Camino hasta el cuadro mirándome, literal es una fotografía mía, pero en gigante. Dejo salir un suspiro, giro sobre mis tacones, colocando mis ojos en los de Ezra, que están expectantes ante mi respuesta. ─No me estoy vengando, no soy tú ─declaro, para caminar hacia mi habitación, necesito descansar de tantas emociones en un día. Ezra, se interpone en mi camino, deteniendo mis pasos─. ¿Me dejarás irme a mi habitación o quieres que te pida permiso? ─Inquiero, con ironía. ─No te irás a tu habitación ─reitera, desconcertándome. Suelto una carcajada sin mucho humor, cruzándome de brazos. ─¿Entonces qué harás conmigo? ¿Los detalles de Kael te pusieron nervioso? Son hermosos, aunque, a mí me gustan más esos girasoles que aún brillan, llamando la atención en el lugar ─insinúo, alzando mi ce

