Capítulo 4

1322 Words
~Jasmine~ Ha pasado una semana desde la fiesta de Vincenzo, y no puedo estar más feliz. No he visto mucho a los 4 hermanos, lo cual agradezco. Después de esa noche en el club, donde cada hermano me vigilaba, me trajo algunos recuerdos. Me sentí bien al tener a alguien que se preocupara por mí, sobre todo cuando tu hermano mayor vive al otro lado del mundo y rara es la vez que tiene tiempo de llamar debido a su trabajo. Mi teléfono suena con un mensaje y pongo en pausa la película que estoy viendo. Abro el mensaje de mi jefe y suelto un grito de frustración al leerlo. Mi jefe solicita mi presencia en el gimnasio para que le tome una fotos del entrenamiento de los luchadores. A veces de verdad odio mi trabajo, sobre todo cuando tengo que salir de mi apartamento un sábado por la mañana para tomarle fotos a hombres sin camiseta. Bueno, ahora que lo he dicho, no suena tan mal como lo he hecho parecer. Entro en el gimnasio y veo a Milo hablando con un chico guapo. "Créeme, esta ha sido la mejor decisión que has tomado en tu vida" le da una palmada en la espalda mientras sonríe. “Bienvenido a J.C.” "Buenos días" le digo mientras me acerco a los dos muchachos. Ambos se giran y a Milo se le iluminan los ojos al verme, mientras que el chico guapo se me queda mirando como si fuera la última botella de agua del desierto. "Tienes razón Milo; puede que esta haya sido la mejor decisión después de todo" dice el chico guapo con una sonrisa coqueta y yo no puedo evitar sentirme tímida ante su mirada ardiente. Sus ojos me recorren y de repente me siento caliente y molesta. "Vale, más despacio Adrián" Milo se ríe y agarra a Adrián por el hombro. "Adrián, esta es Jasmine, la mejor relaciones públicas que tiene la compañía". "Me haces sonrojar Milo", le digo con una risita y él me pone los ojos en blanco. "Es un placer conocerte Adrián " le comento y le extiendo mi mano para saludarle como es debido. "El placer es todo mío" me contesta, luego me toma la mano y le da un beso mientras me mira profundamente a los ojos. Mis mejillas comienzan a calentarse y él lo nota porque su sonrisa se agranda. "Jasmine". Una voz baja habló y le arrebato mi mano del agarre de Adrián. Me doy la vuelta y veo a un Vincenzo muy cabreado, muy descamisado y muy sudoroso. Me río nerviosamente y me rasco la nuca, sintiéndome culpable de repente. "¿Has venido a tomar fotos o a ligar?", me pregunta con una ceja arqueada. Este tío tiene suerte de estar bien bueno, si no, yo llevaría un mono naranja. "Claro, las fotos", le digo tosiendo. "Enseguida estoy contigo", le digo y Vincenzo pone los ojos en blanco ante mi tono despectivo y se marcha. "¿Ese es tu novio?" me pregunta Adrián mientras mira a Vincenzo con una ceja arqueada. "¿Qué?" Pregunté con una risa histérica. "Dios no, soy más como su relaciones públicas personal, aunque sin la paga extra". "Bueno, entonces es perfecto que no sea tu novio," Adrián sonrió satisfecho y puedo ver malicia en sus ojos. "¿Y eso por qué?" Pregunto, lanzándole una mirada interrogante, algo que Adrián tiene en su postura aparte de confianza es picardía arremolinándose alrededor de sus ojos. El chico huele a problemas. A lo mejor eso es lo que necesito en mi vida para ponerle un poco más de sabor. "Porque ahora sé que no me romperá la cara cada vez que me vea coqueteando contigo", dice Adrián con descaro, me da un rápido beso en la mejilla y se marcha para empezar con su entrenamiento. - "¡Jasmine! Me alegro de haberte pillado antes de que te fueras a tu casa". Una voz masculina habla desde detrás de mí y me giro para ver quién es. Mi jefe camina