02

1816 Words
Ariana apretaba mi brazos cada vez más mientras nos acercábamos más adentro de la prepa. Yo iba en el último año, y ella en el quinto. Las miradas no tardaron en llegar, los murmullos tampoco. Una voz en concreto hizo que nos detuviera.  —¡Aisha! —la voz de mi mejor amiga retumbó en el pasillo, para que las miradas pasaran de nosotras a ella. La pelirroja corrió a mis brazos y se lanzó, abrazándome.  La abracé de vuelta, sonriendo para mis adentros. Era bueno tenerla devuelta, me haría de gran ayuda que estuviera siempre conmigo. Ella también era mi soporte.  —Te extrañé —siseé en su oído, para que nada más escuchara ella.  Nos separamos, y en todo el camino estuvimos parloteando las tres mientras caminábamos cada una para un salón diferente. A mí ahorita me tocaba biología, por lo que el salón que buscaba sería el 12 A. Miré a mis lados, buscando el pasillo correcto, fui a dar el paso cuando...   —¿Perdida? —exclamó alguien, un chico detrás de mí.   Brinqué del susto, llevando una mano a mí pecho. Apreté mis ojos y aguanté las ganas de golpear al quién me había dado un jodido susto de muerte. Me voltee encontrándome con un rubio muy lindo y simpático, y estaba segura de que era gay.  —No, justo cuando iba al camino correcto, me asustaste—acusé, cruzando los brazos debajo de mí pecho, quizás haciendo que se vean más voluptuosos.  —Lo siento, soy Robert Parsonni—alargó su mano y la tomé, estrechándola.  —Aisha Jasso, un gusto. Ahora, debería dirigirme justo ahora a biología.  —Yo voy a biología igual, podría acompañarte.  Me parecía una buena idea. Asentí y caminamos por los pasillos,él a mí lado callado mientras yo veía cada rincón de este Instituto. Se veía que era más cuidadoso, y un poco más de lujo. Las paredes eran de color crema con una raya azul de por medio.  —¿Eres nueva? No te había visto por aquí nunca—preguntó. —Uh,sí. Recorrí mí vista en cada una de las mesas que habían en la cafetería. Directamente mí mirada cayó en Jules que alzaba las manos en mí dirección cómo para que me diera cuenta que ella estaba ahí. Ariana estaba junto a ella, y junto a otra chica más que quizá la habrá conocido hoy.  Le hice una seña a Robert que me siguiera detrás hasta quedar frente a mí hermana y amiga. Tomamos asiento, y yo hice las formalidades presentando a Robert cómo nuevo amigo en el grupo. Y sí, habíamos congeniado muy bien. Tuve razón al pensar que era gay porque hasta tenía novio.  Saqué de mí mochila el almuerzo, y también una libreta, dónde me puse a dibujar mientras comía. Escuchaba cada conversación que entablaban mis amigos, que si de comida o de juegos. De animales a colores, de colores a series... y así iban.  Aria hablaba de moda con Fabiana, y discutían sobre colores pasteles para esmaltes de uña. La verdad preferiría escuchar más la conversación de la pelirroja con el rubio, quizá era más interesante ahora porque hablaban de extraterrestre.  Y se dice que en Phoenix se han visto varios casos.  Ese era Robert.  ¡Sí! Me vi un documental por YouTube  de casos en Phoenix, son geniales e intrigantes. ¿Aquello será cierto? La verdad me gustaría descubrir todo por mí misma.. bla, bla, bla.  Alcé la vista, nuevamente chocando con aquellos orbes grises. Sentí algo extraño a mí alrededor cómo sí todo se hubiera paralizado, y sólo era él y yo contra una batalla de miradas o... ¿qué era?  Me miró de la libreta a mí, hasta quedar de nuevo en mis ojos. Miré cómo vestía, traía una camisa negra... ah ya, vestía todo de n***o, lo que me hacía recordar a los típicos chicos malos que vestían siempre para aparentar ser malos.  Pero en él... no mentiría sí dijera que le quedaba muy bien. Hasta podía notar completamente aquél tatuaje que siempre estaba en mí mente. Lamí mis labios, sintiéndolos resecos, a lo que él se fijó en eso, y aparté la mirada acalorada.  ¿Qué él...?  ¿Qué él me hacia para ponerme de ésta manera?  Nerviosa, con miedo, sumisa...  Un revoltijo hizo presencia en mi estómago, haciendo que me sintiera completamente extraña. La comida me habrá caído mal, pero no sentía ganas de ir al baño. Entonces, ¿qué era?  —Él es Aleix Van Damme—aclaró Robert hacía mí, Jules, cómo la de exorcista giró su cabeza hacia Aleix—. Antes que nada, él no es lo que crees, Ash.  ¿Ah?  —¿De qué hablas? —pregunté confusa.  La mirada que le echó Robert no fue normal, en él había odio, rencor y un poco de todo. Por lo que me sentí otra vez de nuevo de una manera extraña, mi estómago se revolvía pero no eran ganas de ir al baño, mi corazón latía rápido pero no era taquicardia.  —No deberías escucharlo de mí—murmuró tenso—. Sino de él.  Lo señaló, y en ese momento, Aleix miraba fijamente hacía nuestra mesa. Sentí cómo mi piel perdía color cuando Aleix se paró de golpe de su mesa, yendo de lado contrario al campus.  ¿Qué había sido aquello?  —Cuídate.       