Narra Catalella
Lo empujo con todas mis fuerzas separándolo de mi
—me vale una mierda el maldito matrimonio que sea tu esposa no quiere decir que me puedas obligar a tener sexo contigo
—claro que no te puedo obligar pero tu puedes entregarte a mi – trago saliva - ¿cuánto cuesta la vida de tu madre?
—si la tocas te mataré – amenazo
—¿Cómo pretendes matar a alguien que es muchísimo mas poderoso que tú? Recuerda que a lado mío no eres mas que una insignificante hormiga – tiene razón
—no me acostaré contigo – dejo claro – yo no te amo
—ya te dije que se puede tener sexo sin amor – se que se esta burlando de mi
—no pienso igual que tu – dejo claro – si tanto quieres follar ve y follate a otra mujer a mi no me importaría – tomo lo primero que encuentro en el armario y volteo dispuesta a irme de la habitación
—no quiero follarme a cualquier mujer para eso te tengo a ti eres mi mujer – sostiene mi brazo impidiendo que salga
—no soy tu mujer soy tu esposa y son dos cosas muy diferentes, yo no te pertenezco – dejo claro
—tienes razón aún no eres mi mujer pero esta noche te haré mía y entonces lo serás
—ya te dije que no me obligaras hacer algo que no quiero
—yo te dije que no te obligaré tu sola lo harás de lo contrario mañana podrías recibir una muy mala noticia
—no te atrevas a tocar a mi familia
—todo queda en ti – su mirada recorre todo mi cuerpo – eres mía esta noche o mañana lloraras una muerte decide
No puedo permitir que lastime a mi madre ni mucho menos a mis hermanas y no se que de lo que es capaz si me niego después de todo jamás había visto esta faceta de Emmanuel
—eres alguien tan despreciable – Emmanuel sonríe
—gracias amor – me acerca a él – esta noche será única
—Tengo reglas para estar contigo – aclaro
—¿reglas? – ignoro su tono de burla
—usarás protección lo ultimo que quiero es cargar con un hijo tuyo y terminaras lo más rápido que puedas – Emmanuel ríe con burla
—no usaré condón después de todo he estado esperando mucho tiempo por ti y esa es la razón por la cual disfrutaré de tu cuerpo así que olvida la idea de hacerlo rápido – lo alejo de mi
—entonces olvida la idea que tu y yo tengamos relaciones
—no tengo problema con eso pero espera las consecuencias
—eres un imbécil no sabes cuanto te detesto – intento dar una patada en su abdomen pero sostiene mi pierna y se coloca entre ellas
—no eres la única que ha sido entrenada durante muchos años – su mano sube y baja por mis piernas – también averigüé mucho sobre ti en este año que no estuvimos juntos
—no sabes una mierda de mi
—deja de decir groserías de lo contrarío tendré que castigar esa boquita
—vete a la mierda
Sus labios se pegan con brusquedad a los míos, mientras aprieta mis muslos, esto seguro dejará marcas mañana, muerdo sus labios sintiendo el sabor de sangre en mi boca
—demonios - sonrió al escucharlo quejarse
—eres un imbécil – me burlo
—eres tan infantil y tan mía
—no soy tuya
—lo serás muy pronto
Su mano aprisionan las mías, sus labios suben por mi cuello dejando un camino de besos
—es mejor que me sueltes – advierto
Ignora mis palabras subiendo mas su mano por mis muslos, el llanto de Ágape hace que detenga sus movimientos y yo aprovecho eso para darle un rodillazo donde mas le duele a un hombre
—Te dije que me soltaras – me agacho a su altura – ve y follate a unas de tus putas – me levanto – dormiré en la habitación de Ágape esta noche
Esto se siente tan bien, desde un principio quise partirle la cara a ese niño caprichoso, si tal vez mañana haga algo que me hiera pero eso solo me dará el derecho de acabar con su vida y lo disfrutaré
Entro a la habitación de la niña y la tomo en brazos intentando calmarla
—¿qué sucedió? – la meso en mis brazos – ¿tendrás gases o tienes hambre? - me siento en la silla que está a un lado de la cuna - ¿qué quiere la nena? – sus ojos me recuerdan tanto a mi hermana
Mis dedos delinean su rostro sin darme cuenta, su nariz, sus redondas mejillas sonrojadas
—eres muy parecida a ella – confieso – me recuerdas a tu madre, tus ojos tan azules como el mar, tus mejillas rojas como las rosas, aunque soy alérgica a las rosas he estado manteniendo el jardín de tu madre tal como ella lo dejo, cuando seas un poco mas grande y puedas recordar mejor las cosas te llevaré a ese lugar, prometo que te hablaré tanto de ella que sentirás que ella esta contigo no dejaré que la olvides eso te lo prometo, jamás sentirás su ausencia como la siento yo
(…)
Termino de desayunar junto a los niños y ya estoy lista para llevar a Caelum a la escuela y a Ágape con su padre, si preguntan por el susodicho cuando entre a la habitación el estaba bañándose así que tome un cambio de ropa y salí de la habitación lo más rápido posible, lo detesto tanto que no quiero verlo
—buenos días – saluda una mujer
—¿quién eres? ¿Cómo entraste? – se supone que solo Emmanuel y yo tenemos las llaves además de la mujer que ayuda con el aseo
—disculpa la ultima vez que nos vimos no nos presentamos – ni siquiera la he visto
—¿la última vez? ¿Te conozco? – pregunto
—Si, tire vino en tu vestido hace un año, en tu fiesta de bodas y creo que el día en que falleció tu hermana siento tu perdida - ¿se puede odiar a alguien a primera vista? – un gusto mi nombre es Sara Miller
—Catalella Coleman – miro su mano extendida - ¿qué deseas? – pregunto
—soy socia de tu esposo y vine por el para ir al trabajo juntos pero creo que tendré que esperarlo un poco ya que debe estar cansado por el viaje – sonríe de lado pero yo hago lo mismo
—si no ha ido a trabajar debe seguir en la habitación es la primera al subir las escaleras, nos vemos pronto – tomo la mano de Caelum y paso por su lado
—una mujer casada no debería vestirse de esa manera – detengo mis pasos – si usaras pantalones de vestir deberían ser mas flojos y no tan ajustados
—la manera en la que me visto no es su problema – respondo
Narra Emmanuel
Sonrió al ver a la chica delante de mi, Sara se ha convertido en una muy buena amiga en este año
—¿Qué haces aquí linda? – pregunto – se supone que hoy es un día libre deberías descansar después de el viaje
—se supone que somos jóvenes deberías disfrutar la vida – niego
—Soy un hombre casado ya no puedo hacer las misma cosas de antes – recuerdo
—claro lo olvidaba, acabo de conocer a tu esposa ella es muy linda pero su carácter – sonrió
—tiene un carácter difícil pero es lo que más me gusta de ella aunque suene estúpidamente cursi
—tranquilo es normal que estés enamorado de tu esposa, también es bueno para la prensa – Frunzo ceño – todos hablan de lo tierno que se ven en la foto que publicaron está mañana los medios y esa pequeña niña solo hace que los medios pidan un heredero propio de ustedes dos
—¿de que foto hablas? – pregunto
—De la que tomaron ayer en la mañana – su expresión es de sorpresa – había olvidado que ayer llegamos en la noche pero entonces ¿quién es el hombre que aparece con su esposa?
—déjame ver esa estúpida foto – ordeno
—No creo que debas verla, cálmate y olvida lo que dije
—Sara no hagas que me enoje contigo y enséñame de que hablas – me entrega su tableta
Catalella le sonríe al hombre que no se ve claramente quien es mientras ella limpia su rostro no se con que demonios
—Siento no pensar antes y que haya sido yo la que te enseñara esa noticia
—No te preocupes no es tu culpa