Capítulo 2: Sorpresas maravillosas

4841 Words
Narras tú: Recuerdo que todo el embarazo fue muy normal. Todas las veces que fui a control y a realizarme ecografías, jamás se mostró el otro bebé. Todo esto era una sorpresa realmente maravillosa… No se puede describir en palabras que es lo que se siente al momento en que tomas a tus hijos por primera vez, en el momento en el que los besas, y los miras a los ojos y sabes que desde ahora en adelante, esos pequeños seres dependerán de ti durante toda tu vida. Éramos padres primerizos y no podíamos evitar sentir miedo y nervios al saber que en vez de criar a un niño como lo teníamos pensando, criaríamos a dos bebés. Pero sabíamos que no estaríamos solos en esto y sabíamos que de apoco íbamos ir aprendiendo… Ahora lo único que importaba era que ellos estaban bien y lo mejor de todo es que eran una parejita. Me sentía tan feliz por eso. Le daba gracias a Dios por bendecirnos con estos angelitos que llenarían de alegría nuestras vidas… Prince Michael y Paris Katherine Jackson, nacieron una tarde del 3 de abril… Cuando volvimos a casa, me encontré con la maravillosa sorpresa de que Michael ya había arreglado el cuarto para los pequeños. Tenía unos muebles, una cuna, una silla mecedora. Las paredes estaban pintadas de un color claro y adornadas con personajes de Disney que a él tanto le gustaban. Era una habitación verdaderamente adorable y saber que él lo había hecho me enamoraba aún más.   Mike: ¿Te gusta? (Te pregunto mientras ambos entraban a la habitación, con los pequeños en sus brazos)   Tu: Me encanta Michael, quedo perfecta.   -Los pequeños estaban durmiendo, así que los acomodaron juntos en la misma cuna y los cubrieron con una pequeña frazada. Los observaron unos momentos como dormían tan relajados, tan inocentes, tan perfectos… Ambos se miraron orgullosos por tener a esos dos angelitos, frutos del gran amor que sentían el uno por el otro- Tu: (Rodeaste su cuello con tus brazos, atrayéndolo hacia ti)   Mike: (Termino con la distancia que los separaba y te beso dulcemente) ¿Por qué no salimos y dejamos a los bebés dormir?   Tu: Esta bien.   -Él entrelazo su mano con la tuya y salieron de ahí, dejando a los pequeños solos durmiendo-   Mike: Y… ¿A dónde quieres ir? (Te preguntaba con una sonrisa juguetona)   Tu: Sí sabes la respuesta para que preguntas.   Mike: Solo quería confirmarlo.   -Bajaron las escaleras entre risas y sonrisas traviesas, estaban a punto de llegar a su cuarto cuando una de las amas de llave, les comunicaba que la familia de Michael había llegado-   Tu: Creo… que tendremos que dejarlo para la noche.   Mike: Sí no hay de otra… (Te miro) Bueno, vamos.     Narra Mike: Toda mi familia estaba muy emocionada por conocer a los nuevos integrantes. No podían dejar de sorprenderse al ver que efectivamente eran mellizos. Para todos ellos fueron una gran sorpresa. Y para mí son la bendición más asombrosa que me ha hecho inmensamente feliz y afortunado... Debo decir que pensé que criar a unos bebés sería más fácil. Jamás imagine que requerían de tanto tiempo. Pensé que el haber leído tantos libros sobre paternidad me había hecho todo un experto pero me equivoque, y es que cuando me tocó a mí cambiarle los pañales a uno de ellos, simplemente no supe que hacer. Éramos padres primerizos y ambos teníamos muchas dudas y miedos, pero cuando veía que (Tn) lo hacia todo bien, no podía dejar de preguntarme ¿Cómo rayos lo hacía? ¿Cómo sabía todo? Tal vez era por eso que llaman “instinto maternal” ella lo tenía, no cabía duda. Me gustaba observarla mientras los alimentaba, mientras trataba de hacerlos dormir. Me gustaba contemplarla y pensar que era el tipo más afortunada por tener a alguien como ella. Era una gran madre, una grandiosa esposa y lo mejor de todo es que ella era mía…  Mi vida sin duda había cambiado. Cambio el día en que la conocí a ella, cambio el día en que nos besamos por primera vez y decidimos decirnos lo que sentíamos. Cambio el día en que nos casamos y decidimos formar una familia. Si en algunos momentos de mi vida me sentí solo, ahora todo era diferente; Ya no lo estaba y sabía que no me volvería a sentir así porque la tenía a ella, porque los tenía a ellos. Las cosas en Neverland