Miré de la televisión a Jules. Ella buscaba entre los canales algo bueno que ver, puesto que nos habíamos aburrido muchísimo en Netflix, y ahora no teníamos nada que hacer. Aria estaba en el sillón de mi balcón con un libro en sus manos, leía una novela juvenil el cual podía opinar que era muy buena.  Aburrida, terminé acostándome en la cama boca arriba, para mirar el techo. Cómo si eso fuese lo más interesante del mundo, Jules seguía y seguía pasando canales hasta que se rindió y se tiró a mi lado. Se preguntarán, ¿qué hacía ella aquí? Yo también me hago a veces esa pregunta, pero ella es la que quiere estar aquí. Quiso cambiarse de Instituto treinta minutos lejos de su hogar solamente para verme a mí.  Genial, ¿no?  —Robert... ¿está disponible? Es lindo, y muy simpático—dice Julia jugando con un mechón de mi cabello. Lo trenzaba y luego lo deshacía—. Es un buen partido, no está nada mal.  Rio, al recordar su pequeño secreto que lo supe desde un principio.  —Es gay, Julia—corto sus ilusiones hacía Robert—. No es un buen partido para nosotras, para los hombres sí.  La mueca que hizo Julia me hizo soltar un risa entre dientes. Murmuró algo que no escuché, y luego tomó su celular para hablar con Tom. Él era su hermano mayor, y podría decirse que también es cómo mi mejor amigo. A él no le vería seguido, ya que prefirió quedarse en su mismo Instituto y lo entiendo, tiene una vida social muy grande ahí.  Una notificación alumbra en mi teléfono, y aprovechando que Julia también estaba en el suyo, lo tomé, desbloqueándolo. La notificación venía de f*******: y w******p. Primero me metí en f*******:, colocando la contraseña y eso.  Un punto rojo con el número uno, se asomaba en el icono dónde las personas te enviaban solicitud de amistad. Extrañada, claro, de quién podría ser —porque estaba claro que yo no era de hacer amigos todo el tiempo—, abrí.  Me llevé una gran sorpresa al ver su nombre, aunque en ese caso, no tenía foto de perfil. Aleix Van Damme había sido quién envió solicitud de amistad a mi f*******:. ¿Y cómo él habría conseguido encontrarlo? Mordí mi labio fuertemente.  Sin embargo, no acepté. Dejé la solicitud ahí, y me fui a w******p. Un número desconocido en un chat reciente y un «hola» estaba ahí.  Desconocido.  Hola.  recibido, 11: 43 pm.  ¿Quién demonios me escribía a ésta hora?  ¿Quién es?  enviado, 11: 46 pm.  Es tu vecino, Aleix. ¿Tú eres Aisha, cierto?  recibido, 11: 47 pm.  ¿Cómo demonios conseguiste este número? Sólo mis amigos lo tienen. Si soy Aisha. ¿Para qué me escribes a éstas horas de la noche?  enviado, 11: 48 pm.  No está tan tarde. Sólo estaba aburrido.  recibido, 11: 48 pm.  Ignoras mi pregunta.  Cómo por lo que yo te ignoro ahora a ti.  enviado, 11: 49 pm.  No me ignorarás.  recibido, 11: 49 pm.  ✅✅ Aisha...  recibido, 11: 50 pm.  ✅✅ No me ignores.  recibido, 11: 50 pm.  ✅✅ Me lo dió Ariana, ¿es tu hermana, no?  recibido, 11: 50 pm.  ✅✅  Debí suponerlo. Sí, lo es. Adiós, A. enviado, 11: 53 pm.   A.  ¿?  recibido, 11: 53 pm.  ✅✅ ¿Te vas a dormir?  recibido, 11: 55 pm.  ✅✅ ¿Tan temprano, Aisha?  recibido, 11: 57 pm.  ✅✅ Que descanses, Aisha.  recibido, 11: 57 pm.  ✅✅ Lancé el teléfono a un lado y me quedé viendo el techo sin encontrarle ningún sentido. Julia parecía muy entretenida hablando con Tom o con no sé quién por el celular y  Ari, muy entretenida en su novela, mientras yo, estaba muy aburrida.  Ni siquiera el televisor tenía algo bueno qué ver. En Netflix, cómo dije antes, algunas seriedad y películas ya no nos llaman la atención. Así que, para distrarme un rato, le echo el rollo a Ari.  —Eh, Ari—la llamo y voltea enseguida.  —¿Sí?  —¿Por qué le has dado mi número al vecino? —le pregunto alzando una ceja, para hacer la cosa más seria.  —¡¿Qué Ari hizo qué?!—exclama muy alto Julia y me volteo a taparle la boca para que no siga diciendo estupideces y mucho menos siga gritando.  —¿Calmada? Bien—la suelto.  Ari encoge un hombro.  —Él se acercó  y me preguntó si estabas en casa, le dije que no y pues me pidió tu número, me pareció un buen partido para ti—responde y se vuelve  a leer su libro.  —Mmm vale—digo yo, acostándome de nuevo, para mirar el techo.  Wow.  Qué techo más interesante—nótese el sarcasmo—. —Ari pero, es que, dicen muchas cosas malas de Aleix—empieza Julia y frunzo el ceño.  —Jules, esas personas, no son Aleix—nurmuro—. No hay porqué juzgar.  —Si bueno, pero de igual manera, ¿no?  Ruedo los ojos.  No conocía a Aleix de nada porque apenas llevamos semanas aquí, pero algo me decía que tenía que conocerlo y no juzgarlo. Habrá una razón del porqué de las cosas.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  Buenas, buenas, espero que les guste éste libro nuevo aquí en Dreame y lo apoyen, tanto como apoyan a los demás, muchas gracias.  Un beso❤
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD