Aleksei
Estos días con Lily han sido maravillosos, pues sus padres y esposo se dedicaron a cuidar de los niños en lo que yo quedé con ella y el bebé aprendiendo todos sus cuidados, también le daba el biberón (una vez aprendí a hacerlo), le cambiaba el pañal y en un par de ocasiones ella insistió que la acompañase en la bañera. Creí que me metería en un gran problema con su esposo y más porque en una ocasión nos encontró ahí con su hijo, pero ella, en una calma que me desconcertó, le explicó que estaba teniendo un excelente tiempo con nosotros y no tenía nada de qué preocuparse.
Después de eso creí que Adrien me reclamaría a solas, pero en vez de eso me agradeció, ya que Lily había estado muy estresada desde diciembre y en los días que había pasado conmigo había descansado más, no tuvo preocupaciones e incluso reía como antes. No quise atribuirme nada, pero me encantaba saber que no había problemas con ellos y que al menos mi presencia era positiva para ella, pues le había cogido cariño al bebé y este tiempo nos hizo acercarnos demasiado. Por tal motivo, quise tener una salida familiar ahora que la primavera inundaba las calles, lo que terminó siendo una gran idea ya que Lily, Ragnar y la pequeña Maxine estaban felices contando las flores y bañándose en sus pétalos, dejando a estos hombres con una dicha que no la borraba nadie.
—No imaginas cuánta tranquilidad le has dado a mi hija y yerno —comentó Nicolay, al estar separados del resto después de que Rag se alejara para contestar una llamada—. Me preocupé demasiado desde que me dieron la noticia del embarazo ya que sería un riesgo para ella, pero mi hija demostró de nuevo su fortaleza y aquí está con su bebé en brazos.
—Supongo que sacó lo mejor de sus padres aun siendo tan tranquila.
—Al menos en apariencia —comentó con un extraño sentimiento que supe descifrar—, porque ella es otro torbellino de locura y pasión como su madre y hermana —aunque me alegró su comentario, a sabiendas de muchos secretos de esas mujeres, también me dolió la mención de Vicky—. ¿Y cómo has estado, Alek?
—Bien, le he enviado los reportes en los tiempos correspondientes y…
—No hablo del trabajo, sino de ti. ¿Cómo has estado?
—Bien, entreno duro, tengo la cabeza enfocada en lo que quería y… —él palmeó paternal mi espalda para callar mis palabras y me dio una sonrisa como si supiera más de la cuenta, pero en vez de reclamarme, presionó comprensivo mi hombro.
—Sé que no quieres causarme preocupaciones, pero te recuerdo que tengo cuatro hijos, tres nietos, dos idiotas con qué compartir la cama, un demente que no sé con qué me saldrá cada que lo veo y una mujer que me doma con la mugre del meñique, por lo que tengo mucho en qué pensar y aun así tengo tiempo para ocuparme de los que me importa.
—Eso suena a mucho trabajo como para preocuparse por nimiedades —bromeé un poco, mas él negó con su cabeza.
—No eres una nimiedad, Aleksei, todo lo contrario, eres como un hijo para mí y te recuerdo que eres mi ahijado, así que estaré para lo que necesites.
—Gracias, pero en verdad estoy bien.
De pronto un grito de Maxine nos alertó, ella corría sollozante junto a su hermano en dirección a su padre y abuelo, entonces vi un extraño muñeco en forma de payaso que salía de los arbustos en nuestra dirección y el cual sabía asustaba a la niña, pues Maxine les tiene terror; sin embargo, un horrible presentimiento me invadió en cuanto escuché una macabra risa del muñeco y vi a alguien alejarse a la toda velocidad mientras nos veía preocupado.
—¡¡BOMBA!!
Mi grito alertó a Nicolay y Adrien a tiempo para refugiarse con los pequeños, pero como Lily y el bebé estaban más cerca del muñeco, saqué una sábana especial que había empacado (por instinto), corrí hacia ellos y los resguardé como pude detrás de un árbol. Por suerte la detonación no fue fuerte, pero sí lo suficiente para quemarme los brazos y piernas, aunque la sábana evitó que el fuego los alcanzara.
—¿Están bien?
—S-Sí, creo que sí —ambos revisamos al bebé y apagué las llamas de mi pantalón.
—¡Justo por esto no quería que vinieran! ¡Deben irse cuanto antes!
Me aseguré de seguir cubriéndolos y corrí con los demás al auto, en eso llegaron varios escoltas que rodearon la zona y les ordené hacer una inspección completa, así como le di a uno de ellos la descripción del sujeto que vi.
—¡¿Están bien?! ¡¿Qué ocurrió?! —preguntó Ragnar preocupada en lo que examinaba a los pequeños.
—¡Todos están bien, pero deben salir cuanto antes del país! —ordené preocupado.
—¡No me iré sin saber quién hizo esto!
—¡Olvídalo! ¡No te quedarás ni en broma! —reclamó Nicolay a Ragnar.
—¡Este no es el momento de hacerse los héroes! —grité desesperado y entregué a Adrien el morral con las cosas del bebé—. Saldrán de inmediato del país y ordenaré que les envíen sus pertenencias después.
