César leyó una y otra vez las palabras escritas sobre la lápida, incluso, se talló los ojos pensando que estaba leyendo mal. ¡La hermana de Marcus no se llamaba Pilar! Su nombre es… o era Penélope, pero entonces… ¿Pilar? ¿Su Pilar? ¿Quién era ella? No, de ninguna manera podía creer que se tratara de un fantasma, no podía ser la madre de Marcus ¡Era imposible! Un terrible dolor de cabeza lo atacó de repente, todo le daba vueltas y por un momento, pensó que se iba a desmayar, salió de la cripta y jalaba sus propios cabellos de la impresión. —¡César cálmate! Esto tiene que tener una explicación lógica —Se repetía una y otra vez en voz alta. Respiró profundamente y se echaba aire con las manos, no podía creer de ninguna manera, que se tratara de una aparición. —Es tu imaginación César, vue

