Una semana despuésEx cerró la puerta de la calle y contempló las escenas que se sucedían delante de ella: coches pasando; la gente, poca, paseando por el lugar, algunos con bolsas de compras, otros con carritos de bebé. De nuevo era su día libre y, esa vez, se había asegurado de salir antes de que alguno de ellos la embaucara en uno de sus planes. Necesitaba tiempo para pensar, para poner en orden esa cantidad de sentimientos y situaciones en que se había visto inmersa. Ella, a quien le gustaba tener todo organizado,parecía estar viviendo un torbellino continuo en su corazón. Y los que intentaban conquistarlo no parecían querer ayudarla a aclararle las ideas... ¡con lo fácil que sería!Echó a andar alejándose lo más posible del lugar, no fuera que alguien saliera, la encontrara allí y la l

