Comienzo a sentir el efecto por la falta de aire, el auto está en llamas y la ambulancia que estaba por partir, se detiene, y los paramédicos salen a socorrer a mi padre junto a Víctor. Este último, se levanta tosiendo, con algunos rasguños en el rostro, mientras que mi papá está inconsciente. Una punzada terrible abarca mi cabeza, me la sostengo con ambas manos, haciendo un mohín de dolor, sintiendo mis latidos muy acelerados, como si tuviera taquicardia. ─¡Ginebra! ¿Qué tienes? ─Exclama, Ezra, y su voz se escucha lejana. Mi cuerpo se siente débil de repente, me trato de sujetar de él, pero mis manos se resbalan y él, termina envolviéndome en sus brazos─. Chiquilla…no, otra vez no ─murmura, asustado. Suelto un suspiro, y la vista se me nubla, oscureciéndose por completo. ** Veo un ro

