Me he despertado en una habitación completamente desconocida. No siento dolor alguno pero en cambio noto que estoy cansada. Oigo voces fuera, pero no distingo a quién pertenecen ni tampoco qué dicen. Intento incorporarme para sentarme, pero al probar de hacer fuerza con los brazos, un dolor horrible me ha recorrido el hombro izquierdo, y al mirar veo que llevo vendas por el pecho, el hombro y hasta por encima del codo. -Así que no lo he soñado-susurro. Oigo la puerta abrirse, así que miro hacia ella, y veo a Jack, solo a él. -¿Qué haces aquí?-le suelto. -Ni sedada te relajas-contesta él, y se sienta en la silla que hay casi al lado de la cama. -No quiero que estés aquí. -Pues que pena, voy a quedarme. -¿Por qué? ¡Con solo verte me duele más el hombro! -A mi la cabeza, pero no lo v

