Admiro a Jen, con mis ojos llenos de lágrimas, no puedo evitar llorar, tantas emociones me abruman en este momento. Pero, poso mi mano en mi vientre, esbozando una sonrisa, cosa que, lleva a Jen llorar sin más. ─Serás la mejor madre, y quien diga lo contrario, lo destruiré ─advierte, aprieto la sonrisa, asintiendo. Jen, acaricia mi mejilla, dejando salir un resoplo, mientras se limpia el rastro de lágrimas, peina mi cabello, y toma una bocanada de aire─. ¿Necesitas que te acompañe cuando le digas? ─Inquiere, de repente. El solo hecho de imaginarme su reacción, me da miedo. ─Es mejor que esté a solas con él ─murmuro, tragando con dificultad. ─Recuerda que esto, es una bendición, no tienes por qué colocarte nerviosa por decirle. Reaccionará bien, a menos que quiera que le arranque las

