07

1660 Words
Despierto por el sol colándose por la ventana. Pestañeo muchas veces para acostumbrarme a la fuerte luz que pega en mi cara, y cuando intento moverme no puedo. El calor se apodera de mí y es cuando me doy cuenta que un brazo fuerte me tiene aprisionada por la cintura, me volteo y es cuando lo veo a él. Se aferra a mi cuerpo cómo si no quisiera dejarme ir, una de mis piernas está montada en su cadera y veo rojo. El calor sube a mis mejillas inmediatamente. Trato de removerme de nuevo, pero Aleix parece espabilar un poco y me aferra más a su pecho cálido.  Su respiración es suave y lenta, su corazón late a un ritmo normal y, escuchar eso me hace entrar en calma y felicidad. Resoplo, mirando su hermoso rostro en la mañana. Me debato en si tocar su mejilla o no, y termino no haciéndolo. Podría despertarlo y es lo menos que quiero ahora. La felicidad en mi pecho es notable y me agrada ese sentimiento. Una sonrisa boba se escapa de mis labios, dios, ¿por qué tiene que ser tan perfecto? Sus pestañas abundantes en su rostro lo hace ver tierno. De su cuello se asoma un pequeño tatuaje que no descifro saber qué es. Me renuevo un poco más,y con mis manos tomo el brazo de Aleix quitándolo de encima mío. Él se remueve un poco,y se queja entre murmullos intangibles. —Pecas...no te muevas mucho—dice arrastrando las palabras—. Quédate quieta. Me da la espalda y se queda tranquilo. Su respiración vuelve a ser la misma y suelto un suspiro de alivio. Miro mi ropa y son consciente de que solamente llevo una camisa gigante de él color azul. Avergonzada, paso mis manos por mi rostro. Busco mi ropa por la habitación y al encontrarla me la pongo. Bajo las escaleras de su casa en silencio, intentando no despertar a nadie.  Un fuerte ruido proveniente de la cocina me detiene.  —Buenos días, Aisha—habla delante de mí el señor Antuán, y juro que nunca antes en mi vida he sentido tanta vergüenza—. Espero que hayas podido dormir bien.  Rápidamente, niego con la cabeza repetidas veces.  —No, no... —digo yo—. No es lo que usted cree, verá, él...  Ríe. El señor Antuán ríe en mi rostro y tengo la necesidad de esconderme en las sábanas de Aleix de inmediato. Primero y principal,¿por qué insté a Aleix dormir conmigo?  Si soy tonta, las hormonas anoche estaba revolucionadas. Y observar a Aleix siendo amable conmigo, sin ser distante y frío me descolocó.  —Lo que haga mi hijo no me incumbe, Aisha—farfulla—. No te preocupes, sé de antemano que entre ustedes no pasó nada. Aún. Conozco a mi hijo y sé que aún no dará el primer...  ¿El primer... qué?  —Papá... —escucho detrás de mí.  Ahora si, tierra trágame y escúpeme en mi habitación. Me volteo, observando a Aleix que sigue sin camiseta. Puedo observar sus bíceps bien formados y la vista que me da, me gusta. Pero ese no es el caso, su rostro está rojo y contraído, y no sé si es de vergüenza o de furia por saber que su padre iba a soltar información convincente. ¿Verdad?  —Creo que pe..., Aisha iba a su casa—se dirige hacia mí—. ¿No es así, pecas?  Me ruborizo al darme cuenta que al final me ha llamado pecas. Aleix me observa en busca de que diga algo, abro la boca y la cierro constantemente sin saber qué rayos decir.  —Sí..., bueno, de seguro mi padre debe estar preocupado por mí o algo... —miento. El papá de Aleix me mira con un poco de diversión e intriga.  —La puerta está abierta—espeta amable, señalando la dirección a la puerta—. Eres bienvenida a casa, Aisha...  —Papá—le corta Aleix y me fijo en sus puños apretados.  Eh.  —Yo, uhm, de acuerdo—digo al fin—. Nos vemos pronto A.  Salgo rápidamente, entrando a mi casa con vergüenza y una pizca de intriga sobre lo que iba a decirme el señor Antuán. ¿Será que hablaba sobre dar el paso a algo más... íntimo? Eso sería imposible. Pero luego recuerdo lo de anoche, lo cómoda que dormí entre sus brazos sin darme cuenta y se me pasa. ¿Estaría Aleix sintiendo algo por mí? Muerdo mi mejilla interna pesando en los hechos.  Habría un cinco por ciento de que sí, y un noventa y cinco por ciento de que no. Mis esperanzas me guiaban al cinco por ciento.  Ya en mi cuarto, me di una ducha relajándome. Me acosté en mi cama, cogiendo mi teléfono el cual tenía quizás millones de mensajes de mí hermana, Julia y Robert.  Entré primero en la conversación de Julia, quién se veía que sacaba preocupada por mí.  