Al separarnos ambos estamos ruborizados y con las respiraciones entrecortadas y los labios hinchados. Él está estirado mirando hacia arriba, pero con un brazo debajo de mi cabeza para acercarme a él, y yo tengo un brazo encima de su pecho desnudo, y sin tapar por las sábanas, aunque a mi me ha tapado. -¿No tienes sueño?-murmuro. -¿Eh? Sí... durmamos, ¿vale? Sonrío y asiento ligeramente, y cierro los ojos, sintiéndome bien por estar con él en la cama y no con nadie más, por ser él quien me tiene abrazada protectoramente. Por la mañana me despierta la luz solar que se filtra por las cortinas, y abro los ojos lentamente, para adaptarme a la luz, y me doy cuenta de que estamos completamente con la misma posición que cuando nos dormimos, salvo porque ahora su mano libre está encima de la mí

