Comenzó a caminar por las calles del pueblo, en ese momento se percató de que las personas que veía en la calle, siempre eran las mismas, en realidad el pueblo estaba casi desierto y no se veían muchos automóviles, llevaba media hora caminando y solo había visto tres autos. Sus pasos lo llevaron hasta el colegió, recordó que en la casa de Rosy, había conocido a la directora, se asomó por la puerta y probablemente los niños estaban en las aulas, porque se veía todo vacío y tampoco se escuchaba ruido alguno. Se encogió de hombros y regresó hacia la plaza para ir a su cita con Daniela. El señor de los churros estaba en el lugar de siempre, se preguntaba si realmente vendía lo suficiente en un lugar donde no había gente para comprar, aunque quizá solo lo hacía por costumbre y para no morir