también habían cambiado desde que (Tn) volvió a vivir ahí. Remodelamos el interior de la casa casi por completo. Lo hicimos porque yo deseaba hacerlo, este también sería su hogar y quería que se sintiera cómoda en él. Lo primero que cambiamos fue mi habitación, que por su puesto ya no sería solo mía, seria nuestra. Ella termino por darle su toque especial al cuarto y me encanto como había quedado. Era nuestro lugar, en donde hacíamos lo que quisiéramos, en donde podíamos pasar horas encerrados hablando de todo y a la vez de nada. Aun no cumplíamos el primer año de casados pero todo lo que habíamos vivido hasta el momento era increíble. Mi vida con ella, mi vida con ellos era una hermosa ilusión hecha realidad…   4 meses después   Narras tú: Los pequeños ya tenían 5 meses y nosotros, bueno sobre todo Michael quería visitar a mi familia en Londres. Él aún no se olvidaba de la promesa que le había hecho a la abuela aquella vez cuando se los presente. Deseaba cumplirla, así  que preparamos todo y los fuimos a visitar. Cuando llegamos, estaban realmente felices y emocionados por ver a los niños.   Sarah: No saben cuánto nos alegra que nos hayan venido a visitar. Y que nos hayan traído a este par de angelitos para conocerlos. Me siento tan feliz por ambos. Y me siento muy orgullosa de ti hija.   Tu: Gracias mamá (La abrasaste)   -Prince se encontraba en los brazos de la abuela y Paris en los brazos de tu papá-   William: Están pequeña, tan linda… me recuerda tanto a ti… (Comentaba emocionado mientras besaba a su nieta)   Tu: ¿Estas llorando?   William: Claro que no. Lo que pasa es que me entro algo al ojo.   Tu: (Lo abrasaste por lo hombros igual de emociona por verlo así)   Abuela: Fueron una verdadera sorpresa pero gracias a Dios, son dos pequeños sanos y fuertes… (Miro a Michael) Así se hace muchacho. Mike: (Se rio) Gracias.   Adam: Es mi turno de cargar a los bebés. Papá y la abuela llevan media hora con ellos. (Decía quejándose) Mamá diles algo.   Sarah: (Estaba a punto de responderle pero entonces tocaron el timbre) ¿Quién podrá ser?   Mike y tú: (Se miraron y dijeron al mismo tiempo) Matt…   Sarah: Oh… Bueno, voy a ir a abrirle.   Mike: No se preocupe, iremos nosotros.   -Ambos fueron a abrirles. Ya deseabas que llegaran, querías verlos ya que desde hace más de 7 meses que no se veían y los extrañabas demasiado-   Tu: ¡Matthew!    Matt: ¡Michael, (Tn)! (Estaba a punto de abrazarlos a los dos pero sintió el llanto de uno de los bebés y dijo) No puede ser… tengo que conocerlos (Los hizo a un lado y avanzo rápidamente para conocerlos. Ignorándolos a ustedes completamente)   Mike: Creo que solo vino para verlos a ellos. Tu: (Asentiste dándole la razón) ¿Y Andrea? (Preguntaste al darte cuenta de que no estaba)   Mike: (Se encogió de hombros) Hay que preguntárselo a él, vamos.   -Caminaron hasta el comedor y al llegar se encontraron con una enternecedora escena, en donde Matt se encontraba feliz sentado en el sofá sosteniendo a ambos bebés, uno en cada brazo-   Mike: ¿Cómo puede sostenerlos tan bien? incluso a mí, ahora que están más grande, se me hace difícil sostenerlos a los dos al mismo tiempo.      Tu: (Lo miraste y te reíste al ver la expresión que tenía en su rostro) Yo tampoco lo entiendo pero ver esto se me hace muy tierno (Te acercaste hasta donde estaba Matthew junto a los chicos) Lo haces muy bien.   Matt: Gracias (Te miro) Gracias por haberme hecho tío… aunque la verdad es que ya se  estaban tardando, comenzaba a pensar que tendría que presionarlos o algo así.    Tu: Dices algo decente y luego ya sales con tus babosada… (Le decías bromeando al mismo tiempo que te sentabas a su lado) Te extrañe Matt.   Matt: Y yo a ti… La verdad es que los eche de menos a los dos… (Les respondió mirando también a Michael)   Tu: ¿Y Andrea?   Matt: Esta en el trabajo, no pudo faltar pero llegara en la tarde.   Mike: ¿Y tú si pudiste faltar?   Matt: Bueno… es que yo fingí estar enfermo. No podía esperar para conocer a mis nuevos sobrinos y futuros ahijados.     Adam: Un momento (Intervino en la conversación) ¿Cómo que tus futuros ahijados? Yo seré su padrino.   Matt: Sigue soñando Adam (Le dijo burlonamente) Vamos (Tn) dile a tu hermanito que Andrea y yo seremos sus padrinos.   