Mi respiración está alterada, no puedo pensar con claridad y mis manos tiemblan de la impotencia mientras mis lágrimas arden en mis ojos. Suelto un resuello, intentando calmarme. Levanto la vista, hacia el camino, Ben, me lleva a toda prisa hacia la casa de mi familia; el lugar donde podría estar la escoria que dice ser mi hermana. Aún no puedo entender cómo se atrevió a hacerme tanto daño…mi corazón duele. Aprieto mis manos en puños, clavándome las uñas en las palmas. ─Señora…¿está bien? Le he indicado al señor Hamilton que… Abro los ojos como platos. ─No tenías que decirle nada, vendrá por mí…tenemos que llegar antes ─digo, con sobresalto. Ben, asiente, asustado, para presionar el acelerador. Si pienso encargarme de Gema, tiene que ser sin que Ezra intervenga y quiera hacerlo él