BestieJuls Me tuve que ir, mamá llamó.  recibido, 7: 00 pm. Nos vemos mañana en el Instituto Ash.  recibido, 7: 05 pm. ¿Qué ha pasado con tu chico? ¿Estás bien? ¿Está bien?  recibido, 7: 10 pm.  ¿Aisha, estás ahí? ¿Todo bien?  recibido, 7: 45 pm.  Estoy empezando a preocuparme, ¿por qué no coges el teléfono? ¿Te ha hecho daño?  recibido, 7: 49 pm.  ¿Por qué no has venido hoy al Instituto? Ariana me dice que estás bien, pero sigo sin creérmelo del todo. ¿Aisha?  recibido, 9: 27 am.  Hey Julia, todo está bien. No estoy segura si Aleix tuvo una especie de ansiedad o era pánico. No vuelvas a pensar que él me haría daño, sería incapaz. Pásame los apuntes de hoy, por favor. Luego te cuento porqué no fui.  enviado, 11: 33 am.  Dejé el celular en la cómoda, y me dormí pensando en lo bien que era estar entre los brazos de Aleix y su calidez.  El rostro de Julia y Ariana se convierten en expresiones incrédulas. Escondo mi rostro entre las almohadas por lo roja que debo de estar justo en este momento. Mi hermana y mi amiga habían llegado hace horas del Instituto, y nos habíamos puesto hacer algunos proyectos y adelantar tareas. Luego,a conversación se convirtió en otra yendo a parar en lo que pasó con Aleix anoche. Les relaté todo con detalles, sin saltarme ninguna parte.  Cada vez que las palabras salían de mí boca, sentía mi corazón brincar al escuchar su nombre o algo referente a él. Brincaba de alegría y felicidad, y no rechistaba ante la grandiosa sensación que me proporcionaba. Aunque, lo que más me gustaba, era que aún podía sentir de alguna manera el calor de su piel contra la mía.  Ariana hizo algunas señas extrañas con sus manos subiéndolas y bajándolas. Julia miraba sus manos, frunciendo su ceño como pensando en alguna cosa que no sé. Y yo, que estaba ya volteada, miraba por el balcón su habitación. Las luces estaban encendidas, pero las cortinas estaban tapando por completo. Aunque podía ver perfectamente su sombra moverse de aquí hacia allá.  —Entonces, lo único que pude escuchar fue que él estuvo preso—reacciona Ariana, mirándome desentendida.  Niego con la cabeza—. Estuvo en una correccional.  —¿No es lo mismo?  —Bueno, no lo sé—respondo, guiando mi vista al balcón nuevamente.  Su figura había desaparecido y me sentí triste.  —Estás colada por él—se burla mi hermana.  Sonrío.  —Algo así—farfullo, echando mi cabeza hacía atrás.  —Chicas—llama Julia—. Tengo una teoría. O bueno, no es algo así como una teoría sino que... lo presiento.  La miro extrañada. Sus manos temblaban al igual que todo su cuerpo y mis nervios se activaron. Me acerqué gateando en la cama hasta llegar frente a mí amiga, la tomé de los hombros mirándole los ojos. Estaba rojos por querer llorar.  —¿Qué pasa? —le pregunto con los nervios a flor de piel.  —¿Julia, qué tienes? —me sigue mi hermana.  Un sollozo escapa de sus labios y entre Ariana y yo la abrazamos sobando su cabello y espalda.  —No les he dicho por miedo, pero no puedo seguir escondiéndolo más—musita y la miro extraña—. Creo que tienes razón con lo referente al caso de Aleix. Y creo saber quién fue el que le hizo esa tragedia a Kaitlyn. Danni estuvo a punto de violarme pero llegó Fabiana y...  Otro sollozo. Ariana y yo nos miramos entre sin saber qué hacer y asustadas. Mi mente retumbaba aquello último que dijo.  «Danni estuvo a punto de violarme» «A punto de violarme»   —Aleix—le llamo.  Siento los nervios en mi garganta, pero aún así mantengo mi postura bien firme. Estoy segura de qué decir, y me parece correcto decírselo a él.  —¿Sí, pecas?  —Voy a ir directo al grano—confieso—. ¿Danni es un violador?  Siento y veo como Aleix se tensa. Su mirada se oscurece y toma mis mejillas.  —¿Te ha hecho algo, pecas?  Ahora parece preocupado.  —No, a mí no Aleix—susurro—. A Julia. Casi la viola. Es un...  —¡No es él Aisha!  Frunzo el ceño.  —¡¿Lo vas a defender ahora?! ¡¿Por qué lo defiendes?!  —¡Es su mellizo!  Quedo paralizada.  —¿Mellizo? ¿Gemelo? Por Dios Aleix, no seas...  —Tiene un gemelo, su nombre es Frédéric, no te puedo decir más, pecas, nos vemos luego—y así, salió corriendo dejándome con las palabras en la boca.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  . .  .  .  .  .  .  . .  Holaaaa, espero que les vaya gustando, apoyenme, comentenme!!!  Muchas gracias por leer Nos leemos mañana!!!  Baiiii.    
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