El repiqueteo de los tacones de Charlotte es lo que más se escucha cuando camina por un amplio pasillo. Va a pasos seguros escoltada por un par de oficiales que la conduce al área de visitantes de la penitenciaría; se detiene un momento tras una puerta que da acceso a la sala para que uno de los oficiales la abra; ella inhala fuerte, encerrando cualquier indicio de inquietud, necesita mostrar sangre fría a su encuentro con Duncan, después de 10 años. —Gracias, oficial. —Dijo al hombre con una sonrisa apenas perceptible cuando le abrió la puerta. Charlotte dio algunos pasos hacia el interior de la sala, pero se detuvo cerca de la entrada por unos segundos, sus ojos parecían haberse vuelto más oscuros cuando lo vio en una de las mesas del área de visitantes, esperándola, sentado, con sus

