Liam nunca había interrumpido una semana laboral o cancelado citas con algún cliente, a menos que fuera una extrema emergencia familiar o estuviera muy enfermo. Ni siquiera lo hizo durante todo el tiempo que estuvo en su relación con Ruth. Sin embargo, acababa de proponerle a Charlotte que faltaran a sus labores en la empresa no solo un día, sino el resto de la semana, y era miércoles. Quería verla recuperar y tomar fuerzas después de sus encuentros desagradables con Duncan, porque aún quedaba camino por recorrer y que soportar, algo le decía que este hombre no se rendiría tan fácilmente y podría traer problemas. Charlotte estaba muy emocionada por ese picnic con Liam. Su imponente figura firme albergaba a una niña que apenas iba a explorar las simplezas pero maravillosas cosas del mundo

