04

3117 Words
Veinte minutos después, llegan los chicos, llamamos a la pizzería y encargamos 5 pizzas. Mientras esperamos encendemos la videoconsola y empezamos a jugar por turnos, aunque la pizza no tardo mucho, solo unos 15 minutos o poco más. Pago y las llevo al comedor. Las dejo en la mesa mientras voy a buscar platos y vasos a la cocina. -¡Toma paliza!-grita Tyler, entonces. Por lo visto ha machacado a Scott en el juego, lo que es extraño porque casi nunca pierde, solo cuando piensa en otras cosas o tiene sueño, y mucho sueño no parecía tener. -Va, cenemos-digo yo. -Aún es pronto. -Ya, pero la pizza fría no vale nada. Además, después seguimos jugando, o nos tiramos a la piscina. -Lo segundo me suena bien, y más contando que significa que irás en bikini-dice Scott, bromeando. Supongo que se puede adivinar quién fue el segundo al que tire a la piscina hace un par de noches cuando iban borrachos. -Me das asco, no sé ni porque soy tu amiga-le suelto yo, aunque en broma. -Porque en el fondo me quieres. -Jamás. -Lo sabía. -Va, levantaos y a cenar. -Sí, mamá, sí-bromea Tyler y yo le doy un golpe en la cabeza con el pie, aprovechando que está aún en el suelo. Tienen una mala costumbre de tirarse al suelo en vez de usar los sofás como gente civilizada, solo lo hacen cuando hay otras personas delante, y con "otras" me refiero obviamente a Emma. Finalmente dejan los mandos de la consola, se levantan y vamos a cenar. A pesar de que lo que hemos pedido son 5 pizzas de tamaño familiar, cada uno de ellos se termina la suya en menos de 10 minutos, por lo que les doy un trozo porque no tengo demasiada hambre, en cambio ellos se comerían incluso dos pizzas familiares y seguirían con hambre. Cuando terminamos volvemos a la consola. Los primeros en jugar son Jeff y Tom, mientras los demás hablamos y les animamos. -¿Sabéis lo de la carrera?-pregunta Ty. -¿Cuál?-pregunto yo, que no recuerdo haber oído nada. -La que quieren los azules contra los rojos. Sí... digamos que cada color representa una banda, aunque los rojos también son conocidos como "águilas" y nosotros cinco formamos parte de ese grupo, pero solo por aburrimiento y para controlar por donde andan las bandas para que no se metan en territorio de la organización. -¿De coches o motos?-pregunto. -Coches. -Paso. -Yo no, sigue-dice Scott. Tíos. Supongo que a todos les molan las carreras ilegales, a mi en parte también, pero prefiero las de moto, son más épicas. -Quieren hacerla el lunes en el Bronx-explica Tyler-a las doce de la noche. -Habrá que ir a animar a nuestros corredores. -Iréis vosotros, yo recuerdo que tengo instituto. -Vaya mierda la que te han hecho, tampoco es como si necesitaras ir... -Ya, bueno, convence a Jack y los otros subordinados del jefe para que convenzan al jefe. -¿Pero qué sentido tiene? -Ni idea... para saberlo tendría que insistir mucho a Jack, y eso significaría estar cerca suyo durante demasiado rato, en el que probablemente se enfadaría, así que paso. -Desde luego que no os soportáis-dice Jeff. -Es que me pone de mal humor solo pensar en él. -Pues no lo hagas. -Como si fuera tan fácil... Hemos seguido jugando durante una hora larga, y finalmente hemos salido al jardín y nos hemos tirado a la piscina mientras reproducíamos música en los altavoces de mi casa lo suficientemente alta para oír y entender la letra. Estamos en el agua por casi dos horas, en las que no dejamos de hacer el idiota, y nos intentamos ahogar entre nosotros. Cuando el agotamiento nos vence, subimos a las habitaciones. Ya son las dos de la noche. Yo cierro mi cuarto por dentro para cambiarme y me meto en la cama, pero dan las tres y sigo despierta. Por mucho que lo intento no puedo dormir, así que me levanto y bajo las escaleras. Al llegar al comedor veo a alguien en el sofá, y al fijarme reconozco a Scott. -¿Te pasa algo?-le pregunto, mientras me acerco. -No es nada. -Puedes contarme lo que sea...ya lo sabes. -Tranquila, estoy bien, solo es que me han mandado un mensaje para que participe en una carrera. -¿No quieres? -Sí, pero se están jugando dinero y más cosas, si la cago... -¿Tanto te importan? Empezamos ahí solo por aburrimiento y por órdenes. -Sí, ya lo sé, pero tampoco por eso no va a importarme lo que pase, porque veo como algunos realmente necesitan el dinero, y cómo otros solo quieren droga o los coches o las tías. -Es estúpido, se meten en bandas como si eso fuera a ayudarles en algo. -Tú estás en una organización, no sé que es peor. -Tú calla que también estás en ella. -Cierto. ¿Y tú porqué estás aquí abajo? -No puedo dormir. Hay demasiadas cosas en mi cabeza. -¿Cuáles? -No importan. -Es extraño verte confundida. Exacto. Hasta hacía unos días lo tenía todo claro en mi cabeza, y ahora no sé qué me pasa, ni por qué, pero sé quién lo ha causado, pero no cómo lo ha hecho, solo sé que de repente, después de hablar con él, no entiendo nada a mi alrededor, lo que hace que le odie aún más. Scott me ha puesto una mano en la mejilla mientras me sonreía. -Tranquila, seguro que se te acabarán aclarando las ideas. ¿Cómo estaba tan seguro de eso? Si ni sabía de qué estaba dudando. Todo lo que tengo dentro han provocado una sola cosa. Me acerco a Scott, le abrazo y le he beso, él me devuelve el beso y acabamos tirados en el sofá, liandonos de nuevo. La verdad es que no sé cómo hemos acabado tirados, solo sé que después de unos besos me he visto obligada a abrir más la boca para acariciar su lengua con la mía y para compartir el aire con él, lo que era estúpido porque si no me separaba de él me quedaba sin aire. Y después, es decir ahora, él está encima mío, y nos seguimos besando, hasta que le muerdo el labio y entiende que quiero parar. -Lo siento-le digo-siempre te hago lo mismo, te digo que será mejor que solo seamos amigos y después te vuelvo a besar... -No me importa-dice él-no es como que tenga una novia a la que serle fiel, así que puedes hacerlo cuando te dé la gana. -Pero...¿y tus sentimientos? -Si no estoy enamorado de nadie y disfruto liarme contigo, ¿qué sentimientos me tienen que importar? -Scott... -Va, deja de pensar, hoy es lo peor que puedes hacer, a todo le encontrarás un lado malo. -Tienes razón... Me siento en el sofá, cojo el paquete de tabaco de la mesa y me enciendo un cigarro. -Participa en la carrera-digo, sin mirar a Scott. -¿Qué? -Participa, sé que puedes ganar. -Está bien, lo haré. Participaré y ganaré por ti, Liv. -Creo que es mejor que ganes por ti. -No, eso no tendría gracia. -Pues haz lo que quieras... -¿Y puedo preguntarte cuándo has empezado a dudar? He mirado hacia el suelo. Después de tanto haber dicho que odiaba a Jack, ¿cómo podía decir que era su culpa? ¿que todo había sido porque cuando estaba a punto de irme cabreada me ha dicho que había comprado mi pastel favorito? Si ni yo lo entendía, ¿cómo podía decírselo? Además, ¿qué sentido tenía? Vale, no entendía porque después de haberme pegado más de una vez, gritado más de cien y asesinado en su mente unas mil, era, aunque poco, amable conmigo, me he intentado convencer que es porque mañana tenemos que trabajar juntos, y trabajar con alguien con quien no te llevas bien puede causar problemas, pero con una amenaza le bastaba, ¿para qué ser amable? -Así que no quieres decirlo... -Es que no sé explicarlo... -Entiendo... He apagado el cigarro cuando ya estaba acabado y he cogido el móvil. He mirado mi cuenta de i********:, pero al final me he aburrido y me ha cogido sueño. Por la mañana oigo a los chicos gritar. Son incapaces de hacer las cosas en silencio. Cuando abro los ojos veo que estoy en el comedor... al final me quedé dormida en el sofá. -Liv, ¿por qué duermes aquí?-me preguntan. -No podía dormir, bajé y se ve que me quedé dormida... -¿Con Scott? -Pero si yo estaba en el otro sofá, tíos-dice Scott. -Pero de seguro que habéis vuelto a liaros. Yo ni me molesto en contestar. Cojo el móvil y subo a mi cuarto a cambiarme de ropa. Con la tontería hemos dormido hasta las 12:30. A las 17 había quedado con Em para que viniera a buscarme en mi casa para ir a la sede juntas y encontrarnos con los demás, así que me pongo unos pantalones largos negros, una camiseta de tirantes negra y las botas. Después cogeré una chaqueta, también negra, y ya estará. Bajo a la cocina y los chicos se me quedan mirando. -¿Vas de entierro? -Después tengo algo que hacer-contesto, sin mirarles. Entro en la cocina y miro en los armarios para ver qué hago para comer, y termino por hacer macarrones, aunque para cinco, porque tengo la impresión de que ellos se quedan a comer. Al terminarlos los llamo, aparecen y se sientan en las sillas que hay alrededor de la mesa de la cocina. -¿Qué trabajo tienes?-pregunta Tyler. -Un intercambio, nosotros les damos droga, ellos nos dan armas. Algo fácil, supongo. -Y divertido. -Para nada, tengo que estar con mi enemigo. -¿Jack? -Sí. -¿Por qué no te pone a Emma? Si él tampoco te soporta-dice Jeff. -No lo sé, ese tío es raro. Empezamos a comer mientras seguimos hablando. Cuando acabamos guardo los platos en el lavavajillas y volvemos al comedor para seguir jugando al juego de anoche, y cuando son las 16:50 oigo el timbre. -Creo que es Em...pero llega pronto. -¡Escondeos! ¡Es Emma!-dice Scott, y todos suben a las habitaciones de arriba antes de que yo abra la puerta. Para mi, no grata, sorpresa, no es Emma. Es Jack. -¿Qué haces aquí? -Emma no puede venir, así que me ha mandado a mi. Tsk, no sé en qué está pensando. -Mira, yo menos. -Lo que sea, date prisa y vámonos. -Tengo que ir a por algo arriba... -¿Quién está ahí? -Los chicos. ¿Acaso importa? -¿Por qué están aquí? -¿Qué más te da? -Porque pierdes el tiempo cuando podrías trabajar en el programa. El programa que ayer había terminado antes de que mis amigos llegaran pero que no iba a decirle que estaba acabado más que nada para que esperase y se jodiera. -Ya, pero ese trabajo me aburre-le suelto, y me giro para subir a mi cuarto, pero él me detiene, cogiéndome por el brazo y clavándome los dedos y las uñas. Me estira hacia él, obligándome a dar la vuelta y me coje la barbilla con la otra mano y con toda su fuerza posible. -Mira, estás acabando con mi paciencia, y tengo demasiada, sobretodo contigo, deja de contestarme de esas formas o tendremos un problema, bueno no, tú lo tendrás. Realmente, si esperaba que no le contestara nada y me quedara callada, es que es estúpido, porque para que aún no sepa que soy una bocazas y que me encanta sacarle de quicio... -Pues a ver si es verdad-le contesto, mirándole a los ojos tan fríamente como él está haciendo, aunque resulta un poco difícil mirarle a los ojos puesto que me saca casi una cabeza, mide unos 1'85 y yo sólo 1'67, por lo que me debería resultar intimidante, pero no. Con esa respuesta llega a su límite, me empuja contra la pared del pasillo de entrada y me coge del cuello, levantándome del suelo. -No sé cómo siendo tan bocazas aún nadie te ha hecho nada. Si por mi fuera, ya te habría pegado un tiro. -¿Qué te detiene? -Emma y el jefe. -¿Emma? ¿Acaso te gusta? Porque dudo que si no te importara lo que tiene que decir. -¿Me ves con cara de que me guste Emma? -Bueno...contando que ahora mismo le has hecho un favor... -Tsk, eso es porque nos hemos criado juntos y es como una hermana. -Entonces, ¿quién te gusta?-pregunto, para molestarle, y lo consigo, porque me tira al suelo. -Un día de estos te voy a dar una paliza, y me da lo mismo que seas una chica y tengas 17 años. Lo aseguro, no miente. Si le molesto demasiado, seguro que lo hará, y no importará, bueno, a Emma quizás, pero al jefe no, solo me quiere viva, aunque normalmente me trata bien. Me levanto del suelo y subo a mi cuarto, cojo mi chaqueta y cuando estoy a punto de bajar, Tyler y Scott salen al pasillo. -No es Emma, ¿no? -No. Es Jack. -Tienes marcas en el cuello y el brazo. Eso me hace sonreír, no sé ni porqué. -Normal, le he cabreado y casi me pega. -¿Y te parece normal reír? -¿Por qué no? Es gracioso ver como una tía como yo puede sacarle tanto de sus casillas. -¿A ti te gusta que te hagan daño, o qué?-suelta Tyler. -No es eso, me gusta cabrearle, me siento poderosa con eso. Dicho esto bajo las escaleras, cojo el móvil y subo al coche de Jack, quien, obviamente, no me dirige ni una palabra. Cuando llegamos a la sede aparca su coche y en el aparcamiento nos encontramos con los demás. Yo me he puesto la chaqueta y he puesto las cámaras en congelado mientras estábamos en el coche. -Vaya, es un avance, parece que no se han matado-dice Lily. -A saber qué poco habrá faltado-comenta Jamie-no es que Jack sea bueno conteniéndose. -¿No tienes calor con la chaqueta, Liv?