Aleksei
Desperté con un fuerte dolor en el pecho y los rostros de mi padre, Nika y Nicolay aparecieron preocupados, pero al recordar lo ocurrido, era otra persona quien más preocupaba, pues no se encontraba en la habitación.
—¿Cómo estás? ¿D-Dónde está Lily? ¿Q-Qué pasó? —pregunté con dificultad a Nika, pues me dolía moverme y más el respirar.
—Tranquilo, ella está a salvo en Alemania —respondió Nika aliviada, evitando que me moviera—, Nicolay le ordenó regresar de inmediato cuando nos alcanzaron en el hospital.
—Lo siento, no debí dejar que se quedara —dije a Nicolay, quien se acercó con un duro semblante.
—Es mi hija y es tan obstinada como su madre, así que no me sorprende. Igual no te preocupes que ella salió sin un rasguño y Nika tiene heridas menores, tú en cambio casi no cuentas el cuento —toqué con cuidado mi mejilla y el pecho, recordando las veces que me apuñaló Ivanov.
—Fue muy peligroso lo que hiciste, al menos debiste ir con un traje antibalas más grueso, sabes que la seguridad es primero —me riñó mi padre con suma preocupación. Imagino que a sabiendas del diagnóstico.
—¿Qué me hicieron?
—Debieron inducirte una semana en coma para mejorar tu recuperación y estuviste dos veces en el quirófano, casi te nos vas en dos ocasiones.
—Lo siento, papá, pero sabes bien que debemos darlo todo en este trabajo.
—Tranquilo, señor Piotr —intervino Nika, al notar que él estaba a punto de estallar contra mí—, lo importante es que Alek sigue con vida y lo mejor es que por ahora le hagamos creer a todos que está muerto, solo así bajarán la guardia un tiempo.
—Ella tiene razón, Piotr. ¿Por qué mejor no van a comer algo? Has estado en vela estos días y sería bueno que descansaras ahora que tu hijo ha despertado.
—¿Tú descansarías si se tratara de alguno de tus hijos? —cuestionó mi padre a Nicolay.
—No, pero sé que mi zarina me obligaría a hacerlo y yo, como tu amigo, te pido que lo hagas.
—Ve con ella, papá, yo estoy bien.
Por suerte él se fue con Nika y yo quedé en la habitación con Nicolay esperando unos minutos mientras el doctor me examinaba y una vez este salió, Nicolay se sentó a mi lado.
—No tienes idea de lo preocupados que estábamos por ustedes. Yo estuve con el estrés a mil en cuanto supe que mi hija se quedó contigo y empeoró cuando Nika nos informó lo ocurrido.
—¿Por qué presiento que no solo les dijo lo que pasó en esa batalla?
—Porque me conoces bien, Aleksei, y sabes que ahora sé todo lo que no me has dicho —suspiré acorralado—. ¿Por qué no me dijiste la verdad completa? ¿Crees que no tendría la cabeza para atender este asunto solo por estar con Ragnar?
—Tu familia quedó muy afectada por su secuestro, también sé que fue por ella que quisiste quedarte en Escocia y merecías un tiempo con tu familia. Por algo nos dejaste a cargo.
—Que estén a cargo, no es sinónimo de que puedan solos todavía y te recuerdo que sigo siendo la cabecilla de Rusia y sus alrededores.
—Lo siento, en verdad no quería causarte más preocupaciones. Pero dime, ¿al menos Vicky y Lily están bien? —una cálida sonrisa se trazó en él, bajando así sus defensas.
—Sí. A Lily le ordené irse de inmediato y como se negó, debí escoltarla a Alemania mientras Ragnar se hacía cargo de ti y Nika informaba a tu padre. Comprenderás que esta vez tu situación fue mucho más delicada.
—Sí, me perforaron el pulmón y el corazón.
—Así es y la del corazón no fue tan fácil de controlar, pero aquí sigues con nosotros. Sin embargo, respecto a Vicky, creo que te afecta más su rechazo. ¿Me equivoco? —ambos sonreímos con tristeza—. Siempre estuviste detrás de ella y no recuerdo una sola vez que la abandonaras a pesar del daño que te ha causado.
—Supongo que siempre fui muy obvio con ese sentimiento —suspiré dolorido, apesadumbrado—… Lamento haberte fallado y más porque en verdad quería estar con Vicky, y no por el poder de tu familia ni el reconocimiento sino…
—Lo sé —interrumpió comprensivo—. Alek, te dije que seguirías contando con mi apoyo y respetaré lo que decidas hacer respecto a mi hija, aunque no negaré que me habría gustado verlos juntos.
—No eres el único —nos vimos sorprendidos por la aparición de Ragnar (quien estaba apoyada en el marco de la puerta), e ingresó a paso firme quedando junto a Nicolay.
—Ragnar, y-yo…
—No te preocupes que no tomaremos represalias por lo ocurrido con Lily y tampoco por habernos ocultado tanta información en estos meses.
—Lo lamento, pero no quería…
—Lo sé, ya deja de disculparte. Mejor usa este tiempo que estarás “muerto” para que puedas descansar. Tendrás dos meses libre de trabajo para que reorganices tu vida y tus prioridades.
—Es mucho tiempo.
—Es lo mínimo considerando tus heridas, pero deberás tomar a tiempo tus medicamentos si quieres recuperarte como corresponde, así como también debes tomarte el tiempo para sanar las heridas de tu corazón. Y por eso que decidimos que te irás con tus padres a Portugal.
—¿Es una sugerencia o una orden?
—¿Tú qué crees? —me dolió más el ego que el bufido que solté por su altanería—. Deja de refunfuñar que eso te ganas por olvidar una instrucción tan básica como lo es llevar buena seguridad… Es increíble que hasta en eso te parezcas a Nicolay.
—¿Por qué me metes en el asunto?
—¡Sabes bien por qué, así que no te hagas el inocente!
La tonta discusión en la que ellos se enfrascaron me dejó en un extraño limbo ya que, por una parte, me causaba gracia la discusión, los gestos y el cariño que emanaban en medio de esto, pero, por otro lado, me sentía derrotado al saber que no podía tener lo mismo con la mujer que amaba y sabía que este tiempo que me habían dado no era solo para recuperarme, sino también para decidir si continuaría con ellos o me retiraba por mi propio bien y, conociéndolos, seguro me tendrán una oferta laboral lejos de Rusia.
(…)
Lisboa, Portugal
Después de casi otra semana en el hospital con altas dosis de medicamentos, finalmente me dieron el alta y con ayuda de Nika y mi padre conseguí llegar a Lisboa.
—No puedo evitar sentirme derrotado y lo que es peor, te dejaré sola con todos esos problemas.
—No estaré sola, recuerda que tengo a Togo y Vicky está más enfocada en el trabajo desde que dejó a Dussan —Nika me abrazó con cuidado, ayudándome a llegar a la cama—. Llámame si necesitas algo, aun si solo quieres hablar de tonterías. Y aunque sé que lo sientes como una derrota, deberías considerar lo que te dijeron Ragnar y Nicolay.
—Es difícil porque siento que los defraudé.
—Ya te dijeron que no es el caso, así que usa este tiempo para salir adelante como yo lo hice contigo años atrás —besé tierno su sien, recordando las heridas que le causó Luzhin.
—Antes de irte, quiero que me cuentes ¿cómo dejaste tan herido a Luzhin ese día?
—Es porque soy increíble y mi cariñito aprendió bien a defenderme, así que cuando él lo distraía, yo lo apuñalaba o le atinaba algún golpe.
—Ya me imagino ese dúo, y fue un excelente golpe el que le diste en la pierna.
—Lo sé —soltó engreída—, le recordé nuestros encuentros y con eso tuve para arrojarle la navaja en la pierna, aunque desgraciadamente fallé el tiro —me dolía reírme, pero me encantaba saber que tenía una gran amiga como ella para respaldarme.
—Hazme un favor, si se vuelven a enfrentar a ellos, no les digan que estoy vivo, quiero darle la sorpresa a Ivanov, así como tampoco quiero que informen a nuestros hombres de mí.
—¿Todavía sospechas de alguien?
