Los Dioses de la Dimensión Perdida, reaparecen

2086 Words
Don Alvaro y Bruno, trabajan arduamente en el bar-café de los encuentros y reencuentros. Tienen varios días, aperturando las puertas, desde muy temprano y, cerrando a su vez, muy tarde, pasada la medianoche. La fuente mágica de cuarzo rosa, no ha vuelto a brillar como lo hizo, días atrás, cuando las chicas se enteraron, que eran hadas, pues, los Dioses y la Reina Danu, aparentemente, han estado ideando la manera de reunir a todos sus Guerreros de Luz, para planear cómo será la defensa ante las entidades del mal y, por ende, salvar su hábitat y las almas que allí han permanecido cautivas, por tantos siglos. El reloj de la columna marfil, sigue intacto, da la hora, como cualquier otro reloj, las misteriosas esculturas, siguen brillando por el lustrado que diariamente, le da Don Alvaro, pero no centellean luces ni destellos multicolores, la fuente rosa está apagada, la melodía en Irish Gaélico no ha vuelto a escucharse ni en susurros y La Reina de las Hadas, no se ha aparecido frente a ellos, ni frente a las cinco luces. Así como las entidades del mal, que no han regresado a molestar ni siquiera en sueños. Es como si nada hubiera pasado y como si todo fuera normal. Se respira paz sobrecargada de energías, de las que no conocen, origen alguno. - Don Alvaro, ¿no siente el ambiente, algo extraño? Pregunta Bruno, pensativo. - No, muchacho, solo algo tranquilo. Quizás, porque hemos estado trabajando tanto, con la cantidad de clientes que nos han visitado en los últimos días, que estamos cansados y solo pensamos en volver a nuestras casas a descansar y reponer energías. Responde Don Alvaro, extremadamente calmado. - ¿Tranquilo?, no lo siento así, es lúgubre, pesado, de hecho, no sé si se ha dado cuenta, pero la Reina Danu, ni siquiera nos ha visitado, ni el bar-café, se siente mágico. ¿Será que desistieron de la batalla y se han ido? - Eso jamás, nosotros no nos rendiríamos tan fácilmente. Es probable, que no han aparecido, porque están esperando el momento apropiado. Solo los Dioses y su sabiduría, harán lo propio. - Y ¿qué me dice de las señoritas Constanza, Denisse, Regina, Caridad y Agatha?, no han regresado por aquí ni a buscar un Latuccino Vainilla con sus respectivos toques, a excepción, de la Señorita Caridad que solo toma té inglés. - Me parece que están ocupadas en otros asuntos, recuerda, que así como tú y yo, tienen sus vidas propias, y cosas que hacer y atender. De lo que estoy cien por ciento seguro, es que, estás extrañando a la señorita Denisse, o ¿me equivoco? - No, jefe, no se equivoca, quisiera verla nuevamente, tal vez de esa manera, logre dar al fin, el paso que tanto ambiciono, reforzando así esa conexión con ella. Y disfrutar en su compañía, de lo que nos une. - No comas ansias, Bruno, en cualquier momento, en el instante menos pensado, regresará y lo sabrás. Ten presente que los Dioses y el tiempo, no se equivocan, ellos, de alguna manera, te harán saber el instante oportuno de volver a cruzarse. - Pues, tiene razón Don Alvaro, ellos saben cuándo será el mejor momento. Sólo me quedará esperar. - Así es muchacho, pero mientras lo haces, manos a la obra, aún hay mucho por hacer. - De acuerdo, está bien, ocuparme en el trabajo, me ayudará a evitar pensar tanto. El dueño del bar-café y Bruno, continuaron su trabajo, como de costumbre, limpiando las mesas, llenando las neveras, lustrando las copas, atendiendo a los clientes, en fin, toda la rutina cumpliéndola al pie de la letra. Mientras tanto, los Dioses en su Dimensión, preparaban una reunión con la Reina de las Hadas, para ir formando los pequeños grupos, entre ellos, su único Guerrero de Luz, existente en el mundo terrenal, las cinco luces y los extremos de sus hilos, así como también, algunas hadas que han sido encontradas a lo largo y ancho del planeta y sus escondrijos. - Bien, Danu, ¿qué te parece, si, según tu sabiduría, nos ayudas a formar cada equipo? Tú conoces a cada