-me pregunta Emma. -Estoy bien. -Dejaros de tonterías-dice Jack- cojamos los coches y vámonos, o llegaremos tarde-suelta. Yo sigo a Emma, más que nada porque no escuche a Jack cuando dijo cómo nos repartiríamos en los coches. Aunque termina resultando que yo voy con Emma y Jack, mientras que los otros van en el otro coche. Me subo detrás del coche y miró por la ventana, aunque sé que Em me está mirando y quiere decirme algo. Quiere que me quite la chaqueta, porque ya supone que tengo moratones, pero si no lo ve, no puede decirle nada a Jack, y tampoco lo necesito, agradezco que me cuide, pero ya no soy una cría de 12 años. Cuando llegamos al puerto descargamos las drogas, que están en dos maletas deportivas nuevas, por lo que sin huellas, y nosotros siempre hacemos lo mismo, nos ponemos cola en las yemas de los dedos para no dejar huellas dactilares. Todos van a esconderse por si pasa algo, mientras que Jack carga los mochilas y me guía. Llega la hora, pero no viene nadie. Él empieza a cabrearse, y a dar vueltas de arriba a abajo, poniéndome nerviosa incluso a mi. Un cuarto después aún no ha aparecido nadie. -¿No crees que te han tomado el pelo? -Más les vale que no-dice él, dándome la espalda para seguir andando. Entonces veo algo raro, un punto de luz que aparece cuando se refleja el sol en un espejo o cristal, en la espalda de Jack, cuando miro de dónde viene, veo a un tío con escopeta. Algo se apodera de mi, corro y empujo a Jack, él cae al suelo y oigo el disparo, y también lo siento en mi hombro izquierdo, un quemazón inaguantable. -Pero, ¿Qué..?-suelta él-¿dé dónde han disparado? -Tejado norte-contesto yo, aguantando el dolor.-¿Te han dado? -No, me has apartado en el momento justo-dice, mientras habla con Emma por el móvil sin mirarme.-Francotirador en el tejado norte-dice, y entonces se gira hacia mi-gra...-empieza, pero ve que estoy sangrando. Se acerca a mi corriendo, y por primera vez no sé interpretar su expresión. Me quita la chaqueta y ve la herida. -¿Sabías que te iba a herir a ti, no? -Sí-digo, casi susurrando. -Tsk, si me odias, ¿por qué lo has hecho? -Como si lo supiera... Veo que aprieta los dientes, coge el móvil con la llamada a Em. -Vuelvo a la sede con Liv, os dejo el resto-dice, y cuelga. Me coge en brazos aunque le digo que no lo haga, pero me manda a callar, y en ese momento no tengo fuerzas para negarme y discutir. Arranca el coche y lo pone a máxima velocidad, mientras estoy en los asientos traseros, estirada y mareada. Llegamos en 15 minutos, para entonces todo lo veo borroso, pero oigo su voz perfectamente. -No te preocupes, Liv, te pondrás bien. Con lo tozuda que eres, y lo fuerte que siempre pretendes ser es imposible que esta chorrada te mate. -¿Por qué tienes miedo?-le preguntó, susurrando. -¿Miedo?-contesta él, sorprendido-no es eso...es que si te pasa algo...el programa... No puedo evitar sonreír, no tiene ni idea de que está asustado. Pero lo que de alguna manera me hace sonreír es que tenga miedo de que me pase algo. Eso me da la pista que realmente estoy muy mal, y que como no hagan algo, muero. Aunque..., por alguna razón...estoy calmada, lo que supongo que es porque ya me había dado por muerta años atrás y ya no me aterrorizaba la muerte. He cerrado los ojos porque sentía que necesitaba dormir. -Liv, no te duermas-ha dicho Jack-como te duermas te daré una paliza. -Se nota que solo sabes soltar amenazas-he contestado, justo cuando el ascensor llegaba a la décima planta, que es donde se encuentra lo que equivaldría a un hospital, pero sólo para los de la organización. -Bueno, las amenazas siempre funcionan. -Sabes que no conmigo. -Ya, eres demasiado estúpida como para entenderlas. -Entonces, ¿por qué seguir amenazándome? -Porque es lo que hago. -Eso no tiene sentido-digo, riendo. Oigo una puerta abrirse. -¿Qué ha pasado?-pregunta una voz conocida, pero que no sé identificar. -El intercambio era una trampa y le han disparado. -Quítale la chaqueta. He notado que me estiraba en una camilla y que me quitaba la chaqueta, pero he empezado a perder la consciencia, por lo que solo he entendido unas palabras sueltas. "Hay...operar...morir.." Después todo se ha vuelto n***o.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD