05

1946 Words
La campana del recreo suena, y rápidamente recojo mis cosas y echo mi bolso al hombro. Empiezo a caminar por los pasillos en busca de la cafetería, y Julia se posa a mi lado con la respiración agitada, debió correr mucho ya que ella estaba en educa física. Me empezó a hablar de lo bien que fue la fiesta de hace una semana, y de lo bueno que estaba Wells. Es decir, Danni alias arruina momentos. Aun tenía ganas de escupirle un ojo. Abro las puertas de la cafetería, y ando en busca de la mesa dónde se sienta Aleix con sus amigos. Al encontrar la mesa correcta, me fijo en que él no se ha volteado a verme, y una punzada de dolor aparece en mi columna martillando. Traté de ignorar aquello, y con pasos lentos fui a tomar la bandeja de comida para poder sentarme junto a mis amigos. Era raro no ver a Fabiana con nosotros, ya que se la pasaba arriba y abajo con mi hermana. Esta vez solamente estaba Robert y mi hermana hablando con ánimos alegres. Me senté del lado de Robert como siempre, y Julia de frente nuestro. Todos empezaron a hablar animadamente, mientras que yo comía mi hamburguesa con absoluto fastidio. Saqué una libreta para dibujar mientras comía, y empecé dibujando un par de ojos color grises. Sé a quién se debía la frustración mezclada con  inspiración de mi dibujo, por lo que aunque seguía un poco dolida de que no me haya mirado sabiendo que era yo, proseguí con el dibujo. —Es un lindo dibujo—aclaró, y esbocé una leve sonrisa—. Pero preferiría que fuera de alguien más y no de él. Ahora sí, lo miré frunciendo mi entrecejo. ¿Qué había pasado entre Robert y Aleix? Siempre que salía él a la conversación Robert decía algo así. Quisiera saber el porqué, pero Robert nunca me decía, salía con la excusa de que Aleix debía decirme él mismo. ¿Tan malo es lo que hizo A? No he escuchado nada fuera de lo normal en cuánto a él. Y que yo sepa, Aleix no es malo, al menos conmigo es una persona normal. Me trata bien y ríe conmigo aunque sea una persona más inútil que una nevera en el Polo Norte. Muerdo mi labio, mirando a mi amigo a los ojos. ¿Por qué no me decía nada? Quiero saber más acerca de Aleix, del chico que misteriosamente me atrae en un sentido amoroso que no voy a negar, porque si lo niego solamente me traería problemas. Y como la chica madura que soy, debería saber aceptar cuando me gustaba alguien. Robert resopló con desdén, y cerró los ojos mirando al techo, como pidiendo paciencia. En éste momento reiría,pero la curiosidad estaba en mis entrañas y en cada parte de mí. Me gustaría saber porqué Rob odia tanto a Aleix, quisiera saber los problemas que hubo para que terminaran así. Porque tengo la ligera sospecha de que esos dos eran muy buenos amigos, pero lo que pasó —que aún no sé—, veo que fue tan fuerte que los separó. Mi amigo abrió la boca y la volvió a cerrar. Desesperada, me adelanté a preguntar: —¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué lo odiado tanto? Él no es malo... —dije rápidamente, y en mi voz se notó el dolor y el leve temblor en ella. Estaba nerviosa, ansiosa y desesperada. ¿Robert al fin me diría algo? La expresión de él cambió a una de enojo total, haciendo que me cohibiera en mi lugar. Mordí fuertemente mi mejilla interna, y noté cómo Robert apretaba sus puños debajo de la mesa. Las venas se le tensaban y marcaban más, temí que de le rompiera alguna de tanta fuerza que ejercía. ¿Qué dije? ¿Por qué se puso así? —Las apariencias engañan, Ash—su tono de voz hizo que me diera un escalofrío de pies a cabeza. Sonaba molesto más que todo, en su voz había odio, mucho—. Kaitlyn McCool. Y se fue. ¿Kaitlyn McCool?   —Hemos encontrado en la carretera que lleva a Florida, el cuerpo de una muchacha notablemente maltratado en todos los sentidos. La policía dice que fue un secuestro, ya que la muchacha estaba desaparecida hace días. Violación y agresión es lo que marca su cuerpo, fue violada y luego maltratada. Todo su cuerpo está lleno de moretones y cortes hechos por un sádico. Aleix Van Damme es el posible asesino, fue encontrado en el momento que encontraron a la víctima de una manera comprometedora. Todas las pistas indican que fue él, su registro no está para anda limpio. 25 de agosto, 2003. 26 de agosto, 2003. Aleix Van Damme fue llevado a corrección de menores por el asesinato de Kaitlyn McCool, por cinco años. Esperemos que pague por todo lo que le hizo a la joven muchacha. 