Angélica me llamó esa tarde. Ya había llegado a mi departamento, me duché, y me peinaba delante del espejo cuando timbró mi móvil. -Luzuriaga quiere fondear la demanda-, me dijo, susurrando. -Me lo imaginaba-, dije, rastrillando mis pelos. -Tendrás que pedir el cambio de juez, denunciar la incompetencia o la falta de parcialidad de Luzuriaga ante la suprema corte y que te nombren un nuevo magistrado-, me detalló ella. -¿Qué debo argumentar?-, le pregunté. -Eso, que Luzuriaga quiere cerrar un caso donde el demandante no está de acuerdo. No hay asidero legal. Presenta una protesta y una caución. Acusa al juez de falta de imparcialidad. Atenderán tu reconsideración-, me recomendó. Apenas colgué cuando me llamó Marroquín. -Te mandé la decisión del juez a tu w******p-, dijo triunfante. -

