Ezra Hamilton Mis latidos arden, sosteniendo el cuerpo de Ginebra, las manos me tiemblan cuando las veo llenas de sangre. Todo se vuelve a repetir en mi mente; el miedo, la rabia y las ganas de matar a todos con mis propias manos, hacerlos pagar por…tocar a mi chiquilla. ─Ezra, los camilleros tienen que llevársela ─ordena exasperado, el padre de Ginebra, parpadeo, estaba en trance. Trago con dificultad, apartándome con todo el dolor, es como si mi cuerpo se desprendiera, al ver cómo se la llevan. Mi respiración está alterada, me levanto, mirando mi perímetro. El cinturón de seguridad, rodea a un sujeto que intenta pelear con ellos, pero logran doblegarlo, arrebatándole el arma de sus manos…el arma que se atrevió a accionar hacia Ginebra. La rabia comienza a invadirme con mis ojos húme

