Releía cómo por quinta vez los últimos tres mensajes que me había dejado Aleix anoche. Puesto a que, los había leído anoche por encima, pero cómo estaba entre dormida y despierta,no había leído bien los mensajes. Y ahora que lo hago, siento un extraño sentimiento en mi ser.
Palmeo mi pierna derecha, mientras con el teléfono en mi otra mano, lo bloqueo y lo guardo. Los pasillos están desiertos, por lo que se me da muy rápido llegar a la cafetería. Era mi segundo día y podía decir que me iba muy bien. Los profesores eran comprensibles, excepto uno. Desde la entrada de la cafetería pude observar la melena roja de mi amiga en la misma mesa en la que nos sentamos ayer. Con paso apresurado, me voy a dónde el cocinero, y me sirvo una hamburguesa con papas fritas y mucho kétchup. Si de algo era fan, era del kétchup.
Con una sonrisa de oreja a oreja, me siento frente a mis amigos.
-Hola-les saludo, antes de pegarle un mordisco a mi hamburguesa.
Julia me mira con una mueca de asco, puesto que ella es de comer comida bajo en grasa. Le gustaba mantener una figura extremadamente bonita. Mi amiga era una chica muy deseada, pero no es digna de ningún chico de aquí. A no ser que sí sea digna de Scott Calvin. Él era un amor, muy tierno y amable. El chico perfecto para una chica friki o nerd.
Ariana, quién está ensimismada en su celular, pega un grito de felicidad total, y se voltea a nosotros con una expresión de locura en su rostro. Puedo ver cómo la observa Robert; con terror. Reprimo la risa que quería soltar, y la observo nada más. Aria abre y cierra la boca, y pone una mano en su sien sobando aquella parte cómo si le doliera la cabeza.
-Harán una fiesta ésta noche, en la calle B-comenta, y arqueo una ceja-. En la casa de James Holder. Podemos, ya saben, ¿ir? A que sí, ¿verdad?
La miro con una mueca. Yo podría ser muy fan del alcohol, y el cigarrillo, pero si había algo que no me gustaba eran las fiestas llenas de chicos sudorosos que huelen mal, vómito repartido, personas haciendo faje en todo el rincón de la casa... si era para eso, no gracias. Preferiría una fiesta personal con mi mejor amiga la vodka, y mi mejor amigo el cigarrillo.
Seh, aquello era muy buena idea. Ver alguna serie de Netflix, comer palomitas y gomitas. En conclusión mucha chuchería con alcohol, es algo que he inventado muchas veces y es muy delicioso, más si mezclas en un mismo vaso gominolas y vodka.
-Por mí está bien-dice mi amiga, encogiendo un hombro. Yo la miro con desaprobación. Pensé que quedarse conmigo era más divertido.
-Por mí igual-finaliza Robert.
-Sólo faltas tú, Ash, anda hermanita, ¿a que sí? La pasaremos muy bien, ya verás que...
???
Esto era una mala idea. Por alguna extraña razón, sentía cómo mis entrañas se retorcían de nervios y ansiedad. Juls jalaba mi brazo entre tanta gente para no perderme, o qué se yo. El mal olor se colaba por mi nariz, haciendo que quisiera haber traído algún tapa bocas.
Y tal y cómo yo había dicho, había vómito repartido, jóvenes drogados y alcoholizados en todo el rincón de la casa... y no se olviden del faje. Era lo que más se veía en la oscuridad, a pesar de todo. La música pegadiza era estruendosa y fatal.
Estaba segura que se escuchaba a más de quince cuadras de casas. ¿Cómo los vecinos soportaban ésto? Fuera yo y les lincho,quemo la casa y demás. Cuándo veo a dónde se dirige Julia, me alegro un poquito, nada más. Rebusco en cada cajón una botella de vodka, pero de eso termino consiguiendo ron. Aunque no me importa, tomo la botella para mí, destapo y le doy un trago a fondo. En cambio, Julia, se sirve en una vaso de plástico blanco cerveza, para comenzar.
Robert aparece en mi campo de visión, junto a otro chico muy lindo y simpático presentándolo cómo Levi Carter, su novio. Junto los cuatros, fuimos a sentarnos a un sofá que estaba -por obra de un milagro del espíritu santo-, desocupado por completo. No dudamos ni un segundo en irnos a sentarnos, y a charlar un poco.
