Estoy rodando en la cama, siento en mí ya los 18 años, pero también nervios por la fiesta, mira que todos los Alfas del mundo, incluyendo a toda la población de la manada y el pueblo, algunos también de la manada vecina.
Decido levantarme de la cama, bajo a la cocina, donde me preparo un chocolate caliente, tomo unos panes y decido volver a mi habitación, cierro la puerta, me siento en el sillón decidida a devorar mi chocolate caliente; cuando de pronto un sonido en mi ventana hizo que regara un poco de mi bebida encima de mi blusa, trate de limpiarla con una servilleta, me levante hacia la ventana, ya que seguían tocando, levante la cortina y me topé con sus ojos, al pie de mi ventana con una sonrisa, levante la ventana haciéndome a un lado para que el entrara.
- ¿Qué haces aquí? – pregunte con susurros.
- Vine a felicitarte - dijo con una sonrisa - ¡Feliz cumpleaños!
- ¡Gracias! – dije sonriendo.
Giré sobre mis talones, me dirigí hacia la puerta de mi habitación, cerrando con llave y los seguros extras, volví a girar, pero él se encontraba atrás de mí sonriendo, acerco su rostro al mío, dándome pequeños besos en mis labios, tomo mi mejilla haciendo caricias en esta; toma mi muñeca para guiarme al sillón, nos sentamos y toma unos objetos de la mesita, estirándolos hacia mí.
- Toma – dice mientras me extiende las cosas – Feliz cumple.
- Gracias – tomo la rosa, una caja con chocolates y una caja rectangular.
- Ábrelo – dice muy desesperado.
Abro la cajita rectangular, la cual lleva muy bien cubierta el obsequio, retiro el papel y me encuentro con una pequeña pulsera plateada, con algunas piedras negras en forma de rosas, muy hermosa y brillante.
- ¡Es hermoso! – exclamo con mis ojos brillosos – gracias.
Me lanzo a él, abrazándolo y dándole besos sobre sus labios.
- ¡Gracias, gracias! – le digo muy sonriente.
- Sabía que te iba a gustar – pauso – pero no tanto – sonrió.
- ¿Bromeas? – pregunto muy indignada – me encanto.
- Me alegro – dice mientras pasa un mechón de mi cabello atrás de mi oreja - tengo que irme – suspiro pesado.
- ¿No puedes quedarte? – pregunto con pucheros – es mi cumpleaños, quiero de regalo que te quedes conmigo – le hago caricias con mi nariz en su rostro - ¿Lo harás?
- Solo porque tú me lo pides –dice con una sonrisa.
Toma mi rostro con sus manos y empieza a besarme lentamente, enredo mis dedos entre su cabello, luego de 3,4,5,6 besos en el sillón enredo mis brazos en sus hombros.
- Vamos a la cama – le susurro entre besos.
Él no lo pensó dos veces, me cargo, haciendo que yo enredara mis piernas a su cintura; me acostó en la cama poniéndose encima de mí, lleno mi cara de besos, para luego bajarlos a mi cuello, quito mi blusa dejando mis pechos al descubierto, levante su sudadera, quitándola y dejándolo al descubierto su abdomen, tiro de mis pantalones desnudándome completamente, se sentó para quitarse sus pantalones, me lance a él, quedando a horcadas besándolo, tomo mis caderas para acercarme a él bajando su mano a uno de mis glúteos para apretarlo.
- ¿Qué haces, que provocas que te necesite? - pregunto Elinar entre mis labios – eres como una golosina…como una droga.
Sonreí por su comentario, pero no es solo sus palabras, si no el hecho de que en tan poco tiempo ya siento algo por él, aunque a ciencia cierta no se bien que es lo que siento, solo sé que me es necesario estar con él y punto; solo que mi miedo a perderlo es máximo, no soy su mate o peor aún no soy su prometida, no soy Fanny.
Salgo de mi ensoñación y me lanzo de nuevo a sus labios, provocando que el caiga hacia atrás y yo quede encima de él besándole su cuello y bajando a su abdomen, el tomo de mi brazo, para volver ajuntar nuestros labios, tomo mi cintura, para luego penetrarme delicadamente.
Nuestros movimientos son sincronizados y suaves, besa mis labios y mi cuello, tomando mis pechos para ponerlos duros…para ser sinceros me dolían un poco, con un poco de cosquillas.
Me levanta de la cama cargándome y provocando que enrolle mis piernas en su cintura, me llevo hasta el ventanal en donde pego mi cuerpo a él y empezó a hacer movimientos mientras me tomo de sus hombros…en realidad nos tardamos mucho en esa posición, perdón no quise presumirles…terminamos nuevamente en la cama, luego de dar tantas vueltas por toda la habitación, quedándonos dormidos profundamente abrazados.
°°°
Maldición, no sé cómo no pueden dejarme dormir, que no me molesten, pero es imposible aún siguen tocando la puerta casi, casi queriéndola tirar, me levanto con dificultad moviendo aun lado el cuerpo de Elinar, me pongo la pijama y recojo la ropa de el para ocultarla, quito los seguros y salgo rápido al pasillo para no dejar pasar a nadie y que no vean al hombre en mi cama…les daría el patatus.
