Killian dejo un rastro de besos sobre el suave vientre de Emily, enmarcado por el corsé abierto. Cuando llego a sus firmes pechos, le lamo los pezones. Como era de esperar, ella protesta soñolientamente, con las piernas crispadas. La rompí. Riendo entre dientes, subo más arriba y tomo sus labios. Ahora que se ha entregado a mí, ya no puedo alejarme de ellos. Todo en ella es mío, excepto su inocente corazón, pero no pararé hasta que me lo entregue también. En cuanto Ethan y yo nos encarguemos del sindicato Ceniza Negra, se mudará conmigo. Cuando tiembla de frío, la levanto y la envuelvo en la cálida capa roja. Devuelvo el Ghoststrike a su funda en mi cinturón y me giro en dirección a la cabaña. No está muy lejos de aquí, pero sí demasiado lejos para obligarla a caminar después de habe