La verdad, que aún a pesar de que la casa tuviera un olor espantoso, música espantosa, y personas asquerosas que no tiene ningún pudor, me estaba yendo relativamente bien. Levi era muy divertido, y sacaba temas de conversación un tanto... peculiares. La verdad, que los cuatros nos la estábamos pasando bien, sólo que, aquí faltaba Ariana, quién había sido llevada arrastras por Fabiana a quién sabe dónde. Pero cómo confío plenamente en mi hermana, estoy segurísima de que ella está bien.
Escucho atentamente cómo Julia, habla de sus intentos amorosos fallidos, y no puedo evitar reírme ante ello. En realidad, su experiencia con sus exnovios era muy gracioso. Puesto que ella era la dicha persona que debería llamarse, Calamity Julia.
Cómo la cosa empezaba a aburrirse, y ya yo no tenía nada que hacer, puesto a que nada más escuchaba y a lo que veía gracioso me reía. Me paré del mueble, diciendo que iría al baño. Era mentira, entre tanta aglomeración de personas, salí buscando un patio trasero que conseguí en seguida.
Este lugar estaba más sólo, pero aún así podía escucharse aquella música tan horrible que sonaba por los altavoces. Le di un trago más a la botella cuál ya iba por la mitad, y yo todavía estaba de una pieza.
Miré el cielo oscuro, y me deleité con la vista. Las estrellas era infinitas, muchas, y la luna llena le daba el toque único a éstas vistas de la noche. Se veía bien bonito y todo hasta que tocaron mi hombro haciendo que pegase tremendo grito. Quise maldecir, golpear lo primero que se me cruzara por delante. En conclusión a la persona que lo hizo, ¿es que no se cansaban de hacerme aquello?
Me giré de lado, encontrándome con la expresión divertida de mi hermana. A lo que yo pongo los ojos en blanco por fastidio nada más.
-¿Qué pasó? ¿Qué quieres? -le pregunto sin rodeos.
Ya que, quería estar sola de nuevo apreciando el cielo oscuro estrellado. En realidad, preferiría estar a solas en mi balcón, queriendo volver a verlo aunque sea por un segundo, pero verlo por el reflejo de su ventana.
Y sí, hablaba de Aleix.
-Ven conmigo, jugaremos verdad o reto-pidió, y la miré cómo si hubiese perdido un tornillo. Bueno, no uno, varios-. ¡Anda, por fa! Julia, Robert y Levi están arriba.
¿Arriba...?
-... incluso ahí está Aleix. Con que, déjame decirte que su mejor amigo está... olvídalo, me estoy yendo, ¿vienes?
Aunque diga que no, terminaría yendo por obligación de ella. Así que lo único que hice fue asentir siguiéndola camino arriba a las habitaciones. Tenía que admitir que me sentía un tanto nerviosa por volver a verlo, y en éste mismo instante recordé la conversación que tuvimos anoche.
Un revoltijo extraño hizo presencia, junto a corrientes eléctricas por lo largo de mi nuca y más allá. La ansiedad me carcomía completamente, lo vería, y estaba nerviosa y ansiosa. No lo veía desde el Instituto, por lo que escuché el día de hoy no había asistido.
Para calmar un poco mi ansiedad,le di otro trago a la botella de ron-que sí, aún tenía viva en mis manos-.
Ariana me dirigió, hacia la primera puerta que aparecía en nuestras narices. Desde aquí arriba se escuchaba poco la música, algo que me estaban agradeciendo en éste mismo instante mis tímpanos. La puerta se abrió, y dejó ver mínimo a unas siete personas. No, nueve creo. En fin, estaban, Julia, Robert, Levi, Aleix y Fabiana.
Habían dos caras más que no conocía, un hombre y una mujer que tenía pinta de no verlos visto nunca. Entramos por completo a la habitación, y me fijé de la típica botella en el piso. Todos estaban sentados en posición mariposa, por lo que, el único hueco disponible que me quedaba, estaba entre Fabiana y Aleix. Tragué en seco cuando supe que no tenía escapatoria, y que tenía que guardarme los nervios y sentarme ahí.
Mis pies y piernas fueron robóticos, me había sentado a su lado, hombro y hombro rozándolo.
-¡Muy bien!-exclama la rubia que desconozco-. ¿Quién empieza? ¿Danni?