1 de diciembre, 2005. Aleix Van Damme fue soltado por buena conducta. Sus años en la correccional se han terminado. —Esto no puede ser cierto—eché la laptop a mi cama de manera agresiva. Lágrimas caían de mis mejillas por todo lo que he leído y oído. Tachan a Aleix de un criminal, y yo sé que eso no es así. En el fondo de mi corazón sé que es una buena persona incapaz de hacerle algo así a su ex–novia muerta. —Es lo que dice—dice mi amiga, abrazándome para llorar en su hombro. Un sollozo fuerte escapa de mis labios. —No lo creo, no creo nada. Lo tachan de algo que no es, y que no hizo. Sé que no fue él, él sería incapaz. Es un chico indefenso, Jules, no lo haría y menos a su exnovia que está muerta. No tiene cara de ser una persona sádica. —Dicen que tiene algo así como TAD, creo—zanja, y me separo para mirarla algo incrédula—. No puede controlarse cuando algo... —Basta—la detengo—. No lo digas. Él no se controla. Él no pudo haberlo echo. ¿O sí? No, no pudo. No debo juzgarlo. Tengo que escuchar su versión de la historia, necesito hacerlo. No me dejaría guiar por cosas que dicen del internet y personas que lo odian. —Él me gusta, Juls. No lo dejaré sólo, por favor, entiende. Se ha vuelto importante para mí. Juls me acurruca en ella y yo suelto lágrimas tras lágrimas. No me podría tragar lo de que él mató a Kaitlyn, simplemente no me tragaba la información. Algo dentro de mí sabía que no es así, que no pudo haber sido él, que se ve de lo contrario, él se ve atormentado, sin luz, sin brillo, y yo quería ayudarlo. No podía dejar que lo siguieran tachando de lo que no es. Sentía un  dolor profundo en mi pecho, no sabía por qué, ¿será a que se debe a que me gusta tanto que la información me ha hecho daño? Ni sabía, pero, j***r, ya no sé que hacer o qué decir. —Shhh, shhh, Aisha, cálmate—susurra mí amiga contra mí cabello. —Lo voy a ayudar, Julia—musito, separándome de ella—. Voy a descubrir la verdad. Julia frunce su entrecejo. —Aisha, esa es la verdad —señala la laptop—. Ahí lo dice todo. —¡Tiene que ser mentira! Yo estoy bien segura de que él no podría, Julia, y lo descubriré—me cruzo de brazos. —¿Cómo lo harás? Aun así, tienes que tener... —A no me hará daño. Viene cada noche conmigo—suelto—. Y estoy esperando que confíe en mí, que me cuente, que su verdad salga de su boca, su versión. Julia se rinde en hacerme cambiar de opinión, poco después, se va a su casa, antes de eso, me pide que tenga cuidado, que no sabía completamente quién era él, y blablabla. Yo sí sabía, podía saberlo un poco, Aleix no me haría daño, y tampoco le quiso hacer daño, mi instinto dice que no fue él, que fue alguien más. ¿Cómo Aleix podría hacer algo así? Imposible, algo lo atormenta, pero eso no es, el que haya sido el asesino, no es. —Pecas—escucho y me sobresalto en mí lugar. —j***r, A. Coloco mi mano en mi corazón que va a mil por hora. Aleix se sienta en mí cama, y me observa con el entrecejo fruncido. —¿Por qué llorabas? Ladeo una sonrisa. —Por nada—limpio el resto de mis lágrimas—. Sólo tuve un mal momento. —¿Quieres un abrazo? Mi corazón late muy rápido ahora y los nervios me abrazan. ¿Cómo este ser que comenzaba a hacer dulce conmigo iba a hacer un asesino? Aleix estira sus brazos, y yo me acurruco en él. Su aroma inunda mis fosas nasales, huele a colonia de Paco Rabanne y a mentas. Poco después nos separamos y sentía un vacío en mí interior, quise hacer un puchero, pero me detuve. Él no tenía porque verme así de vulnerable como me ponía, simplemente porque me gustaba. Es más, aún no debía saber que él me gustaba y me encantaba. Aleix acaricia mi mejilla quitando algo, y luego, nos quedamos en absoluto silencio. —¿Y eso qué has venido? —pregunto. —Necesitaba verte. —¿Verme? ¿Por qué? Ahora se nota un poco agitado. Sus ojos grises se ven alarmados también y agotado. —Por nada, sólo... —Aleix, ¿has estado durmiendo? Inconscientemente me subo en el a horcajadas y observo sus ojos grises de cerca. —No has dormido nada, y tienes bolsas de ojeras... Siento sus manos en mis caderas y mi corazón late rápido. Me sonrojo a más no poder. Siento como me hace a un lado con cuidado y yo no sé qué decir. —Tranquila, solamente he estado estudiando. Se ve incómodo. —Bueno. Después de eso, Aleix me dijo que tenía cosas que hacer y se esfumó. Yo me quedé en mi cama observando el techo pensador, porque sí, hacía pensar mucho. Me tragaba en mis pensamientos e imaginaciones. Aún no podía creer cierto lo de Kaitlyn, lo de Aleix, lo de la muerte, lo de la correccional, me parecía todo una bomba que sentía un hueco en mi pecho, me siento algo mal por haberlo querido saber mucho antes y no esperar que me dijera él mismo, o sea, enterarme por él. Por lo que sé, que me dijo Julia, Kaitlyn fue mejor amiga de Robert, causa que su hermana, y le devastó perderla. Por eso su gran odio a Aleix. Joder. Qué rollo. Sabía que iba a averiguar cueste lo que cueste que Aleix no lo hizo, así tuviera que meterme hasta lo más íntimo de él, pero aclararía su inocencia. Sé que es así, no estoy loca, algo me lo dice. Y lo he observado en él, no pudo haberlo hecho, también era casi un niño, un adolescente apenas, o pre adolescente. Joder qué dolor debió pasar Aleix. Me hecho a llorar de sólo imaginarlo pasar por eso a sus casi 14 años. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Buenasssssss. Espero que les vaya gustando esta historia, me lo dejan saber en los comentarios, o con un corazoncito, Estrellita, etc. Síganme plis. Gracias por el apoyo  Un beso o o Ooooo
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD