Me di un tiempito para almorzar con mi hermana Melissa. Ella me tenía muchas novedades sobre su vida sentimental que había desatendido por estar inmersa en los caso judiciales en que se me encontraba. Mamut se encargó de armar la fiesta, brincando saltando, bailando y haciéndonos juegos, con sus travesuras. Hice una deliciosa sopa de verduras, con fideos cabellos de ángel, y un estofado de carne que me salió de maravillas. No es que sea buena cocinera, sino que desde chica me preocupé en el arte culinario teniendo como maestra a mi madre, la mejor chef del mundo. Mi hermana en cambio detesta la cocina y no sabe, siquiera, freír un huevo. -¿Verdad que estás saliendo con un doctor?-, le pregunté mientras le ponía en la mesa su plato de sopa y le acercaba la panera con los chapata que había

