Los excursionistas, continúan su camino, guiados por la sabiduría inexplicable de Don Alvaro, si bien es cierto que, tendrá unos siglos de edad, pero, es algo que no todos ellos conocen. Siempre, está pendiente de cada movimiento, que dan, cada uno de ellos, en la búsqueda implacable, de un lugar seguro, donde pasar la noche, alejados del peligro de la aparición de posibles lobos, sin embargo, al cabo de unos minutos, todo pasa. La luna, vuelve a ser el hilo, del que colgaban las letras de aquel poema escrito con amor, para Agatha, por lo que las linternas, vuelven a ser encendidas al igual, que la ilusión, de salir de ahí con vida y con Caridad, de la mano, sin embargo, aún hay mucho peligro, en el sendero de Darknever, pues, esta es una montaña cambiante, así como cambia de luna y de est

