Todavía era temprano, por la posición del sol, César intuía que faltaban al menos dos horas para el medio día, pero ya no le quedaba mucho tiempo y no sabía dónde más buscar a Pilar, ella siempre aparecía donde menos la esperaba, pero en esa ocasión, no la veía por ningún lado. De pronto el cielo se oscureció, una gran tormenta se aproximaba, recordó lo que le dijo Daniela, todos los días a la misma hora, el fenómeno natural de la lluvia que no tocaba el piso y la mujer misteriosa corriendo por el barranco, sucedía sin falla. Se resguardó lo más que pudo para protegerse de la lluvia bajo un árbol, el grito aterrador se escuchó como si le hubieran gritado al oído y la mujer apareció, se acercó lo más que pudo al borde para verla de cerca y esta vez, ella levantó la mirada, tuvo que tragar

