Ezra, se posa furioso, al frente de mí. Toma mi rostro, clavándome sus luceros, el aire de mis pulmones se me hace escaso ante la presencia de él. ─No tienes de qué preocuparte, me encargaré de… ─Sé que lo harás, Ezra, estoy tranquila, porque te tengo a ti ─intervengo, llamando su atención, dejo salir un suspiro, esbozando una sonrisa─. Es mi cumpleaños, no quiero caras largas y te prohíbo fruncir de más ese ceño…quiero que sea un buen día ─expreso, relajando mis hombros. Él, acaricia mi cabello, analizando mis facciones. ─Será un buen día ─manifiesta, se inclina hacia mí, para presionar sus labios en mi frente, misma acción que me proporciona una corriente en toda la columna─. Tengo más regalos para ti, por si una isla no te bastaba ─agrega, con cierto tono jocoso. ─Ezra… ─Le llama