Pregunta, dirigiéndose al moreno cuyo nombre es Danni. Éste gira la botella, apuntando a él y a Julia. Enarco una ceja, ante notar la mirada nerviosa de mi amiga.
Su rostro se tiñó de rojo completamente cuando Danni la miró. Rodé los ojos sin poder evitarlo. Traté de no respirar casi, ya que, si respiraba una buena porción de aire, llevaría consigo la colonia que emanaba Aleix. Y era embriagadora.
Mordí mi labio fuertemente.
-¿Verdad o reto? -le pregunta éste.
-Verdad-escoge titubeante, y en el rostro de Ian aparece una sonrisa divertida.
-¿Eres virgen? -pregunta sin rodeos, y quiero partirle la cara.
¿Por qué son así?
Me provocaba escupirle un ojo, o clavarle un tenedor en su omóplato.
-Yo... no.
La repuesta de Julia me sorprendió. Callada, dejé que ella le diera vuelta a la botella, quién pronto disparó a mí. Mi corazón disparó a mil por segundo, y pensé que no hiciera lo que iba a hacer. ¿Qué hacía yo aquí? ¿Por qué jugaba? ¡Maldita Ariana! Miré a mi hermana quién parecía ensimismada en una conversación con Ian. La quemé con la mirada, pero claro, en mis pensamientos.
Ya no quiero jugar.
-¿Verdad o reto, Ash?-preguntó pícara mi amiga.
Respiré hondo.
-Reto-dije, pensando las mil y un consecuencias que traía esa respuesta.
De reojo, miré a Aleix. Su tatuaje de cerca lucía mucho más atrevido, y encantador. Sin duda era muy bonito el diseño. O él lo era por completo. Esta noche vestía una camisa azul polo, junto a unos vaqueros ajustados. No llevaba chaqueta esta noche.
Nerviosa, con el corazón a mil, quise salir corriendo al escuchar el reto de Jules.
-Diez minutos en el paraíso con Aleix.
Miré a A, quién estaba viéndome a mi ahora. Sentí tragar seco, y lo único que escuchaba ahora era el sonido de mi corazón retumbando en mis oídos. Sus ojos me perforaban y me sentía un tanto cohibida. En sus ojos había un atisbo de indiferencia, que por dentro, no sé porqué sentí que me dolía aquello.
El silbido de mis amigos, y de mi hermana no hicieron de esperarse. Por la cual, sentí que me hacía pequeña en aquella habitación. ¿Era capaz de hacerlo? No. ¡Estaba claro que no quería jugar más! Y no. No juego. Para la próxima, Ariana, jódete hermanita.
Con mi mirada clavada en los ojos grises de Aleix, solté:
-No juego más.
Salí de allí, con el corazón en la garganta, los nervios comiéndome, y la ansiedad haciendo de las suyas.
¿Por qué me sentía de ésta manera? ¿Por qué me dejaba vencer tan fácil así cuando estoy cerca de él? Yo... se supone que yo no era así con ningún chico, sin embargo, con él era diferente, salía a la luz una Aisha que había escondido mucho tiempo atrás.
Me sentía tan rara con él, provocaba cierto sentimiento desconocido en mí que me ahogaba. Estaba eso, y los rumores que se corrían por el Instituto. Esperaba en algún momento, lograr obtener la confianza necesaria de Aleix para obtener la verdad de su reputación de mala fama aquí.
Asfixiada, salgo al aire, sintiéndome por los momentos, libre. Aunque sigo sintiendo esa opresión y el nudo en mi estómago, que sé que no se irá hasta que me acerque a él.
Muerdo mi labio frustrada.
De mi sweater saco una caja de cigarrillos, encendiendo uno para darle una larga calada. Emprendo paso hacia la carretera por dónde hemos venido, por lo que tengo claro, mi casa está a unos quince minutos a pie. Voy a paso lento, mirando a mis lados fumando tranquilamente, hasta que paro en seco.
Nuevamente, desaparece el nudo y la opresión, siendo reemplazada por mi corazón que golpetea a mil por segundo. Refunfuñé por lo bajo maldiciendo la conducta de mi corazón.
-¿Me das un cigarrillo? -escucho que pregunta detrás de mí.
Su voz varonil y rasposa,para mí era una melodía increíble de escuchar.
Con el corazón en la garganta, le respondo sin girarme:
-Sí.
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Holiiii, espero les guste este capítulo, gracias por leer! Si puedes apoyame con un voto y comentando, gracias ???????