Una segunda vez

1380 Words
Veo que en su mano está su teléfono, lo que quiere decir que le llegó el mismo mensaje que a mí, así que me acerco a él y le pregunto cómo está mientras mi rostro refleja preocupación y el suyo refleja molestia. ¡Carajos! Él no está bien. - No te preocupes por las idioteces que dijo, sabes que eso no es así, no dejes que sus palabras te molesten. – Le digo desde el marco de la puerta, es de tarde y ya estamos solos en la oficina, así que no hay necesidad de cerrar la puerta. - No estoy molesto, sólo es que me cansa esto, me cansa la gente así. – Sus palabras son melancólicas y odio eso, Shane no es así. - Idiotas van a existir siempre, pero eso no debe preocuparte, no puedes esperar a que piensen bien de ti todo el tiempo, la gente es así. Está en su naturaleza. – Digo intentando hacer que él vea las cosas de forma relajada. - Lo sé. – Su rostro sigue triste y su expresión dolida me está matando, puede que ya no lo considere mi punto de admiración, pero sigue siendo el hombre que me ha salvado una y otra vez de mis caídas en desgracia, no voy a dejarlo solo ahora. - Está bien. ¿Necesitas algo? – Le pregunto antes de irme. - No, ve tranquila. - Ok. – Digo y camino hacia su escritorio para despedirme de él, pero cuando llego le doy un abrazo y le hablo, aún puedo sentir cuando él no está bien. - Tranquilo, todo pasa por algo y siempre es para mejor. Sabes que lo que dijo no es cierto, así que no quiero que lo sobrepienses. - Está bien, lo sé, pero igual es molesto. - Sus manos están lejos de mi cuerpo y las mías están en su cuello, casi sin tocarlo. - Lo sé, pero tú eres el mejor en lo que haces, si un cliente no sabe verlo, entonces que se vaya a la mierda. - Digo sin soltarlo. - Gracias. - Ok, es hora de irme. Me intento incorporar, pero él toma mi cintura y me mantiene en el mismo lugar. - La vez anterior no lo conversamos, ahora vamos a hablar de esto, dime ¿Qué es lo que sientes? – Sus palabras me toman por sorpresa, no sé de qué carajos habla. Mi posición es mala, no estoy bien estabilizada sobre mis tacones y ya me estoy colocando nerviosa. - ¿A qué te refieres? - Pregunto. - A lo que te pasa, sabes que te pasa algo y no me lo estás diciendo. - Ah, claro, que simple decirlo... - No me pasa nada. Es enserio. – Digo intentando incorporarme, pero sus manos aún me tienen aprisionada contra su cuerpo. - No, no vamos a dejar las cosas así, no será como la última vez, ahora vamos a hablar. - ¡No quiero hablar, me quiero ir! - ¿Hablar de qué? No hay nada de que hablar, no he hecho nada. – Digo tratando de convencerlo de que es injusto que diga que yo siento algo cuando no he hecho nada más que darle un abrazo de apoyo. ¡Joder! - Ven. Vamos a sentarnos. Se para de su asiento y camina conmigo hasta la recepción en donde hay unas sillas, allí nos sentamos y él comienza a hablar, definitivamente cree que yo estoy loca por él o algo así, su forma de hablarme es como cuando le dices a quien no te gusta que jamás va a pasar algo entre ustedes, y ahí es cuando me doy cuenta de que él piensa que yo busqué esto, que yo necesito acostarme con él, no lo sé, no entiendo cómo ha acabado pensando eso de mí, sobre todo después del tiempo que llevamos trabajando juntos, no puede ser. - Yo no he hecho nada. – Digo ya ofuscada. - Pero dime qué es lo que te pasa, que es lo que sientes. Te pregunté eso la otra vez y no me dijiste nada, te lo vuelvo a preguntar ahora. - ¡Ah, mierda! ¡Me está volviendo loca! - ¿Por qué sólo yo tengo que responder? - Digo mirando hacia otro lado, él no quiere entenderme. - Porque si fuera por mí, en este momento te estaría haciendo todo lo que se me ocurre en ese escritorio. ¡Mierda! No dijo eso... ¿O sí? - Si estuviera solo, estaríamos teniendo sexo de muchas formas, y lo haríamos rico, no lo dudo, pero no estamos solos, así que eso no va a pasar. - ¿Que cara...? - Yo no he dicho que va a pasar. – Mi molestia aumenta al saber que él considera que soy sólo alguien con quién tener sexo. - Pero yo lo estoy diciendo. Ven acá. – Dice y toma mi mano mientras me hace colocarme de pie para luego sentarme en sus caderas bajando mi cuerpo friccionando con el suyo. ¡Ay no! Su cuerpo dice muchas cosas en este momento y el mío no lo está haciendo mejor. ¡Demonios! ¿En qué me metí? Toma mi rostro con su mano y me acerca, pero no me besa, al menos eso está bien. Estoy demasiado nerviosa, me siento ansiosa y mi cuerpo me está pidiendo algo que no me había pedido nunca, me pide a gritos que tome su cuerpo como mío y eso no es algo que yo quiera hacer, no al menos sabiendo que él tiene novia. - No vamos a hacer nada, pero de que tenemos ganas, tenemos los dos y no puedes negarlo. Se para conmigo y me voltea para quedar tras de mí dejándome pegada al mueble mientras cierra las puertas y me abraza desde atrás, quiero resistirme, decirle que eso no va a suceder, pero no puedo, no hablamos de cualquier persona, es Shane, es mi jefe, es mi amigo, demonios, esto no puede estar pasando, estoy pasmada mientras él toca mi cuerpo, me voltea nuevamente y coloca sus manos en mis senos, jodidos sensibles senos, reaccionan de inmediato a su toque, todo va avanzando muy rápido y mi mente solo me dice que quizá esto fue lo que yo siempre quise y nunca me di cuenta. - Creo que debo irme. – Digo apartándome de sus brazos. - Si, sería lo mejor. - Shane se aleja y yo recojo mi bolso del lugar en donde yacía olvidado, lo tomo y camino hasta su oficina para tomar mi chaqueta, la que él mismo me había quitado en algún momento que ya no recuerdo, paso por su lado y toma mi brazo deteniendo mi marcha. - Si, sería mejor que te fueras, porque si te quedas, soy capaz de hacértelo todo. – Su amenaza dicha entre dientes y sin soltarme me vuelve a encender tanto el cuerpo como el alma, no me muevo, no lo logro, el aire se quedó atorado en mi garganta. - Me voy. – Digo moviendo mi brazo para que me suelte pero, por el contrario, no me suelta, me toma firmemente en su abrazo y se mueve hacia la oficina en dónde se sienta sobre un escritorio y me coloca delante de él, pasa sus manos por mis pechos, me recuesta sobre el escritorio que está en frente y toma mi cuello en su mano ejerciendo cierta presión, lo que termina por volarme la cabeza mientras pasa su otra mano desde mi cuello hacia mi vientre... ¡Joder! Esto es demasiado caliente para mí, no me lo esperaba. Con ambas manos jala y rasga el escote de mi vestido dejando mis pechos al descubierto y una sensación extremadamente caliente se apodera de lo último de cordura que me quedaba, joder, ya no puedo más, me levanto del escritorio y él retira su pantalón dejando ante mí su m*****o enorme, lo que me provoca una sensación de necesidad, lo tomo en mi mano y lo comienzo a mover, pero su mano me guía haciendo que baje y lo tome con mi boca, mierda, esto es completamente nuevo. De pronto y sin aviso, se aparta de mi toque y se aleja… Gracias a Dios. ¡Mierda! ¿Qué estuve a punto de hacer?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD