Sin trabajo

1382 Words
Vergüenza, horror, miedo, lujuria, pero aún más vergüenza se apodera de mí, lo escucho decir algo, pero mi mente necesita correr del lugar en el que me encuentro, así que no le presto atención a lo que dice, tomo mis cosas y salgo de la oficina casi volando, no puedo más, esto definitivamente traspasó todos los límites. Dime por favor que no es cierto, que no acaba de pasar esto... Dime que sólo fue mi mente estúpida jugándome una mala pasada. Pero ¿Qué carajos fue lo que hice allí? Corro por las escaleras hasta llegar al primer piso y me muevo casi volando para salir del edificio... No puedo comprenderme ahora, sabía que estaba prohibido y aún así lo toqué ¿Por qué no me detuve? ¿Por qué no te detuviste, Shane? Dos semanas después… Hemos estado peleando por todo, por nada y por si acaso, no han sido días muy gratos, no entiendo que es lo que nos pasa, siento que buscamos excusas para mantenernos lejos y eso es, claramente, lo mejor que podemos hacer, Shane y yo no sólo compartimos cosas demasiado íntimas, sino que también nos vimos desnudos, eso es algo demasiado difícil de olvidar, o más bien, de ignorar. Ya no lo puedo ver como lo veía antes, ya no es aquella estrella brillante a la que solía mirar con tanta admiración, no logro seguir el camino que por tanto tiempo recorrí, ya no quiero seguir aquí. - Abril, tenemos que hablar – Me dice y me pide que me siente – No sé qué es lo que te pasa, pero no estaba acostumbrado a este nivel de trabajo, se te olvidan las cosas, no haces lo que te pido, no estás atenta, y tu trabajo es hacerme la vida más fácil, pero al final me la estás haciendo más difícil ya que tengo que estar pendiente igual de las cosas, tengo que estar revisando lo que haces por temor a que se te vaya a pasar algo y eso no me está haciendo bien, necesito que tomemos una decisión ahora, si te quieres quedar, tienes que darme el cien por ciento, no admitiré menos pues si no va a ser así, prefiero que te vayas. Mi mente me lleva directamente a todo lo que hago, a todo lo que hacía, a cada cosa que él pedía, y luego me doy cuenta de que nadie es irremplazable, yo soy simplemente una más, una asistente se encuentra en cualquier parte y es ahí, justo ahí que me doy cuenta de que yo no significo nada más para él que sólo una simple asistente reemplazable. - Está bien. – Digo y salgo de la oficina, está más que claro que debo arreglar las cosas para irme, me voy a dar dos semanas para eso y después me iré, es evidente que yo aquí estoy sobrando desde que pasó lo que pasó entre nosotros. Han pasado dos semanas desde que conversamos, los ánimos han estado muy complejos, no nos hablamos como antes, ya no nos miramos, nos evitamos y eso es lo mejor para mí, pero cómo me duele, no tienes una idea de cuánto dolor me causa el ya no tenerte conmigo como estábamos acostumbrados, lamento tanto que te hayas alejado así de mí, quiero llorar... Hoy llego temprano a la oficina, creo que es el día y estoy más que preparada para eso, el día viernes estábamos conversando en grupo y él me preguntó algo, creo que no respondí muy bien, a veces me pasa que me cuesta ver a Shane como a ese hombre perfecto que siempre idealicé, las cosas han cambiado mucho y no para bien, creo que ha llegado el momento de separar nuestros caminos. - Hola Abril ¿puedes venir a la oficina por favor? – Me saluda y me pide acompañarlo en cuanto llega, sé a lo que voy, así que camino hacia la oficina detrás de él y mi mente se siente tranquila, por lo tanto, lo dejo hablar, él lo necesita más que yo. - Las cosas no son como antes, yo sé que podríamos haber mejorado en cuanto al trabajo, pero el problema radica en que yo ya no confío en ti y creo que sin confianza no podemos trabajar, quizá ha llegado el momento de tomar cada uno su camino y es justo por eso que he decidido que, desde hoy, ya no sigues trabajando para mí. Mi mirada es seria aunque, cuando mencionó lo de la confianza, me he sonreído ya que no es sólo un problema que él tiene conmigo, es un problema que tiene consigo mismo, pues estamos claros en una cosa, él no confía en sí mismo y yo tampoco confío en él. Por supuesto que ese no es mi problema así que lo dejo pasar, pero es evidente que él no. - No sé si esto sea una situación de la que te puedas reír. - ¡Joder! Siempre se fija en mis gestos, en lo que digo, en lo que hago, en como camino, en todo, siempre presta demasiada atención a los detalles a su alrededor, es algo que quizá voy a extrañar de él. - Bien. – Digo más para mí que para él. - No sé si quieres decir algo, agregar algo, yo sólo puedo darte las gracias por todo y espero que te vaya bien y sé que serás una buena secretaria donde sea que estés. – Gracias por eso. - No, nada. - No puedo hablar ahora, sabes que odio hablar de lo que siento. Al menos deberías recordarlo. - ¿No hay nada que quieras decir? - Insiste. - No. – Claro que quisiera decirte muchas cosas, pero… ¿Para qué? ¿Vale la pena? ¿Cambiaría en algo tu forma de ser? No, creo que no lo harías, por lo mismo no tengo nada más que decirte. - Bien, quiero que hagamos todo ahora, no dejemos nada para mañana, necesito que veamos el tema de tu finiquito y el pago de este ahora mismo. No me esperaba más ni menos de ti, pero si crees que me vas a ver mal, que me verás llorando, que voy a rogar por mi trabajo, entonces déjame decirte que no me conoces, que nunca lo hiciste pese a creer que lo sabías todo de mí. Me paro y salgo de la oficina, está claro que él le va a comunicar a mis compañeros de trabajo que es mi último día, es algo bueno en todo caso, aquí no habrá lágrimas, no habrá despedidas ni nada por el estilo, yo seguiré mi camino y este ciclo con Shane queda automáticamente cerrado para mí. Un mes después... Ha pasado un mes desde que dejé Sparting Corp. O más bien, desde que me despidió el hombre al que creí perfecto, no lo culpo ni lo juzgo, es lo mejor que me podía pasar, era obvio que después de lo que pasó entre nosotros nada volvería a ser lo que una vez fue y eso está bien, ya era hora. Todos los días pienso en que fue lo mejor que me pudo pasar, ya no estaba contenta ni a gusto trabajando. Era horrible levantarme cada mañana sabiendo que tenía que verlo, así que ese mismo día lo dejé ir por completo. Una tarde cualquiera, mientras estoy sentada y escribiendo en mi computador, una llamada entrante interrumpe mi concentración, así que me decido a contestar antes para poder volver a escribir después. - ¿Aló? – Está demás decir que me deshice de todo lo relacionado con Sparting y con Shane, no guardé fotos, regalos, documentos, lápices, contactos, nada, así que ese mismo día eliminé todo, borré y boté todo también, nunca es bueno dejar recuerdos, sobre todo porque necesito comenzar de nuevo y eso no lo haré pensando en él. - Hola Abril. – Esa voz me parece bastante familiar pero no logro distinguir por completo a quién le pertenece. - Eh, ¿con quién…? - Pregunto un tanto desinteresada. - Soy Scott, supe que dejaste de trabajar con Shane... - Demonios... Lo que me faltaba, justo la única persona de la que no quiero saber, el único ser que considero despreciable está en la otra línea... ¿Que es lo que quiere?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD