03

2505 Words
-¡Liv!-grita Emma-¡Liv! ¡Que te levantes! -Mh... -¡LIV! -¿Qué...? -¿Se puede saber qué hora te piensas que es? -No grites, me duele la cabeza. -Pues te aguantas. Habíamos quedado con los demás a las 12:30. Son las 13. -Lo siento... -¡No lo digas si no lo sientes! -Tengo sueño...déjame dormir. -¿Se puede saber cuánto bebiste? -Media botella de vodka. -¿Eres idiota? Si ni siquiera te gusta el vodka. -Jack. -¿Jack? ¿Qué le pasa? -Estaba en la fiesta... -¿Te emborrachaste por él? -Porque estaba enfadado conmigo. -No es que me venga de nuevo. -Déjame dormir. -Ni de broma. Levántate YA. Nos esperan. -Ngh... Emma me ha arrancado la sábana y me ha tirado ropa en la cara, obligándome a levantarme, aunque al ponerme de pie casi me caigo. -Si que estás mal... -Solo tengo sueño. Em me coge del brazo y me estira hasta el baño. Abre el grifo del agua y me moja la cara. -¿Ya estás despierta? -Que remedio... -Pues vístete. Jack vuelve a estar cabreado. Como si eso fuera algo nuevo, Jack siempre está cabreado. Tiene mal caráctery si le molestas te pega, y eso si no eres su enemigo, porque si no te mata sin ningún remordimiento, y de eso soy plenamente consciente porque yo misma lo he visto. Pero cuando tiene que cabrearse, aquello que más le cabrea, soy yo. Cualquier cosa que hago, digo, o cualquier manera de mirarle que no le parezca correcta, todo le cabrea, todo. Incluso mi presencia, así que haberme dormido... bueno, si no me mata tendré suerte. Aunque no es que me importe mucho Jack, todos le tienen miedo, que con 25 años sea líder de un grupo de la organización, es algo nuevo. Para entenderlo mejor... la organización tiene un gran jefe, quien manda a todos y tiene 3 subordinados directos, bueno, tenía, ahora tiene cuatro, ese cuarto, es Jack. Con menos de veinte años demostró ser más astuto, inteligente y capaz que muchos que llevaban el doble de tiempo que él en la organización, osea 40 años, el jefe lo vio como a una gran estrella o algo así y le nominó subordinado directo. Cada subordinado directo tiene un grupo máximo de 10 personas que son sus subordinados, así que sí, soy subordinada de Jack por mucha rabia que me de admitirlo. Normalmente cada líder del grupo elige subordinados, excepto por mi, yo entre en su grupo por órdenes del jefe. Nuestro grupo está formado por seis personas, sin contar a Jack, pero tenemos peor reputación que ningún otro grupo porque somos todos bastante jóvenes, hacemos nuestros trabajos rápido y sin dejar rastro ni pistas. Me he puesto unos vaqueros desgastados, las bambas y una camiseta negra y he bajado con Emma. Hemos subido a su coche y hemos ido a la sede, a la sala de reuniones del otro día. -Ya era hora-dice Jack-sentaos, y Em, gracias por ir a por ella. -No hay de qué. Me siento al lado de Em como siempre, a mi otro lado está Jamie, un chico de 24 años, amigo de Jack, como todos los presentes y al suyo está Katie, de 23. Al lado de Em está Lily, de 25, y al lado de ella, Derek, de 27. Y delante de todos nosotros, Jack. Nos explica que tenemos que hacer un intercambio con una banda, drogas por armas, mañana domingo, a las seis de la tarde al lado del río, en una parte del "puerto" que está un poco abandonada. Explica dónde estaremos nosotros y qué papel desenvoluparemos, y el muy amable me pone al cargo de hacer el cambio, mientras que él estará conmigo como compañero, y los demás estarán escondidos por si nos tendieran una trampa. Después de la reunión todos se levantan para irse. -Liv, ven conmigo-dice Jack. -Sí-contesto, aunque sé perfectamente porque quiere que vaya con él. Em me mira preocupada, pero yo le guiño el ojo para decirle que todo irá bien. Sigo a Jack hasta su despacho, me hace pasar y cierra la puerta con llave detrás mío. -Bueno, ya puedes empezar a gritarme-le digo, antes de girarme para mirarle, pero en vez de eso, me da una bofetada con todas sus fuerzas, que me hace girar la cara. -Eres una niñata inconsciente e irresponsable-me suelta-primero en la fiesta, te lías con el hermano de Jordan, provocas a esa tía y después la tiras al suelo, para seguir provocandola y tirarla a la piscina. Después te emborrachas porque sabías que me habías cabreado, y así, mientras, das un bonito espectáculo de cuánto puedes beber, y finalmente hoy vas y te quedas dormida para la reunión. ¿Acaso no sabes que aquí somos serios? -Lo siento-digo, en verdad respondería con sarcasmo, pero dadas las circunstancias y el cabreo de Jack, prefiero no molestar más, aunque eso es el contrario a mi. -Es la primera vez que te veo siendo sensata-me dice. -Y la última-digo yo, ahí van todos mis intentos de contener mi personalidad. -Tienes algo que hacer. -Mh...¿quedarme a que me sigas regañando? -Tsk, eso sería tan inútil como tirar piedras al agua. -¿Entonces? -En el sitio donde tendrá lugar el intercambio tiene cámaras de la ciudad, hackealas para que no nos graben. -Traeme comida. -¿Te crees en posición de exigir? -Tengo hambre. Con hambre no puedo pensar. -Pues pensarás lo quieras o no. Me obliga a sentarme en la silla y me da su portátil. -¿Ya te fías de dejarme tu portátil? Podría enviar mensajes desde tus cuentas. -Ya te ahorrarás de hacerlo si no quieres algo más que una bofetada. -¿Más? Ha dolido, probablemente más que el puñetazo que te dí hace 4 años. -Sigues siendo tan idiota como por aquel entonces. -Tsk...quiero comer. -¡Que hagas lo que te he dicho! -¿Me traerás comida? -¡Liv! -Agh...vale, pero si sale mal será culpa tuya por no dejarme comer. Enciendo el ordenador y un par de minutos después veo que Jack abre la puerta y se va, no sin antes cerrar con llave. -Será capullo...-suelto, cuando ya estoy sola. Aún y así entro en la página del ayuntamiento de Nueva York y busco la localización de las cámaras del puerto, para hackear solo las necesarias y que no se note tanto. Además, que no voy a pararlas ni nada, porque sería demasiado extraño, si no que mañana pondré imagen estática desde mi móvil una vez tenga en una aplicación, que diseñé junto con otros informáticos de la organización, todos los datos necesarios para hackear las cámaras. Media hora después lo tengo, conecto el móvil al ordenador y paso la información a la aplicación. Pruebo en apagar una y mirar desde el ordenador si realmente se apaga, y sí que lo hace, así que vuelvo a encenderla lo antes posible para que nadie se de cuenta, aunque probablemente esa zona no esté muy vigilada porque no suele haber nadie por ahí. La puerta se abre y entra Jack de nuevo, dejando una bolsa en la mesa. -He terminado, mañana antes de ir ahí congelaré la imagen de las cámaras a través del móvil. -Suerte que con hambre no podías trabajar. Por cierto, come-ha dicho, indicándome la bolsa. La he cogido y la he abierto. -¿Sándwiches? ¿Y pastel? ¿Ahora te preocupo lo más mínimo? -No te equivoques. Emma me lo ha pedido-ha contestado él, desviando la mirada. Miente. Es incapaz de mirar a los ojos cuando miente. Emma no se lo ha pedido, Em ni siquiera debía estar cerca, así que, ¿para qué traerme comida? Pasando de esa pregunta que ha aparecido en mi mente, he abierto el sándwich y me lo he comido. Él no me hacía el mínimo caso, estaba con el móvil concentrado hablando con alguien, y ahí ha vuelto mi personalidad tan estúpida. -¿Ahora tienes novia? -A diferencia de ti, no tengo tiempo para chorradas. -¿A diferencia de mi? Como si yo tuviera novio. -Para estar contigo se necesita paciencia, mucha, supongo. -Y para estar contigo estar loco, ciego y sordo. -Vaya, sí que te ha molestado mi comentario. -Para nada. -Además, supongo que la razón por la que no tienes novio es porque de tanto liarte con todos te consideran una fresca. Ahí llegaba mi límite, puedo tolerar bastante sus estúpidas palabras, pero ha ido donde no debía. Me he levantado y acercado a él, le he cogido de la camisa y le he mirado a los ojos, notaba que mi sangre hervía de enfado. -¿He herido tus sentimientos? -Eres un gilipollas, no sabes nada de mi. -Ni tampoco me interesa, solo te digo lo que los tíos piensan de una tía que se lía con todos. Le he empujado contra la pared con toda mi fuerza. -Eres idiota, ¿qué va a saber nadie porqué actúo de esa forma? Sois todos unos gilipollas sin cerebro que se creen que son lo más y lo mejor y que por eso pueden hacer lo que les da la gana con todos alrededor. Pues no conmigo. -Suelta mi camisa o te. Estaba apretando con todas mis fuerzas los dientes, estaba cabreada, pero no solo eso, y sin poder evitarlo me caen un par de lágrimas. -Olivia... -¡No me llames así!