Capitulo 7: Una metida de pata

1570 Words
JEREMÍAS Mi cabeza da vueltas, estoy loco por Emilia, otra vez, podría decir que en estos años, nunca la pude sacar de mi cabeza, sino cómo se explica que no tuve ninguna novia oficial. ¿Será qué mi corazón la estaba esperando? Estoy tan pensativo, llego a la oficina, después de un rato llamo a Emi, me quedó algo dando vueltas que puede parecer estúpido, pero necesito decirlo. — Emi, tenemos que hablar… — me mira con cara de incógnito—¡¡Seamos novios oficiales!!— se queda quieta, eso me parece raro, a Emilia le encantan las formalidades, o por lo menos le gustaban. — Emm sí, en realidad ya lo había dado por sentado —¿Ven? la conozco, sabía que con solo un beso ella iba a considerarlo una relación. — Bueno, solo quería confirmar, no quiero esconderme mas acá en la oficina, quiero que todos lo sepan ¿no te molesta? — No quiero tenerla de acá para allá sin que seamos nada, llámenme anticuado, pero no voy a estar con una chica que sé que es como Emilia y la voy a boludear. — ¡¡Me encanta!! — se acerca, pone sus brazos en mi cuello y me besa suavemente— Ahora qué sos mi novio, ¿te puedo besar en cualquier lugar?— la miro y sonrió. — ¡Exacto! — la siento en mis piernas — Ahora que sos mía, ya no tengo que esconderte ni disimular más — la beso suavemente, aunque quiero besarla como un loco… me contengo. — ¿Los demás no van a creer que es muy rápido? — ay, sabía que iba a pensar eso, sé que siente que esto va rápido, para ella esta empezando una relación con un desconocido, mientras que para mí es solo retomar una vieja relación. — ¡Qué me importa! Que piensen lo que quieran, lo que importa es lo que nosotros sentimos — le acaricio la mejilla, ya voy a aclarar todo con ella para que no se sienta tan rara. Terminamos el turno de trabajo y la veo salir, me apuro para alcanzarla — Espérame, así salimos juntos. — le digo antes de que se vaya. — ¿Vamos a pasear un rato? — quiero estar todo el tiempo con ella, ¿será mucho? — Si, dale, me encantaría— ella sonríe, me acerco y le agarro la mano, todos nos miran, no me importa. Quiero que ella sienta que esto va en serio. Salimos, subimos a al auto y todos en la oficina se quedan chismeando de nosotros, parece que no tienen vida. .... Llegamos al Shopping de Palermo, caminamos y veo que ella se ríe, se debe estar acordando de la otra vez, me río también, puedo ser muy atrevido cuando quiero. Decidimos ver una película, al principio no le presto demasiada atención, solo me dedico a mirarla. Está tan concentrada comiendo y tomando de su refresco, en un momento creo que se da cuenta porque sonríe, así que pongo mi mano en su falda y hago circulitos con el dedo, ella se mueve porque siente cosquillas, me calmo y terminamos de ver la película, es que ella me puede. Salimos y entre la multitud. — ¡¡Amigoo!! ¿Cómo estás?— Ezequiel me saluda— ¿Cómo vas con tu venganza, te calmaste, chabón? — en ese momento pongo a Emilia al frente para que se dé cuenta que estoy acompañado. — Hola, ella es Emilia, mi novia— me mira con cara de ¡Metí la pata! — ¡Woow, felicidades! ¿Qué le hiciste? Este es difícil de atrapar— le dice a Emilia que se encoje de hombros y se ríe. — Mucho gusto— lo saluda tímidamente, tengo miedo que haya escuchado lo que dijo Eze y piense cualquier cosa, voy a tener que buscar una excusa para eso— Voy al baño — dice Emi y se va. — ¡¡Casi meto la pata, boludo!! Está demasiado cambiada, no la reconocí— Eze ya está al tanto de todo, y de mis planes pasados, tengo que hacerle la actualización. — ¿Hubo cambio de planes? — me mira y ya sé que se dio cuenta. — Me lo imaginé, sabía que cuando la vieras de nuevo te ibas a enamorar otra vez, igual me pone contento, me cansé de tener un amigo gruñón, espero que esta reconciliación me dé un amigo más feliz— me dice dándome una palmada en el hombro. — No le dije quién soy, ya se lo voy a decir, estoy esperando— me mira y abre los ojos. — ¿Posta? Boludo; sí se