- ¿Qué sucede? – pregunto con un poco de sueño.
- ¡Feliz cumpleaños! – gritaron Lea, Aldara y Mael.
- Gracias chicos – les sonrió.
- Vamos sopla las velas – dijo Lea – pero pide tu deseo.
Afirmo con la cabeza, cierro los ojos, pido mi deseo, soplo las velas, todos aplauden, me dan abrazos y besos.
- Vamos a desayunar – hablo Lea.
- Quiero descansar un poco más – les digo bostezando – solo unos minutos más…le puedes decir a Helena que me suba el desayuno, en media hora – le informo a mi prima.
- Claro no hay problema, descansa que luego vendremos a molestarte – sonrió – y feliz cumple otra vez.
Me vuelven a abrazar y dar beso, para perderse en mi campo de visión en el pasillo, rumbo a la segunda planta.
Vuelvo a entrar a la habitación cerrando con llave y con seguro, camino a la cama y veo aun, a Elinar durmiendo muy tranquilamente, me acerco a él y me quedo observándolo por un rato su hermoso rostro, sus pestañas están muy largas y tupidas, su rostro es muy pálido, pero a la vez con un poco de color rosado, su respiración es tranquila, sus brazos y abdomen marcados con algunos bellos dorados.
- Si sigues viéndome, me acaras – dice aun con los ojos cerrados.
- Es un riesgo muy sabroso – le dijo mientras lo abrazo.
- ¡Feliz cumpleaños! – exclama con besos.
- Gracias – le respondo con besos – estoy muy feliz al saber que tengo mi regalo favorito en mi cama – le sonrió.
- Este y todos los días que desees – dice aun con besos apasionados.
No les digo que más hicimos en la cama, es mucho con lo que les conté ayer, pero en cuanto Helena llego con el almuerzo, Elinar entro al baño, para preparar la bañera, no deje que Helena entrara, así que tome la charola de comida y la deje en la cama, cuando cerré bien la puerta, entre al baño, donde Elinar me tomo de la cintura, quitándome toda la ropa, me tomo en sus brazos y me metió a la bañera, salió a la recamara entrando con la bandeja de comida, saco debajo del lavamanos una banca, que puso al lado de la bañera, dejando la bandeja arribe de esta, entro a la bañera conmigo.
Dirán que cursi es, pues así de cursi me gusta, no solo nos bañamos si no almorzamos en la bañera, y terminamos en la cama yo encima de él.
No quería que se fuera, pero lo tuvo que hacer, lo único que me dijo es que no me pusiera celosa al verlo con Fanny, porque al parecer sus suegros habían venido y aun no les puede decir que terminara con ella, se supone que ellos vinieron a mi fiesta, no ha que provocaran una batalla, así que muy resignada tengo que aguantarme verlo con la cara de cucaracha de Fanny, estoy muy feliz de haber estado con el toda lo noche y la mañana, su hermoso regalo, sobre todo saber que fue el primero en venir a felicitarme.
Estoy parada en la ventana viendo cómo se va muy sigilosamente y con cuidado que nadie se dé cuenta que salió de mi ventana, a lo lejos veo como se detiene un poco lejos del jardín, se despide con la mano, sonrió al ver el gesto, veo como sigue caminando y se transforma dejándole todo el poder a su lobo Gilbert, perdiéndolo en mi campo de visión.
Me acuesto en la cama nuevamente, abrazando la almohada donde durmió, mi sonrisa se convierte a la mismísima que tiene el gato de Alicia en el País de las Maravillas, y unas mariposas se están moviendo como locas en mi estómago, mis venas están brillando, creo que es porque mis hormonas estas muy alocadas.
Salgo de mi burbuja, ya que están tocando la puerta, me levanto a abrir, entra Aldara y Lea, vienen con varias maletas de maquillaje, y 4 ganchos donde están los vestidos, los colocan en la cama, donde me aviento de nuevo con mi sonrisa a abrazar la almohada.
- ¿Qué es lo que te sucede? – pregunta Lea – ¿Comiste payaso?
- Nada – digo mientras suspiro – estoy muy feliz.
- Al parecer alguien te puso contenta – hablo Aldara.
- Puede ser – digo alzando los hombros – pero por ahora me siento muy feliz – reí - ¿Qué me van a ser? ¿Puedo ver el vestido?
- Si, esta hermoso – lo toma de la cama, para ponerlo colgado en la escalera, que dirige a mi closet, abre los cierres de la funda del vestido, dejando ver el hermoso vestido – es genial la idea que tuviste, esta hermoso, no sabes cuándo espero vértelo puesto – informa mi cuñada.
- Los nuestros están hermosos también – dice mi prima – tienes una mente, muy brillosa – aplaude con brinquitos.
- Espero que también me ayudes con mi vestido de bodas – chillo mi cuñada – necesito que tus manos hagan magia – sonríe.
- Tenlo por seguro que quedara súper genial - le digo mientras la abrazo.
- Bien ahora a arreglarnos – dijo mi prima – o nunca terminaremos.
- Quedaras impresionable, como la princesa que eres Lua – habla mi cuñada, mientras subimos al closet.