EMILIA
Liza se fue a una fiesta y yo estoy esperando que llegue Jere, lo invité, así comemos algo y nos vemos un rato.
Tengo el pijama puesto, voy a cambiarme, cuando tocan la puerta.
Abro creyendo que es la comida, pero no, es Jere que ya llegó.
¡Súper rápido!
Me causa gracia, a penas le dije y ya vino para acá.
Me siento avergonzada por mi ropa, solo tengo un short y una camisa conjunto del pijama y lo que más me avergüenza es no tener corpiño, iba a dormir así que estaba cómoda, no me dio tiempo a cambiarme .
— ¿Me vas a dejar pasar o nos vamos a quedar acá? — interrumpe mis pensamientos.
— Ay si, perdón; estaba pensando — veo que me mira de arriba abajo.
— Si sabía que íbamos a hacer pijamada, traía mi ropa de dormir — me hace un puchero.
¡Qué lindo es!
— No, no, ya me voy a cambiar — me mira y hace gesto que no, entra y se acerca a mi oído
— Esto deja a la imaginación — me mira — porque imagino que no tenés nada abajo — se ríe y entra, pone unas cosas que trajo en la mesa, entre ellas, películas.
Comemos, tomamos algunas cervezas, nos reímos, él es muy divertido.
Pongo música, porque ya estoy medio alegre y bailo haciéndome la chistosa. Yo soy así, aunque me muestre muy reservada, puedo ser divertida, él me acompaña y bailamos haciendo payasadas. En un momento cambia la música a una más lenta, me agarra de la cintura tocando un poco mi piel que está a la vista del borde de mi camisa, me aprieta para bailar, puedo sentir cómo late su corazón, estamos muy acelerados, ya me parecía raro que en todas estas horas no nos pasó esto, en este momento puedo sentir algo extraño y él me aparta diciendo que tiene sed, esa actitud me parece rara, pero después me percato de que lo que sentí raro estaba en su entrepierna, me pongo súper roja.
— ¿Qué pasa? — le pregunto.
Se da vuelta me sonríe y se rasca la cabeza.
— Nada, ya tenía sed, bailamos demasiado— se ríe
Me parece tan encantador, y me da risa como me miente para no hacerme sentir incómoda.
— Ajam...— me acerco a él mordiéndome las uñas.
— Emiii, creo que ya estamos un poquito borrachos y vos más que yo — me agarra de los hombros pero yo doy un saltito agarrándolo del cuello y me acerco a su boca para besarlo — Si empezamos esto no me voy a poder detener— me dice mientras nos besamos.
— Ajam... — vuelvo a responder, no sé si es el alcohol, pero me siento muy excitada.
Nos besamos caminando hacia la cama, yo caigo y él se pone sobre mí mientras nos besamos, pasa su mano por debajo de mi camisa tocando mis pechos, se me acelera el corazón como nunca y a la vez me siento muy ansiosa, lo beso con desesperación y le saco su camisa, verlo sin camisa me excitó más todavía. Desabotona el pijama, pone su cuerpo sobre mis pechos y no puedo evitar lanzar un gemido, nos seguimos besando ansiosamente, él me agarra de las piernas metiendo sus manos de a poco en mi short, estamos a punto, me empiezo a sentir ansiosa como si ya quisiera que pasara, le desabrocho el pantalón...
— ¡¡Menos mal que no viniste a la fiesta!! Fue una por.. que.. ría — Entró Liza, la puta madre ¡Qué inoportuna! — ¡¡¡Perdón!!! No vi nada, no vi nada — se da vuelta y sale, para esperar afuera, pero ya es tarde. Jeremías se cayó de la cama del susto, yo ya me había cubierto con mi propia camisa.
Me cubro la cara con las manos, no puedo creer que mi amiga siempre me interrumpa, hoy si que la odié.
— ¡No puede ser! Lizaaa — reniego acostada en la cama, veo que Jeremías se esta abrochando el pantalón y buscando su camisa. — Perdón, se suponía que no iba a estar, tampoco pensé que iba a pasar esto — pongo cara de disculpa, no me esperaba sentirme así, apenas lo conozco de qué, ¿1 semana? Y casi me acuesto con él.
Jeremías se acerca y me da un beso.
— No pasa nada, ya vamos a tener otra oportunidad — me encanta este tipo, me vuelve realmente loca — Y sí, tu amiga es muy inoportuna — se ríe — Me cae bien... Le suma mucha adrenalina a todo — me vuelve a besar y se va.
Sale, saluda a Liza que estaba en la puerta esperando.
— Listo ya ¿Terminaron tan rápido?— ¿Qué creyó, que íbamos a tener relaciones después que nos vio y con ella escuchando todo? — ¡Son silenciosos eh!
— ¡¡¡Lizaaa!!! Te voy a matar — le tiro un almohadón.
—¿Yo qué culpa tengo, si no era que nunca tuviste sexo, eh?— me hace cara seria.
— Sí, es verdad… Pero ¿qué? — la miro sin entender.
— Nada, yo que voy a imaginar que iba al entrar y los iba a encontrar casi desnudos a punto del acto.— me mira y se caga de risa.
— Lizaaa, no fue premeditado, solo me dejé llevar y ¡Me encantó!— me tiro en la cama.
—¡¡Sii!! Me di cuenta, estabas On fire, casi ni te reconozco — se mata de risa, esto yo tampoco lo esperaba, no pensé que me iba a sentir tan ansiosa, pero esos besos que me da, tendría que ser inhumana para no excitarme.
— ¿Es muy apresurado? — le pregunto.
— Emi, el tiempo es relativo, no todas las relaciones evolucionan de la misma manera— ¿Por qué me dice lo mismo que Jeremías? Tengo que dejar de pensar en estas cosas, ¿Cómo algo que me hace sentir tan bien podría estar mal?
....
Al día siguiente.
Estoy llegando a la oficina, subo al ascensor rogando no cruzármelo, tengo muchas ganas de besarlo, pero me voy a comportar, cuando termino de pensar eso, una mano frena el ascensor y entra.
— Hmm, Hmm — me aclaro la voz— Buenos días— lo miro de reojo y él me muestra una sonrisa pícara, se acerca a mi, frena el ascensor y pone su brazo sobre la pared impidiéndome el paso, se acerca mucho.
— ¿Vos estás tratando de provocarme? — me mira, y pasa su dedo por mis labios bajando hasta mi escote haciéndome respirar profundo.
— Ajam — respondo, en realidad no lo quise provocar, pero me encanta lo que hace.
— ¡Sos mala! — se acerca y me besa suavemente, mordiéndome el labio.
Ay, esto me encanta, pero acá no puedo.
Me deja, activa el ascensor y seguimos el recorrido, yo quedé muy ansiosa, ¿cómo puede ser que me sienta así con un simple beso?
Entramos a la oficina, después de un rato él me llama.
— Emi, tenemos que hablar… — no sé qué me va a decir — ¡¡Seamos novios oficiales!!— me quedo quieta un segundo, realmente no había pensado en eso, y eso que a mí me encantan las formalidades.
— Emm sí, en realidad ya lo había dado por sentado —sonrío.
— Bueno, solo quería confirmar, no quiero esconderme más acá en la oficina, quiero que todos lo sepan ¿no te molesta? — me quedo sorprendida con su reacción, me parece tan lindo de su parte, se está metiendo en mi corazón de una manera increíble.
— ¡¡Me encanta!! — me acerco a él despacio, pongo mis manos en su cuello y le doy un beso suave.— Ahora que sos mi novio, ¿te puedo besar en cualquier lugar?— me mira y sonríe.
— ¡Exacto! — me alza sentándome en sus piernas — Ahora que sos mía, ya no tengo que esconderte ni disimular más — me da un beso.
— ¿Los demás no van a creer que es muy rápido? — lo miro para ver qué piensa.
— ¡Qué me importa! Que piensen lo que quieran, lo que importa es lo que nosotros sentimos — me acaricia la mejilla, no puedo entender cómo puede ser tan tierno, es perfecto, años intenté encontrar a alguien como yo, que sea decidido y que no me tenga meses en stand-by, diciéndome que no somos nada. Esto parece irreal.
Terminamos el turno de trabajo, salgo y Jeremías me sigue.
— Espérame, así salimos juntos. — me sorprendo pero lo espero. — ¿Vamos a pasear un rato? — se siente raro estar en una relación.
— Si, dale, me encantaría— le muestro una sonrisa y sigo caminando, él me agarra la mano y yo me pongo un poco nerviosa porque siento que todos nos van a mirar.
Salimos, subimos a su auto y sí, claramente todos nos miraron y hablaron de lo que vieron.