¿Qué me sucede contigo?

1364 Words
¡Diablos, no! Scott es el hermano de Shane, un niñato idiota, creído, brabucón y narcisista que siempre cree tener la última palabra y espera que todo el mundo gire a su alrededor. Llevo 3 años sin verlo, la última vez que lo vi nos peleamos por todo, Shane no sabía si pedirle a él que se fuera o despedirme, que él venga a hacerse cargo del puesto de jefe no es precisamente la mejor idea que ha tenido. Hace tres años... - ¡Ten cuidado con eso! - Me grita un idiota al que no había visto en mi vida, cuando estoy llevando el café a la oficina de Shane. - Lo siento.. Yo... - Intento disculparme pero el grosero me interrumpe. - Por favor ¿Acaso nunca has servido café? ¿No te das cuenta de que puedes quemar a la gente? ¿O era eso lo que querías? - Se pasa la mano por el cabello castaño corto y me mira como si quisiera matarme - No puedes ser tan estúpida - ¡Ah no! - Mira, no sé quién carajos eres pero esa no es forma de tratar a la gente, no soy tu esclava como para que me hables así. - Me ofusco y él se para. - ¡No me grites! - Me grita él. - Entonces tu tampoco me grites a mí ¡Grosero! - ¡La única maleducada aquí eres tu! ¡¿Que acaso no sabes quién soy?! - Vuelve a gritar y yo quiero acercarme para abofetearlo, pero él toma mi mano y se acerca a mí, me percato de que su toque me produce corriente, y entonces la puerta de la oficina se abre mientras un Shane bastante molesto entra mirándonos a ambos. - ¿Qué están haciendo? - Es ahí que me doy cuenta de lo cerca que estamos y de que él tiene mi mano en la suya. Rápidamente nos separamos, como si de niños pillados haciendo alguna diablura nos tratásemos. Esa fue la primera vez que lo vi, luego de eso siguieron desencuentros horribles en los que siempre nos gritábamos, no fue agradable conocerlo pues nunca dejó de ser un idiota. - Si, lo sé, entiendo lo que estás pensando justo ahora - Shane habla sacándome de mis pensamientos - Pero Scott ha cambiado, ha madurado, te lo puedo asegurar. – Me dice y me extiende la mano, la que obviamente tomo, es entonces que todo mi mundo comenzaría a girar de una forma en la que no podía evitarlo, o bien, no quería. Siempre hemos sido la clase de amigos que estamos para el otro, no es necesario que hablemos, con una mirada nos podemos dar cuenta de que el otro no está bien y ese es justo el caso. Su mano me insta a moverme hacia el otro lado del escritorio en donde él está sentado. - ¿Me abrazas? – Sus palabras calan hondo en mi corazón, no lo pienso y al ver su necesidad clamando por apoyo, me arrojo a sus brazos. - Abrázame más fuerte. – Me pide y sus manos me presionan a su cuerpo, se nota que no está bien y que necesita contención, pero esto se siente diferente. Beso su hombro porque es lo que hago siempre que lo abrazo, pero sus manos comienzan a subir y bajar por mi espalda ejerciendo la presión justa como para mandarme a la mierda, no entiendo que me pasa, no entiendo qué carajos está pasando con ninguno de los dos, su respiración se agita, la mía hace lo propio, me siento tremendamente tentada a mover mi rostro sólo 5 centímetros, 5 centímetros serían suficientes para besarlo y… ¡Joder! No puedo estar pensando en esto, su mano baja casi a la altura de mi trasero y sé que es el momento de apartarme. ¿Qué diablos estuve a punto de hacer? Me muevo, pero él toma mi mano al mismo tiempo que se para y queda con su metro noventa de altura frente a mí, ahora yo estoy pegada al librero que está detrás de su escritorio y mi presión cardíaca está por sobre las nubes. - Lo siento. – Dice y me vuelve a abrazar, mi corazón late a mil por hora, estoy temblando y me siento completamente nerviosa. Su mano está en mi espalda y yo me aferro a su chaqueta, me quiero alejar, pero si me muevo ahora sé que me voy a tambalear y no quiero eso. Mi respiración continúa agitada, mi pecho sube y baja, mi mente está completamente nublada ¿Qué fue lo que pasó aquí? - No se lo digas a nadie, por favor, que quede entre nosotros, fue sólo un abrazo. – Me lo está diciendo, pero sé que lo dice más para sí mismo, está tratando de entender qué carajos nos pasó, al igual que yo. No son dos meses, son 4 años los que llevamos trabajando juntos, 4 años en que nos hemos apoyado y nos hemos gritado, 4 años en que jamás hemos cruzado la línea, 4 años y casi los cambiamos por 5 centímetros. Intento alejarme, pero en cuanto me muevo un par de centímetros, él me acerca y se mueve conmigo haciendo el camino que da hacia el baño que está en su oficina. - Ven. – Me dice mientras me abraza desde atrás, las cosas se están volviendo extrañas y sé que si me quedo, si entro a ese baño con él, las cosas van a cambiar y yo no voy a permitir eso, no quiero que cambien, no quiero perderlo tampoco, para mí él es muy importante y lo necesito en mi vida. - No me arrepiento de las cosas que hago, porque no hago cosas de las que me pueda arrepentir. – Le digo y salgo rápidamente de la oficina. ¡Mierda! ¡Mierda! ¿Qué acaba de pasar ahí dentro? Mi cabeza da vueltas, cierro la puerta detrás de mí y me muevo rápidamente hacia el baño que está en la recepción, cierro con llave y me termino sentado en el suelo, no sé qué me pasó, no hice nada, pero se sintió peor que haberlo hecho todo. ¡Dios! ¡Es Shane! Mis manos en mi cabeza y mis nervios no dan para más de sólo recordar que pude sentir su dura erección presionando contra mí, esto no fue un abrazo cualquiera por ningún ángulo en que lo intenté ver. Cuando decido que es momento de salir del baño y volver a mi realidad, Shane me vuelve a llamar, yo camino hasta su oficina sin decir una palabra, pero está más que claro que mi mundo ya cambió, aunque también es cierto que no sería bueno que mis compañeros sospecharan que allí pasó algo diferente hoy, cuando entro a la oficina él actúa normal, como si nada hubiese pasado, me pide que cierre la puerta, que me siente y que no piense mal de él pero... ¿Qué no piense mal? ¡Mierda, Shane! ¿Cómo carajos puedes pedirme eso? ¿Te das cuenta de que, si me hubiese quedado, me hubieses llevado al baño y habríamos terminado haciéndolo todo? ¿Y me pides que no piense mal, que me ría de esto? ¿Acaso entiendes cómo me siento yo ahora? No me puedo entender, no soy capaz de comprender por qué actúo así ya que cuando él estira su mano y me pide que me acerque yo no lo dudo, mi confianza en él no ha disminuido, pero si siento miedo de mi actuar, de mi sentir, no sé qué es lo que me pasa. - Ven acá. - Dios, esa voz sexy y melodiosa me hace tomar su mano y caminar hacia él, cuando llego a su lado él toma mi cadera y me sienta sobre su pierna, algo que no había pasado nunca entre los dos, está demás decir que me sorprende verlo así, tan osado, tan distinto, tan caliente como si de un fuego se tratase y a la vez, puedo notar que su erección no ha cesado. Dios ¿qué me pasa? ¿Por qué lo veo de una manera diferente ahora?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD