Capítulo 51

913 Words

Surgió un grave problema con el cerdito. Yolanda se enamoró perdidamente del animalito. Inquieto, divertido, siempre movedizo, yendo de un sitio a otro, cariñoso, distendido, súper inteligente, se ganó, a puro pulso, el corazón de mi secretaria. Eso lo supe cuando al llegar a la oficina, cansada después de presentar la impugnación al alegato de Ticona sobre la herencia de su abuelo, la encontré bien abrazada al chanchito, jugando, haciéndole mimos, comiéndolo a besos. -¿Qué demonios?-, me molesté viéndola rodar por la alfombra jugueteando con el cerdo, dándole palmadas y hasta lanzándolo al aire. -Mira qué inteligente es-, me desafió, fue a esconderse detrás del escritorio y dijo, divertida, -Rayo, encuéntrame, Rayo- El cerdito paró sus orejitas, levantó su naricita achinó sus ojitos, m

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