Capítulo 3

1250 Words
~Jasmine~ "Creo que deberías soltar a mi ángel". Una voz oscura habla bruscamente desde detrás de mí. Se me eriza el pelo de la nuca y maldigo mentalmente la reacción de mi cuerpo al oír tan solo su voz. Abro los ojos y suelto un suspiro de alivio. Mi ángel... Ángel... Recuerdo ese nombre, Vincenzo me llamó así la primera vez que nos conocimos en la empresa. Pensé que me había confundido con otra persona, pero cuando pregunté por ahí, me dijeron que no conocían a nadie llamada Ángel. Sus hermanos también fueron un callejón sin salida, me dijeron que Vincenzo no salía mucho con mujeres y que nunca habían conocido a alguna chicha llamada Ángel. Así que la pregunta es... ¿es un apodo? ¿Y es para mí? "Tú... tú eres Vincenzo D'Angelo" tartamudea el hombre mientras se queda mirando fijamente a Vincenzo. Su agarre empieza a aflojarse, lo que aprovecho para zafarme rápidamente de sus manos. El tipo no parece darse cuenta mientras sigue fascinado con Vincenzo, pongo los ojos en blanco ante su reacción. Rápidamente me acerco a Vincenzo y le suplico que aleje a este tipo de mí con mis ojos. "Entonces sabrás como acaba un idiota cuando se encuentra con mi puño" Vincenzo gruñe las palabras, no pierde tiempo y coloca una mano en mi cintura y me empuja contra su lado, sólo para probar su punto de que estamos saliendo. "¿Esta es tu chica?" le pregunta mientras mira de Vincenzo a mí un par de veces. "Yo... no lo sabía tío" tose levantando las manos en señal de rendición y evitando la mirada ardiente de Vincenzo. "¿Qué tal si te vas y dejas de acosar a mi chica?" Vincenzo dice con una sonrisa burlona y yo no puedo evitar que una pequeña sonrisa se dibuje en mi cara al ver la forma en que este gran hombre que hace apenas un minuto me estaba acosando, se apresura a desaparecer de la vista de Vincenzo. "Ya puedes dejar de apoyarte en mí" la áspera voz de Vincenzo hace que mi sonrisa desaparezca y alzo la vista para ver un ceño fruncido en su rostro. Pongo los ojos en blanco y lo empujo lejos de mí mientras le quito la mano de mi cintura de un manotazo. Le dirijo otra mirada furiosa y empiezo a alejarme. Siento que una mano me rodea el brazo y me tira bruscamente hacia atrás. Levanto la vista y veo los ojos verdes claros de Vincenzo. "¿No te olvidas de algo?", me pregunta y lo miro con los ojos entrecerrados. Me retuerzo en su agarre, intentando zafarme de él, pero sin suerte alguna. "Suéltame", le siseo, pero él suelta una profunda carcajada que me hace sentir mariposas en el estómago. ¿Quién iba a pensar que podía hacer eso? Me refiero a reír, creía que ya no lo hacía. Incluso tiene dos hoyuelos en la cara y son preciosos. "Creo que me merezco un beso por mis acciones de caballero", suelto un bufido ante su comentario, pero él se limita a sonreírme con sus dientes perfectos. "¿Pides un beso cada vez que salvas a una chica de depredadores?". le pregunto con los ojos entrecerrados. Vincenzo inclina su cabeza hacia la mía y me sobresalto, desvío la mirada y me alejo un poco de él. "No, ¿quién tú crees que soy?” Vincenzo es rápido en defenderse y mirarme con asco, pero una vez la pregunta sale de sus labios, él se inclina aún más, hasta el punto de que puedo sentir su respiración en mi oído y luego escucho su voz. “Sólo lo hago con las chicas que se parecen a ti", me susurra y siento como mi cuerpo reacciona a su cercanía. "¿Qué?" Pregunté de repente sintiéndome en las nubes. Pero en lugar de responder a mi pregunta, me suelta el brazo y me mira con una sonrisa diabólica en la cara. Una vez que su mano estuviera lejos de mi cuerpo, parecí controlarme. "Gilipollas" murmuro en voz baja y empiezo a caminar en dirección contraria a Vincenzo. "¿Dónde crees que vas?" Vincenzo vuelve a agarrarme del brazo y me atrae hacia su amplio pecho. "A bailar", le digo molesta e irritada por su constante interrupción hacia mis planes de disfrutar. "No lo creo" antes de que pudiera decir nada más me tira detrás de él y empieza a caminar hacia la sección VIP. El guardia me mira con ojos curiosos y yo me escondo detrás de Vincenzo, buscando algún tipo de consuelo, no como si Vincenzo pudiera dármelo. "¿Qué tienes ahí, Enzo?", pregunta Joaquín a su hermano, intentando echarme una mirada secreta. Vincenzo me empujó suavemente desde su espalda y Elías fue el primero en sonreír al verme. "Pero si es la bella Jazmín", dice con una sonrisa y me da un beso en la mejilla. Elías siempre ha sido el hermano más amable y cariñoso hacia mí. "¿Vienes a tirarme fotos?" pregunta mientras flexiona los músculos y yo me rio de él. "Lo siento Elías, pero no tengo mi cámara conmigo" le digo y él frunce el ceño ante mis palabras. "Rafael revisa sus brazos, un tipo la estaba acosando y sujetando fuertemente" Vincenzo habla autoritariamente a su hermano mientras se desplomaba en uno de los sillones. Rafael se levantó y tiró de mí hacia una silla. ¿Qué les pasa a estos hermanos con querer arrastrarme hacia donde ellos quieren? "¿Estás bien?" Me pregunta Joaquín y yo asentí con una pequeña sonrisa. "Gracias otra vez por salvarme Vincenzo", le hablo suavemente, sus ojos encontraron los míos, pero rápidamente los desvía y comienza a escribir en su teléfono. "No hay otra vez, esta es la primera vez que me das las gracias", dice asintiendo y yo pongo los ojos en blanco. "Vale entonces, gracias", digo con una sonrisa forzada. "Como quieras", murmura mientras sigue escribiendo en su teléfono. "No le hagas caso, sólo está más cabreado de lo normal" me río ante las palabras de Rafael mientras sigue revisándome el brazo. "Parece que el tío no te ha dejado ninguna herida física, pero deberías darte unas duchas de agua fría durante los próximos días, para asegurarte" me informa Rafael con una sonrisa y yo se lo agradezco. "¿Y ahora qué tal un trago para ayudarte a olvidar?". "No gracias, creo que prefiero volver a mi casa", les digo al ver la hora en mi teléfono. "Pero gracias por todo" les digo sinceramente a los chicos y todos me sonríen, bueno todos menos Vincenzo. "Si tú lo dices, pero al menos envíanos un mensaje de texto cuando llegues a tu casa” me dice Elías mientras saca la mano y me hace un gesto para que le dé mi teléfono. Miro su mano y cedo con una sonrisa. "Si lo único que queríais era mi número, podíais habérmelo pedido sin hacer del preocupado", le digo con suficiencia y Rafael se ríe de mis palabras. "Cada día me gustas más" Joaquín es el primero en hablar. "Deberíamos quedárnosla. Aparte de tomar unas fotos increíbles, tiene una boca inteligente" dice Rafael mirándome asombrado, como si fuera una criatura mística, que es extremadamente difícil de encontrar. "Nadie se queda con nadie, dejen que vuelva a su casa". Vincenzo regaña a sus hermanos, mirándolos con esterilidad. "Que gilipollas más gruñón" murmura Elías en voz baja pero todos logramos escucharlo.
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