Capítulo 4

1002 Words
Tome varias bolsas de papel con flores y comencé a sacar un poco de todo, armando poco a poco un ramo no tan especifico, pero cumplía con su papel para la cita a ciegas. El apuesto hombre se asomó por la puerta del taller mientras me veía armar el ramo. Este chico me pone muy nerviosa, pero se ve que es buen chico. Al finalizar, le mostré el ramo, con él cuál quedó encantado, esta vez el saco dinero de su cartera y pagó con unos cuantos billetes, al precio inicial que le di. — Considero que es muy hermoso este ramo, yo digo que cuesta más de lo que he pagado. Quédate con el cambio linda— dijo el joven. Cuando estire la mano para devolverle el sobrante. Ese cambio es lo que necesito para seguir juntando ahorros y era bastante lo que sobraba. El tiempo había pasado muy rápido, me sorprendió que el joven apuesto pusiera mucha atención en todo lo que le explicaba y él se mostraba atento. Me alegro saber que él se mostrará interesado, realmente nunca he visto a alguien que le importe mucho el significado de las flores, la gente solo viene. Toma o pide y se va. Y los días posteriores el señor Omar no apareció, pero el joven apuesto si vino, llegó un poco más temprano, Lo que me sorprendió, su porte elegante; Traía un traje color guinda y unos lentes obscuros y su lindo cabello peinado hacia un lado. —¡Bienvenido! —Buenas tardes, llámame Osvaldo —Mucho gusto joven Osvaldo— hasta su nombre es hermoso —El ramo de ayer fue especial, quiero algo igual —¡Claro! —¿Cómo te llamas linda? —Me llamo Valeria, para servirle —Un gusto Valeria. Tengo una pregunta — ¡Si dígame!— dije mientras acomodaba los paquetes de flores para armar el ramo — ¿Te gusta tu trabajo? — Amo mi trabajo —¿Por qué? Que lo hace especial. —Este trabajo es el mismo que hacían mis padres y mi abuela. Cada vez que hago un ramo, me siento muy satisfecha— dije contenta. — ¿Qué es lo que más te hace feliz de este trabajo? Me detuve por unos instantes pensando, acaricie la pasta del diario de mi padre, era un encuadernado de cuero. — Cada vez que alguien viene y me pide algo especial, algo que no está en la vitrina, recurro al diario de mi padre, leer cada modelo, cada línea, me hace sentir conectada a ellos. — Valeria, ¿tus papás ya no viven? — No joven, murieron cuando era pequeña Seguí trabajando en el ramo, cuando termine se lo mostré, sabía que había pedido el mismo que la última vez, pero le hice unos añadidos de brillo. — Te quedo hermoso. Última pregunta, ¿te beneficia más que pague con tarjeta o dinero? — Con dinero claro, pero aquí lo más importante es con lo que el cliente quiera y se sienta cómodo. Me miró Y me regalo una sonrisa linda. Sacó un billete grande sin antes decirme que me quede con el cambio. —¡Valeria! — Me llamó antes de salir por la puerta—. Hay una chica muy linda y tierna, diséñame un ramo bonito, pero sencillo, no creo que a ella le guste lo ostentoso — Claro que si joven Osvaldo, ¡gracias por su compra! Por fin mi primer pedido directo para diseñar. Después de limpiar saque mi edredón y me recosté en el piso a diseñar el ramo en específico “tierno, lindo y nada ostentoso” Por fin mis ahorros seguían aumentando, para mí cumpleaños compraría un boleto de autobús y me iria de aquí. Empezaré desde abajo como mi padre lo hizo. Abrí el diario en las primeras hojas, papá lo usaba al principio para escribir su historia y ese día no fue la excepción para leerlo. Había recortes de periódicos y notas también. Diario de José Quintero: El Heraldo (periódico local) El señor Jose Quintero, dueño de más de 11 cadenas de floristería, repartidas por toda la ciudad, nombrado como el dueño de unas de las mejores cadenas de flores con calidad empresarial, teniendo empresas de gobierno y de multimillonarios, como compradores principales. El señor empezaría su trabajo desde niño, vendiendo las flores que su madre sembraba y cosechaba para pagar la escuela de su hijo, él con mucha gracia y amabilidad ofrecía a las parejas en las plazas. Comenzando una pequeña tienda ambulante a los 15 años, el mismo comenzó a invertir las ganancias en comprar más variedades de flores y armando lindos arreglos, comenzó a ofrecerlos a restaurantes y a parejas afuera de locales que frecuentaban, mientras su madre atendía un pequeño puesto afuera de su casa. A los 18 comenzaría sus estudios en gestión empresarial, en una universidad local, mientras seguía ofreciendo sus servicios de flores en la escuela y otros negocios, aumentando sus ventas, con la gran demanda de jóvenes parejas. Su mejor amigo, siendo uno de sus mejores clientes y padrino de él, solía ser uno de sus clientes, ofreciendo su producto en la empresa de su padre y además que cortejaba a una joven dama de la universidad. La escuela donde estudiaba, año con año, cuando se graduaban, los alumnos lo apoyaban comprándole arreglos florales. Se llegó el tan esperado día en que se graduó, la escuela apoyo al joven con la compra de los arreglos. Esos años había sido de mucho trabajo para él y su madre, pero ambos estaban felices por qué las ventas subían y poco a poco. Nota de José bajo el periódico: Mi amigo se despidió ese día de mí, en nuestra graduación, dividiendo así nuestros caminos dentro del rubro empresarial. Como empresario, viajaría a otra ciudad para hacerse cargo de las empresas de su padre. Como regalo de despedida hizo me hizo un regalo, que me impulso en el negocio, el sobre tenía una cuantiosa cantidad de dinero.
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