—¡No! —vociferó Ragnar— Tú escoltarás a mi familia y te asegurarás de que estén bien, Nicolay y yo averiguaremos quién hizo esto.
—¡Te olvidas de esa estupidez, zarina, nos vamos todos a Escocia de inmediato! —era obvio cuánto lo había afectado la detonación y más porque sus manos temblaban tanto o más a cuando debió afrontar el secuestro de Ragnar hace más de un año.
—Nicolay, vete con Ragnar en una camioneta, yo me encargaré de Lily y su familia, los enviaré de inmediato a Alemania —le entregué las llaves y yo fui con los demás a otra.
Dividimos a nuestros hombres para que ellos siguieran en su discusión, pues no podía permitir que algo peor ocurriese y menos con tres niños en medio, así que tomé el control del volante en lo que ordenaba preparar un avión de inmediato para ellos por una ruta segura. Sin embargo, las respuestas a mis incógnitas sobre lo ocurrido, aparecieron cuando vi en el trayecto a ese malnacido de Luzhin con una pérfida sonrisa mientras se despedía de nosotros y luego se fue en una motocicleta en sentido contrario.
—Maldita rata, me las pagarás —gruñí colérico, evitando soltar de más por la presencia de los niños, aunque Lily me sorprendió al pasarse a mi lado, dejando al bebé en brazos de su padre—. ¡Ve atrás, no me arriesgaré a que les pase algo más!
—¿Sabes quién fue? —preguntó enfocada, ignorando mis palabras.
—Sí.
—¿Era el sujeto de la moto?
—Sí, pero no te preocupes, si está aquí entonces no tendrá muchos lugares en dónde esconderse y menos considerando cómo son tus padres.
—Enviaremos a mi familia en el avión y me quedaré contigo.
—¡¡Olvídalo!! —gritamos Adrien y yo con la misma preocupación.
—¡No les estoy pidiendo permiso! —contraatacó ella con una furia igual a la de su madre—. ¡Aleksei, saquémoslos de inmediato y nos prepararemos para joder a ese sujeto! ¡Y si mis padres preguntan, todos dirán que nos fuimos los cinco a Alemania! ¡Sin contradicciones!
(…)
Por mucho que intenté, e incluso cuando me llevé cargada a Lily al avión, la muy tramposa cerró la compuerta a mis espaldas y saltó a las escaleras poco después de alejárselas, luego se adentró en mi auto y llamó a su padre amenazándolo con quedarse si no salía de inmediato a Escocia con Ragnar, así que los tres se enfrascaron en una disputa mientras yo iba conduciendo con el cañón apuntándome la yugular para que no delatara a esa Romanov. Finalmente ellos accedieron y solo cuando ella confirmó que el segundo avión despegó con ellos, bloqueó la señal y le envió un mensaje a su esposo diciéndole que se verían dentro de poco, así como yo le envié otro diciéndole que la cuidaría.
—Ya deja de mirarme así, no me quedaré de brazos cruzados mientras ese idiota intenta asesinarnos de nuevo —soltó ella furiosa, en lo que preparaba el armamento.
—No he dicho nada, pero sabes que no deberías estar aquí sino con tus hijos.
—Alek, fue por mi familia que no quise tener participación en la mafia, pero si alguien se atreve a atentar contra los míos, conocerá lo peor de mí.
—No lo dudo, pero…
—¡Pero nada! —exclamó furiosa—. Estás de mi lado y lo hacemos por las buenas, o estás en mi contra y te enfrentarás a una Romanov-Wintar como nunca antes lo has hecho. Tú decides, pero nadie me sacará de aquí sin cobrarme lo que nos hicieron.
—Tu padre me matará cuando lo sepa.
—Entonces asegurémonos de llevarle la cabeza del enemigo para que no grite tanto —aunque no quise, no pude evitar reír por lo bajo—. ¿Qué es tan gracioso?
—Nada, es solo que tu hermana y tú trabajan muy diferente, pese a tener un carácter de los mil demonios.
—Somos hijas del infierno y de dos grandes demonios, ¿qué más esperabas? —comentó tan sensual como atrevida, incrementando mi risa.
—Al menos evita meterte en el campo de batalla, me sirves más como un halcón —le entregué el rifle y las municiones—. Cúbreme en lo que yo me enfrento a Serik y Luzhin, Nika nos alcanzará en el camino.
—¿Y Vicky?
—No le informé del asunto. Ahora está en una reunión con unas cabecillas en Bielorrusia y necesito que se enfoque en eso.
—De acuerdo. También sé que no debo asesinar a Luzhin por Nika, pero no dudaré en hacerlo si me veo en la obligación.
—Descuida, sé que harás lo que corresponde, solo te pido que no arriesgues tu vida y menos porque tu familia te necesita.
—Gracias por comprenderme, Alek.
—Es difícil negarme si me pones un arma en la yugular —sonrió con tierna travesura. De pronto recibí la ubicación de donde se encuentran Serik y Luzhin—. Vamos, le enseñaremos a esos infelices por qué no pueden destronar a los Romanov.