una de las cinco luces, sabes cuál sería su cualidad o su virtud, a la hora de enfrentarse con las entidades del mal. ¿Cierto? - Sí, Morgano, sé bien de qué manera pueden defendernos, las conozco desde que estaban en la chispa de los corazones de las hadas o en los vientres de sus madres humanas, sé de qué son capaces y de qué, no lo son. Confía en mí. - Porque confío en ti, es que te delego esa gestión. Además, como Reina de las Hadas, es tu obligación, nombrar a tus caballeros de paz, aunque en este caso, también hayan, damas. - Descuida, Morgano, todo se hará como ordenas y a la perfección. Les otorgaré inclusive, las armas a utilizar en las batallas y los adiestraré. - Por lo pronto, mientras ideas, tu plan, los otros Dioses y yo, visitaremos a Don Alvaro y al muchacho, pues, su corazón insiste en volver a ver a una de las Cinco Luces, específicamente a Denisse, quien también piensa en él, de la misma manera que él, en ella. Tenemos que darle la certeza que necesitan, antes que ella, viaje a las Montañas de Firenever. - Eso nos ayudaría mucho más. Recuerden que cuando el amor es verdadero y, existe entre dos seres, que, batallarán contra un mismo enemigo, la lucha, suele ser más fuerte e irían contra todo y contra todos, en nombre de ese sentimiento. Comenta el Dios Crepúsculo. - Crepúsculo tiene razón, y, él más que nadie lo sabe. Vayan, hagan lo que tengan que hacer. Cuando regresen, tendrán mi trabajo realizado con éxito, sobre la mesa, para comenzar a idear las estrategias. - De acuerdo, Danu. Hasta entonces. Los Dioses de la Dimensión Perdida, desaparecen de la mesa de diálogo, flotante, de manera que, La Reina Danu, comienza a trazar ideas, para formar sus equipos y así, liberar a las almas cautivas de la fuerza de las entidades del mal. - Constanza, es un ser dulce, con un carácter medio fuerte, pero muy confiada, creo que lo ideal sería que estuviera en el mismo equipo con Regina, que es más fuerte y con Bruno, que conoce a qué nos enfrentamos. Se dice Danu, a manera de monólogo, continuando en la formación de los otros grupos. Caridad, es muy sumisa, casi no cree en éstas ciencias, pero, es de alma fuerte, me parece que iría bien con Don Alvaro, él, puede protegerla si surge alguna situación inesperada y con Ignacio, es un hombre fuerte, que ha pasado por grandes pruebas en la vida, estoy segura que será un buen equipo. Y así, sucesivamente, Danu, estuvo pensando en quiénes serían los integrantes de cada equipo, para luchar en contra del caballero oscuro, así como también, quienes podrían ser tan valientes como para recuperar el talismán robado por Abalám, el malévolo príncipe del infierno. Por otra parte, las luces, andan sumergidas en sus ocupaciones y por ende, en sus relaciones. Cada una, buscando la mejor manera de hacerles saber a ellos, que forman parte de un ejército de criaturas, que deben enfrentarse, en el momento menos esperado, pero, no conciben la forma de decírselos. Las chicas, se comunican por w******p: - Hola chicas, ¿cómo están?, yo no sé ustedes, pero tengo una duda, ¿cómo le vamos a decir a nuestros chicos, que son hados, o, elfos?, ¿qué vienen siendo ellos? - Escribe Regina. - Holaaaaaa, Regi, pues, no lo sé, me parece que lo mejor sería que la Reina de las Hadas, se lo digan, así, si tienen dudas, ella es la persona o criatura, más idónea para despejárselas. Contesta Denisse, con su buen humor de siempre. - Hola a ambas, pues yo estoy de acuerdo con Denisse. - Contesta, Constanza. - Holaaaa, pues yo también, que ellos se encarguen, pues si nosotras lo hacemos, capaz y nos dejan, por locas. Comenta Caridad. Finalmente, Agatha, envía una nota de voz: - “Hola a todas, espero estén bien, dejen de preocuparse, ellos se encargarán, me lo comunicó Danu, La Reina de las Hadas y respondiendo a tu pregunta Regina, no hay hados, vendrían siendo elfos”. - Por cierto, ya que estamos hablando por aquí y casi no nos hemos visto, ¿qué les parece si nos encontramos un rato, ésta