuina. —El mío igualmente—le respondí cuando su hijo soltó mi mano y me sonrió con diversión. De pronto Alek que estuvo callado todo el tiempo carraspeó un poco para proponer que brindemos por la reciente sociedad antes de cenar a lo que todos lo hicimos.
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