-he gritado, levantando la cabeza, lo que es estúpido, porque le enseño cómo mis ojos estaban empapados de lágrimas. -¿Por qué lloras? Creía que ni sabías hacerlo-ha dicho. Ya estaba, eso pasaba su límite al máximo, le he soltado la camisa y he intentado pegarle una bofetada, pero él me ha cogido la mano. -¡Suéltame! -¿Para que me pegues? No soy idiota. -Que me sueltes, quiero irme. -¿Quieres que todos vean que lloras? -¿Y a ti qué más te da? -Creerán que eres débil. -¿Desde cuándo te importa? -No me importa, pero si alguien más te ve así, no me servirá. -¿Para qué? -Para chantajearte en algún momento. -¿Cómo puedes ser tan gilipollas? He conseguido que me suelte la mano y he vuelto a donde estaba el ordenador. He desconectado el móvil y me he secado los ojos y me he ido hacia la puerta. -¿No te comerás el pastel? -Te lo puedes tragar entero, haber si te atragantas. -No me lo voy a comer, es de chocolate con fresas. ¿Mi favorito? ¿Se puede saber por qué lo ha hecho? -Pues te jodes-contesto en cambio, y salgo del despacho. Si no fuera porque me parece imposible, diría que cada día es más gilipollas, y voy yo y lloro delante suyo aunque me he pasado años sin derramar una lágrima por nada. Desde luego hago las cosas cuando no debo. He bajado hasta la 4ª planta, donde se hacen las prácticas de tiro y donde suponía que estarían mis amigos, e indudablemente, ahí estaban. -¿Qué hay, Liv?-me ha dicho Tyler. -Pues nada nuevo-contesto. -¿Hoy no vas a ninguna fiesta? -Que va. ¿Por qué no venís a mi casa a dormir? Pedimos pizzas, jugamos a videojuegos, piscina de noche..pero sin alcohol, por favor, llevo dos días de resaca y no puedo más. -Vale, me parece buen plan-contesta Scott. -Sí, sí, ese plan suena genial-dice Jeff. Al fin y al cabo seguimos siendo adolescentes, supongo que estemos donde estemos, las cosas que hacemos los jóvenes son siempre las mismas, aunque claro...los demás no esperan recibir órdenes para ejecutar a alguien que está metiéndose donde no debería, ni tampoco van a intercambios entre grupos, pero tampoco es que nos moleste puesto que hemos crecido sabiendo a qué íbamos a terminar enfrentándonos. -Pues venid hacia las ocho. -¿Qué harás mientras? -Trabajar en el programa para acceder al FBI. -Creía que ya habías terminado-dice Tyler. -Sí, está acabado, pero tengo que hacerlo "invisible", osea que por mucho que lo usemos y podamos cambiar información de su base de datos, ellos no puedan saber que lo hacemos. -Tiene sentido, o sería una pillada. -¿Y te parece bien hacer el programa?-me pregunta Scott. -Claro. ¿Por? -Tu familia... -Mi familia era estúpida, dedican la vida al gobierno y cuando los matan, los culpan a ellos aunque no fuera su culpa. El FBI se cubre sus propias espaldas porque si salieran a la luz todas sus cagadas, tendrían que desaparecer, y no le conviene a nadie, así que si alguien muere durante el trabajo, se intentan buscar excusas. Si mis padres sabiendo eso, prefirieron morir a vivir, es su problema, yo no soy uno de esos perros, ni tampoco lo seré. -Bueno, si eso piensas, mejor, supongo, total, aquí todos odiamos a la ley, nunca han aportado nada bueno. -Tengo que irme, nos vemos después. Me he alejado de mis amigos y he cogido el ascensor hasta la salida. Puesto que no voy a pedir ayuda a nadie ni tampoco tengo moto o coche, debo irme andando a casa, así que eso hago, empiezo andar hacia donde vivo. Cinco minutos después de empezar a andar me he sacado un cigarrillo, por lo que si me veía gente "normal" me miraban raro, y deseaba que nadie del instituto me viera, pasaba de tener que aguantar más tonterías el lunes.Por suerte no me encuentro a nadie en el camino. Media hora después he llegado a casa, he subido a mi cuarto, me he cambiado de ropa y he cogido el ordenador, pero en vez de quedarme en mi cuarto he bajado al salón. Cuando he encendido el portátil he visto que faltaban pocos minutos para las cuatro, lo que me daba cuatro horas para trabajar en el programa, y suponía que con eso tendría suficiente para terminarlo, aunque no pensaba dárselo antes a Jack, iba a hacer que esperase, y si eso le molestaba, me daba completamente igual. Me he sentado en el sofá con el aparato en las rodillas y he empezado a configurar la aplicación. Antes de darme cuenta ya habían pasado dos horas, y tenía hambre, por lo que me he levantado y he ido a la cocina. He cogido una bolsa de patatas y una cerveza sin alcohol de la nevera y he vuelto al sofá. Una hora y media después, ya estaba terminado, así que he parado el ordenador y he subido a mi cuarto a cambiarme de ropa de nuevo para cuando llegaran los chicos, además, me he puesto el bikini debajo porque sabía que terminaríamos bañándonos. He bajado de nuevo al comedor ya con la ropa cambiada, ahora llevaba unos pantalones cortos tejanos y una camiseta sisada, que permitía ver el sujetador del bikini, puesto que la sisa era demasiado grande. He guardado el ordenador y he esperado a mis amigos sentada en el sofá hablando por un grupo con el móvil.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD