Capitulo 4

1362 Words
El día sábado había llegado, los padres de Emma y William estaban ansiosos por el resultado que se obtendría después de la cena. Faltaban unas tres horas. William caso la conclusión de que su padre querra anunciar el compromiso con la hija de los Wolf. Después de la conversación que tuvieron él y su padre la noche del baile en el palacio, se había abstenido de acercarse a la residencia de madame Burrell, aunque eso no le impidió tener una buena follada con Gretel, la muchacha de servicio de su casa.  Al bajar al comedor vió a su padrea sentado junto a Margaret y Rhys hablando animadamente. Estaban escogiendo el menú para lo que sería una velada de buenas noticias. Saludo a los tres.  - padre ¿me permites un minuto? - claro. Vamos al despacho. - se retiraron con una disculpa. - ¿que sucede hijo?  - debo suponer que revelaras el compromiso hoy ¿no es verdad?  - Por supuesto, si es que estás de acuerdo - y ahora sí pedía su opinión. - lo estoy, entre más pronto lo hagas mejor y así salir de todo este circo - en parte creía que era una tontería si la intensión y el anillo era lo que contaba, pero también estaba ansioso por verla - y ¿Emma ya lo sabe? - sí. Callum se lo dijo pero tampoco está contenta. Supongo que también está preocupada por su libertad. - notó cierto deje de sarcasmo - Recuerda portarte. - ¿y quienes estarán presentes?  -Lord Waller y su familia, el marqué Winters, ya sabes, el pobre hombre se siente muy solo. El señor Nicolás Schmidt no vendrá, en su lugar envió a su hijo, tendremos una charla de negocios. Y nosotros. Pero que sepas que tu compromiso se hará público esta semana - William ya no estaba para nada molesto, por el contrario no podía esperar a estar casado con ella. Todas las noches anteriores la habia soñado y cierto deseo se despertó en sus entrañas. La deseaba. - de acuerdo. Por otro lado Emma se había puesto un vestido de seda azul claro que contrastaba con sus ojos, y el corsé con borde de encaje resaltaba más sus pechos. Su cuello estaba adornado por un collar de oro que su madre le había dado en un cumpleaños y que era perfecto para la ocasión. Su cabello lo había dejado suelto y un poco despeinado, como una ofrenda en su libertad perdida. El carruaje los dejó en la entrada de la mansión Harrelson donde por supuesto los esperaban con los brazos abiertos. Ahí estaba William, con unos calzoncillos blancos que se adherían a los músculos de sus piernas, lo que no pasó desapercibido para Emma; unas botas negras, una camisa manga larga blanca, una chaqueta gris y un pañuelo alrededor de su cuello. Se veía muy atractivo. Esa noche sin duda iban a proclamar el convenio, Victoria se lo había dicho y que también se propagaría la noticia por todo Londres mediante los periódicos. Había llegado la hora de la función. - Buenas noches amigos - Joe saludo a los Wolf - Emma, hermosa como siempre mi niña. Pasen por favor siéntanse como en su hogar son bienvenidos. Los guió hasta el salón. Aquella casa era muy linda a pesar de que estaba llena de lujos. Había un piano forte n***o y muebles de cuero blanco con una mesa de centro, el cual tenía un florero muy llamativo.  - Emma - William la tomó del codo suavemente para susurrarle en el oído - debemos hablar. - ¿Sobre qué? Este arreglo de nuestros padres es una locura - sí. Pero temo que la última vez no fui cortes contigo, de hecho fui grosero y te debo una disculpa - sus cejas se alzaron por la veracidad de sus palabras. ¿Porqué se disculpaba por decirle la verdad? - pensé que carecías de modales pero aprecio el esfuerzo que estás haciendo, aunque innecesario. Estás disculpado. - Emma - suspiró profundo y continuo - sobre la boda... Vamos al jardín para poder hablar en privado - se dió cuenta que todos los miraban atentos y tratando de descifrar los que hablaban en susurros. William le extendió su brazo. ¿Que podía hacer? había que resolverlo. En el fondo quería llevarse bien con él por el bien de las familias y más que todo por su padre, Callum. Así que lo aceptó.  Se disculparon y salieron por la puerta trasera al enorme prado.  Allí Harrelson la tomó desprevenida, abalanzándose sobre ella, atrapándole entre una pared y él. Emma no tuvo tiempo de reaccionar cuando sus labios chocaron contra los de ella en un beso voraz. Las manos ansiosas del conde viajaron por su vestido, alzándolo para tocar los muslos de Emma haciéndola estremecer, su cuerpo emanaba un peculiar aroma, la colonia mezclado con el deseo. Ella estaba tan inmersa en su propio placer que no pensaba con claridad; se rindió ante sus caricias. Podía sentir su fuerte erección en el vientre bajo. Entonces su pequeña parte racional volvió en sí y lo apartó con rapidez. El hecho de que tuviera apetitos sexuales tan peculiares no quería decir que iba a copular con él en pleno huerto. - ¿Que pretendes con lo que acabas de hacer?  - te deseo Emma. Estos días has estado incrustada en cada parte de mi cuerpo, no te puedo sacar de mi mente - tomo la delicada mano de ella y la puso en su pecho, el corazón latía fuerte y acelerado como si fuera a salir corriendo, y luego la llevó a la elevación que se apretaba en sus pantalones - es lo que me haces sentir. Cuando nos casemos serás mía completamente, ningún otro hombre podrá volver a tocarte ¿me entiendes?  - qué extraño. El ansiarme solo confirma que ha estado revolcándose todos estos días con su criada Gretel para bajar su calentura y aún así no le es suficiente - Will se quedó muy quieto y con los ojos abiertos - si me voy a casar contigo, no voy a permitir de ninguna manera que me engañes con la servidumbre. - entonces pensó en una rápida venganza - dime, ¿pensabas en mi cuando te la estabas cogiendo? - volvió a apretar su erección - siempre pienso en ti - gimió - bueno pues, si así quiere jugar señor estaré complacida de hacerlo. El juego será de dos. - no te lo voy a negar, de algún modo tenía que desahogarme ¿no lo crees?, asimismo como cuando tú lo necesitas. Me parece que este matrimonio nos beneficiará a ambos... En el ámbito s****l claro está. Emma no pudo contener su impulso y su mano se estrelló contra la mejilla del conde. Si bien era cierto que buscaba satisfacerse, al menos ella era discreta, él ni siquiera se preocupaba en serlo. - te doy la razón, pero al menos elijo bien con quién acostarme. Por eso tú criada anda por toda la ciudad ventilando lo grande que lo tienes. - Y era muy cierto - ¿y eso te molesta señorita Wolf? No creo que tú cuerpo no se acople a mi grandeza. O me negaras que me quieres probar porque hasta hace un momento tu cuerpo me lo decía. - parecía que estaba desafiandola. - talvez si, talvez no. Pero de lo que debes estar seguro es que nunca cataras el mío - no lo des por hecho querida, recuerda que seremos marido y mujer muy pronto porque yo me encargare de eso. - Dicho esto la arrastró de vuelta a la casa En el resto de la noche no volvieron a cruzar palabra alguna pero sus miradas lascivas se comían el uno al otro. En cuanto a la familia Wolf, Nina Davies a quien Emma considero una traidora por apoyar en esa locura, y los demás estaban contentos sobre la boda. Para mala suerte de la señorita Wolf esa boda se efectuaría en un mes. Aprovecharía al máximo las visitas la mansión Burrell porque luego abandonaría esa vida secreta. Sería una pena no volver a degustar los buenos hombres que ofrecía madame Beatrice. 
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