Sebastián se levantó con una horrible resaca, su vida era un asco, desde el día que logró vengarse de Alicia utilizando a Anabella. No había vuelto a saber de ella desde el día que le anunció su embarazo, esa conversación siempre llegaba a su mente y le hacía formularse varias preguntas ¿Sería verdad que el hijo que esperaba era de él? ¿Cuánto tiempo tendría? ¿Cómo sería? ¿Dónde vivirían? ¿Por qué no había ido a la casa familiar? Él estaba informado de todo lo que acontecía en la casa de Palermo, pero sobre ella nada. ¿Cuándo iba a dejar de sentir esa inquietud? ¿Ella estará bien? ¡Ya Sebastián! Se dijo, no continúes con esos pensamientos. Ese bebé no es tuyo, trataba de convencerse, apenas estuviste una vez con ella, mientras con Fernando quien sabe cuántas veces estuvo, por lo menos un

