Ginebra Bass de Hamilton Abro los ojos, sintiendo las caricias de Ezra en mi brazo desnudo, mi piel reacciona por ese sencillo gesto y no puedo evitar sentir cómo se arruga mi corazón. Esta vez, no fueron terceros los que nos buscaron separarnos, sino, la justicia, que quiere a mi esposo tras las rejas a toda costa. Me giro, encontrándome con su rostro, para acariciar con mi mano su mejilla, admirando la intensidad de sus ojos miel. Nos quedamos en silencio, disfrutando de nuestras respiraciones y de nuestros labios que se encuentran cada cierto instante, al no soportar la distancia. ** Termino de vestirme, tratando de ocultar la tristeza en mis ojos. Ezra, se posa detrás de mí, con su traje impoluto, él, me abraza desde la espalda, aspirando el olor de mi cabello mientras desliza su