entera, se va todo a la mierda, yo pensé que se reconciliaron y ya, entonces rapidita la cosa, porque ¿Hace cuánto llegó, 1 semana, un poquito más? — me mira haciendo mueca. — No, no le voy a decir todavía y no hables así de ella, no sabes cómo es — lo miro enojado. — ¡Ay, Julián! Vos no cambias… Siempre estuviste loco por esta piba, más vale no te haga sufrir otra vez, porque después te banco yo — me dice revoleando los ojos. — Esta vez es diferente— lo interrumpo. — Eso espero, igual supongo que toda tu inteligencia te va a servir para que no te engañen fácilmente y sino hay plan B, la súper venganza — se ríe y justo llega Emilia. — Bueno, nos vemos— me acerco a Emilia que tiene cara rara, ¿Descubrió algo?— ¿Todo bien?— le pregunto. — Sí, solo que la cara de tu amigo se me hizo conocida, ¿Cómo se llama? — la puta madre, lo reconoció. La diferencia entre Ezequiel y yo, es que extrañamente yo cambié mucho mi aspecto, la pubertad no me favoreció pero la adultez si. — Ezequiel, lo conocí en la universidad, nos llevamos muy bien desde ahí— miento para distraerla. — Ahh ¿y el apellido? — demasiadas preguntas, me estoy poniendo nervioso. — Echeverría… ¿Pasó algo?— pregunto. — No, nada es que era mi compañero de la secundaria, por eso me pareció conocido— está rara, tengo que preguntar. — ¿Eran amigos? — me mira. — Algo así, él era el mejor amigo de mi novio en ese tiempo — habla de mí claramente porque Ezequiel, es mi mejor amigo. — ¡Mira qué casualidad! ¿Pasó algo? Porque estás rara— sé que no debería preguntar pero no quiero sonar que no me importa ella. — Nada que sea grato de escuchar, dudo que quieras saber de mi pasado — se nota angustiada, me da curiosidad saber su lado de la historia. — Soy tu novio, obvio me gustaría saber — me mira y suspira. — Bueno, pero no me juzgues, tenía 18 años y era muy tonta — ya sé todo pero sigo para comprobar. — Tranqui, todos fuimos jóvenes alguna vez — sonrío para relajarla. — Cuando iba a la secundaria tenia un novio llamado Julián, salimos por 2 años, él era súper bueno, de verdad divino, lo amaba demasiado, en ese año yo me mudaba a Australia por mis papás, no quería dejarlo, mejor dicho no podía y no quería una relación a distancia no me parecía justo — recuerdo muy bien cuando se lo plantee y ella nunca me dijo nada. — Pero, vos lo hablaste o ¿qué hiciste? o sea, si lo amabas tanto, algo hiciste ¿no?— me da cosa que hable así de mí sin saber que estoy acá. — Tuve una idea, muy estúpida y egoísta. Había un pibe que se llamaba Marcos, él se llevaba muy mal con Julián y con todos en general, era un pelotudo, se hacía el chamuyero y eso molestaba, como a él le chupaba todo un huevo, lo besé en frente de Julián, yo lo conocía y sabía que no me iba a perdonar, me dejó, me ahorré dejarlo yo y “sufrir menos” en teoría — se nota bastante afectada, así que ¿por eso besó al pelotudo de Marcos?. — Pero ¿por qué no optaste por hablar y terminar en buenos términos?— yo la habría esperado, con esto me siento nervioso, porque ahora que escuché su historia va a ser más difícil contarle la verdad. — La verdad, no sé, fui tonta, por años lo busqué por las r************* , pero nunca más supe de él, tampoco nadie supo — me daría celos si no supiera que habla de mí. — Me voy a poner celoso— le digo en juego y me rio. — Ay noo, para serte sincera, a veces me haces recordarlo, no me malinterpretes, a lo que me refiero es que él me respetaba y vos también, son buenas personas— somos el mismo, tontita. — Ahora si me dieron celos — la agarro de la mano y seguimos caminado. — Gracias por escucharme, y entenderme. Esto no lo sabe casi nadie, es algo que me pesa y me gusta que vos lo sepas, quiero empezar bien las cosas — la miro y me siento cada vez más perdido en ella. — Lo pasado es pasado, el presente es este y eras joven, no es algo tan grave— le acaricio el cabello y la beso, la amo demasiado, ¿Qué voy a hacer?
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