apresuradamente hacia mí con una sonrisa y su teléfono en una mano. "Buenas tardes, Joshua" le sonrío amablemente a mi jefe. "Buenas tardes a ti también, mira Vincenzo va a tener unas cuantas peleas por América en el próximo mes y su mánager ha pedido que seas su relaciones públicas personal", me dice con una sonrisa y no puedo evitar toser con mi propia saliva. "¿Perdona?" Pregunto famélica ante esta repentina noticia. "¿No tiene ya un relacionista público?". Le cuestiono con los ojos entrecerrados. Realmente no me gusta hacia dónde se está dirigiendo esta conversación. "Lo tiene, pero su esposa acaba de dar a luz, así que necesita estar en la casa y como tú eres la próxima gran cosa de esta compañía, te pidieron prestada", dice Joshua encogiéndose de hombros y yo me contengo para no sollozar. "En realidad no tengo elección, ¿verdad?". le pregunto, aunque ya sabía la respuesta. "En realidad no", dijo con una sonrisa. "Pero él te pagará, ya que esto es aparte de la compañía". Me dice, al menos habrá un beneficio por tener que trabajar tan cerca de Vincenzo. "De acuerdo", le digo asintiendo con la cabeza, aceptando probablemente ha sido la peor idea que yo haya podido tener. "Excelente", desbloquea su teléfono y empieza a escribir. "Su representante se pondrá en contacto contigo en breve, para darte todos los detalles". "Perfecto", digo entre dientes y empiezo a dirigirme a mi carro. - Como es sábado, me acomodo delante de la computadora y espero pacientemente a que entre la llamada. Exactamente a las ocho de la noche empieza a sonar mi computadora y sonrío. "Hola, guapo", le exclamo a mi hermano mayor y oigo su risa contagiosa. Beckett es mi hermano mayor militar. Tiene 26 años y vive al otro lado del mundo. A Beckett lo destinaron a trabajar a Madrid, España, así que tuvo que mudarse. Beckett tiene la piel morena por todo el tiempo que tiene que trabajar al aire libre bajo el sol, sus ojos son castaños oscuros y su pelo es rubio claro, pero está cortado a causa del trabajo. "¿Cómo te ha ido el día?" preguntó Beckett; le sonrío. Siempre ha sido el hermano mayor que está ahí para ti, siempre preguntando cómo te ha ido el día, si he necesitado algo, incluso dándome consejos sobre relaciones. "Ya sabes, trabajando con tíos sudorosos y sin camiseta", le digo en broma y veo que pone cara de asco. "Te odio", sisea y yo me río. Beckett siempre ha odiado que trabaje con el género opuesto y que les tenga que tomar fotos semidesnudos. "Yo también te quiero, chico", le mando un beso. "Bueno, en realidad acabo de convertirme en el relacionista pública personal de Vincenzo", le digo tímidamente y veo cómo entrecierra los ojos. "¿Ese boxeador que siempre ha sido un gilipollas?", pregunta acercándose a la cámara de su propia computadora. Dejo escapar un suspiro y asiento con la cabeza, respondiendo a la pregunta. “Ese mismo" le digo, pero frunzo las cejas ante su expresión. "¡No pongas esa cara!" Le digo solloza. "¿Qué cara?" pregunta arrugando la nariz en señal de disgusto. "¡Esa cara!" Exclamo mientras le señalo la cara. "Esa es tu cara de desaprobación" le increpo. "Y la verdad es que ahora mismo no necesito desaprobación de tu parte", le digo en voz baja y a Beckett se le cae la cara de asco. "Yo no..." Beckett empieza a hablar, pero se corta. "Solo ten cuidado y sé responsable", me dice y yo le sonrío. "¿Cuándo no lo soy?". "¿Tengo que recordarte lo que le pasó al perro del vecino?", inquiere levantando una ceja. "¡Pensé que no volveríamos a hablar de eso nunca más!". exclamo y Beckett empieza a reír histéricamente.
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