El teniente Castro vio los videos de vigilancia de mi casa. Los tengo incluso en mi sala y en la cocina así es que las imágenes demostraban, plenamente, que Jimmy no solo me salvó la vida, sino que actuó en legítima defensa porque los sujetos le dispararon a quemarropa cuando él llegó a mi casa. Afortunadamente no le atinaron y logró matarlos. -Esto va muy en serio, señorita Mercado-, me dijo Castro. Ya tomaba mi décimo vaso de agua. -Alguien me quiere muy muerta-, mascullé aún aterrada, con las lágrimas represadas en mis ojos. -Vamos a tratar de vincular a estos sujetos con Agüero. Lo veo difícil, pero es obvio que él tiene mucho qué decirnos-, me adelantó Castro. Luego que el fiscal ordenó levantar los cadáveres y cuando se disponía ya a marchar, Castro me miró con disimulo. -¿Cómo