tarde? Es que me gustaría hacerles una invitación. Les dice, Denisse. - “Denisse, de nuevo tú con tu loca invitación, ya sabes que conmigo, no vas a contar, para allá, yo no voy”. Responde, Agatha muy segura. - ¿A dónde piensas invitarnos? - Caridad, me gustaría que me acompañaran a un viaje que tengo que hacer por trabajo a las Montañas de Firenever, ¿la han escuchado antes? - No, yo no, ¿qué hay ahí, que Agatha, no quiere ir? Pregunta, Regina mientras, mastica una dona rellena de frutos rojos. - Es una montaña encantada, con una leyenda misteriosa, y a la que deben visitar con ciertos amuletos de extrema protección, yo le dije, que, mejor me quedo aquí, además tengo muchos pendientes, si ustedes, piensan ir, avísenme con tiempo para hacerles amuletos; el viaje, es el sábado. - Noooo, que va, esas aventuras no van conmigo. Acota, Constanza. - Ni conmigo, además tengo trabajo, y, no puedo ausentarme. Confirma, Caridad. - Tampoco yo, tengo planes con Sebastián. Dice, Regina. - Entonces, ¿me van a dejar sola?, por lo visto iré con Andrew, el fotógrafo, pues Don Argimiro, no aparece desde el lunes y fíjense, ya estamos a miércoles. Ninguna de las chicas, dice una palabra y Denisse, vuelve a escribir: - En ese caso, ni modo, nos veremos la semana próxima, cuando regrese. Las amigas, dejan la conversación y cada una se va interesando por sus asuntos, mientras tanto, los Dioses de la Dimensión Perdida, llegan al bar-café de Don Alvaro, haciendo acto de presencia, frente a ellos, tras una neblina azul celeste. - Don Alvaro, mire hacia el fondo, hacia la fuente. Le llama la atención Bruno a su jefe, cuando se da cuenta que una neblina, viste todo el lugar. - Vaya, vaya, como si los hubieras llamado con el pensamiento, ven Bruno, vamos, nos esperan. Al acercarse ambos, al lugar al que se refería el muchacho, se encuentran con Morgano, Crepúsculo, Demetry, Gordon y Nowchet, los Dioses de la Dimensión Perdida. - Alvaro, ¿Cómo has estado? Saluda Morgano. - ¡Oh, dios Morgano!, un placer verlo de nuevo, he estado muy bien, gracias, a la espera de señales. - Estoy al tanto, hemos venido ésta tarde, para avisarles que Danu, está formando los grupos de combate, deben estar preparados, el día está muy cerca. - Estamos preparados para lo que haya que hacer. Le responde, Bruno, con toda convicción. - Me gusta la gallardía y valentía que tiene éste muchacho. Comenta Gordon. - Debemos reunir a los hilos de las luces, para hacerles saber que son parte de nosotros. Exclama Demetry. - Yo puedo ayudarles, he coincidido con ellos y me parece que, podrían entender muy bien, el secreto a revelar. Exclama, Bruno. - Pienso que, preferiblemente, lo hagamos a través de los sueños, pues, frente a frente, podría ocasionar caos y es lo que menos necesitamos ahora. Opina, Crepúsculo. - Estoy de acuerdo, venerados Dioses. Nada mejor que eso, pues, a nosotros como simples humanos, poca credibilidad le daríamos por más que manejemos el tema. Opina, Don Alvaro. - Me parece mejor así, sería más directo. Nos encargaremos de ello, de todas formas, Bruno, gracias por tu valentía y por tu disposición, sabemos que podemos contar contigo, en todo momento. Recibe nuestra gratitud divina. Exclama, Morgano. - Bien, en ese caso, estén atentos. Les dice, Nowchet. - Debemos irnos, pero, estaremos muy cerca de ustedes y de las Cinco Luces. Cuida muy bien de la fuente, Alvaro, como lo has hecho hasta ahora, es posible que, nos hagan una nueva visita, los Caballeros de la Oscuridad o, sus sombras. Exclama, Crepúsculo. - Así será, cuenten con eso. En el momento en que, Don Alvaro, termina sus palabras, los Dioses desaparecen, entre la misma neblina que los llevó al bar-café. El dueño del establecimiento, introduce la mano a su bolsillo, repitiendo su oración, mientras aprieta con gran fuerza, la roca de cuarzo que guarda en él, y, Bruno, queda lelo mirando, como los Dioses, se desvanecieron entre la bruma.
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