—Sí, y quiero que caiga en la red de mentiras que comenzaré a crear para ellos, aunque tú serás la única que sepa la verdad.
—Creí que tendrías una pausa en el trabajo.
—Así será, pero quiero hacer caer a esa rata. No me retiraría sin sacarlo primero a las patadas —ella accedió sin rechistar—. También quiero pedirte que cuides bien de Vicky, no le reclames por Dussan ni por mí, solo acompáñala como amiga, no dejes que nada malo le pase y avísame si el infeliz de Ivanov la hiere.
—Sabes que no debería decirte nada, pero sé que si no lo hago cometerás una estupidez que comprometa tu salud.
—Gracias por comprenderme. Cuento contigo.
—Como siempre.
(…)
Tiempo después
—Hace un par de días que llegaste ¿y ya haces ejercicio? —reclamó mi padre sin ser duro.
—Sabes que no soporto quedarme tanto tiempo quieto y no me estoy sobre esforzando, esto lo hago bajo las indicaciones de Oz.
—¿Cuándo vino?
—Anoche. Al parecer estaba visitando a alguien y aprovechó para saber cómo estaba.
—¿Y cómo estás?
—Me recupero rápidamente, pero debo hacer ejercicios de respiración para acostumbrar de nuevo el pulmón a hacer su trabajo y también debo inyectarme cada ocho horas un medicamento que me dejó Oz.
—Me refería a tu corazón, y no precisamente lo que te late en el pecho —su dura aclaración fue la daga retorciéndose en mí.
—La verdad, sigo sin saber qué hacer ahora que he perdido el rumbo por completo. Desde que vi esa foto en el móvil de Ivanov, siento como si él fuese el infeliz que me la arrebató.
—¿Por qué?
—No sé, papá, solo sé que es así. Quizás sea porque ese día descubrí que él estaba pasando por lo mismo que yo y recibió una fotografía de esa mujer con otro hombre, así como yo vi a Vicky con Dussan.
—¿Me dices que sientes lástima de Serik Ivanov? —cuestionó incrédulo, pero negué.
—Lástima no, pero sí creo comprenderlo. Por eso me burlé de él, aunque en el fondo era una manera de desquitarme como si él fuese Dussan. Sé que es estúpido, pero… cuando él me apuñaló en el corazón con tanta rabia, deseé morir para no sufrir más.
—No digas eso, hijo —presionó paternal mi hombro—, tu vida es más importante y no puedes rendirte así por nadie, ni siquiera al amor, y créeme, sé bien cómo se siente.
—¿Cómo? —pregunté intrigado ante el emotivo semblante en él.
—A mi primera esposa la perdí de la misma forma que tú a Vicky, pero la vida me dio la oportunidad de conocer a una buena mujer que me dio una hermosa familia que se convirtió en mi razón de luchar más fuerte con el paso de los años y es por esta familia que sigo vivo, porque anhelo ver a mis hijos más seguido, seguir jugando con mis nietos y conocer todas las generaciones que pueda.
De pronto fue como si la vida me diese una señal cuando escuchamos a mis sobrinos dar alegres gritos en el patio, ellos corrían detrás del otro con unas pistolas de agua mientras mi sobrina los bañaba con la manguera. Se veían tan felices alejados del peligro, que recordé las emociones que despertaron en mí los días que estuve con Lily y Mijaíl, lo que me conmovió profundamente.
—Gracias por seguir conmigo y comprenderme a pesar del peligro al que me expuse.
—Eres mi hijo y también fui joven alguna vez. Lo único que deseo para ti es lo mejor y que puedas encontrar la felicidad, una mujer que te ame de verdad y te dé la mayor alegría del mundo a través de una familia, así como yo formé la mía.
—Gracias. Te prometo que de ahora en más lucharé por esa familia a futuro y tendré más cuidado en lo que haga.
—¿Eso quiere decir que seguirás trabajando con los Romanov? —esta vez fui yo quien palmeó su espalda.
—Deja que me siga recuperando aquí y luego les diré qué haré, por ahora necesito un espacio lejos de ellos, en especial de Vicky.
—Sabes que esta es tu casa y aquí las puertas siempre estarán abiertas para mi familia y mis amigos.