Tu: Hmm pues (Miraste a tu hermano) Lo siento Adam pero esto ya estaba conversado desde hace ya un tiempo.   Adam: Esta bien ¿Pero supongo que tendrán más hijos no es así? (Le pregunto a Michael)   Mike: Por supuesto que sí (Respondió seguro y con una sonrisa en su rostro) Te prometo que tú serás el padrino cuando decidamos tener otro bebé.   Adam: Excelente (Sonrió agradecido)     Narras tú: Pasamos todo el día en casa de mis padres, junto a Andrea y Matt. Era tan lindo estar todos reunidos nuevamente. Me gustaba verlos a ambos y pensar en que hacían una pareja perfecta. Me alegraba saber que eran felices, perdieron muchos años esperando para decirse lo que de verdad sentían y ahora que por fin lo habían hecho, sabía que no desaprovecharían esto…   Mañana seria nuestro primer aniversario de casados y me sentía muy emocionada por todo. Aun no podía creer que ya haya pasado un año. Los días son tan cortos y felices a su lado, que la verdad es que no soy consciente de todas las cosas maravillosas que hemos vivido y que nos han pasado a los largo de este primer año, siendo marido y mujer. Aun no sabíamos que haríamos mañana para celebrar esto, mamá nos sugirió que dejáramos a los pequeños en la casa, se ofreció a cuidarlos para que Michael y yo disfrutemos de un día solo para nosotros. Me decía que cuando una pareja tenía hijos el tiempo que quedaba para ellos era muy poco y tenía razón. Y es que desde que nacieron los chicos solo nos hemos dedicado a cuidarlos. Ambos estábamos cansados, dormíamos poco en las noches porque ellos siempre se despertaban a diferentes horas. Hace ya un tiempo que no tenemos un momento a solas y la verdad es que lo extraño, y estoy segura de Michael se sentía igual. Así que decidimos aceptar su propuesta. Pero me costó más de lo que pensé dejarlos ahí he irme sin ellos. Sabía que estaban en buenas manos pero era un sentimiento inevitable de aprensión. Nos fuimos de la casa alrededor de las 10:10 y llegamos a la nuestra, a las 10:40  Deseaba hacer muchas cosas con Michael, pero el cansancio y el sueño nos jugaron una mala pasada y antes de que nos diéramos cuenta, ambos estábamos tendidos en la cama durmiendo profundamente.   A la mañana siguiente   Mike: (Tn) despierta (Te decía al mismo tiempo que saltaba en la cama) Vamos linda (Saltaba más fuerte a tu lado) despierta.   Tu: (Comenzabas a sentir los movimientos en la cama entonces despertaste de repente y dijiste asustada) ¿Qué pasa? ¿Qué…?  ¿Está temblando?   Mike: (Se rio al ver tu cara y al escuchar tu comentario) No…   Tu: ¿Michael? (Te refregaste los ojos) Tonto… ¿Por qué me asustas así? (Lo golpeaste con tu almohada) ¿Qué sucede?    Mike: Levántate, te quiero mostrar algo.   Tu: ¿Qué cosa?   Mike: Solo vamos. (Tomo tu mano)   Tu: Ya voy…   -Ambos salieron del cuarto y comenzaron a bajar por las escaleras-   Tu: ¿A dónde me llevas?   Mike: Es una sorpresa. (Dijo misterioso)     -Se pararon justo a las afueras de otro cuarto, él te miro y te entrego una cinta negra para que te vendaras los ojos-   Mike: Necesito que te pongas esto.   Tu: ¿Por qué?   Mike: ¿Por qué siempre tienes que hacerme tantas preguntas? Estoy algo nervioso y tú solo lo empeoras (Te comentaba haciéndose el molesto)   Tu: (No pudiste evitar reírte) Lo siento… (Lo miraste) Vale pues, me pondré esto.   Mike: (Sonrió y te vendo los ojos)   -Él abrió la puerta y entraron. En ese cuarto había un piano, un sofá largo, unos cuantos muebles y un par de sillas. No estaba decorado con cosas románticas ni nada de eso. Aunque tú pensabas que sí lo estaba y que esa seria tu sorpresa, pero lo cierto era que la sorpresa estaba en el piano. Él te acomodo en una silla cerca de este gran instrumento y te dijo-   Mike: Por ningún motivo te quites esto ¿sí? No quiero que lo veas, solo quiero que lo escuches y que lo disfrutes.    Tu: Esta bien… (Le respondiste sonriendo impaciente) Espera  ¿Escuchar? ¿Qué vas hacer?   Mike: (No te respondió, simplemente se alejó de ti para luego sentarse frente al piano, respiro profundo y comenzó a tocar las teclas) Uhhh Estaba solo en la oscuridad cuando te conocí uhhh Tomaste mi mano y dijiste que me amabas uhhh Estaba solo, no había amor en mi vida Tenía miedo de la vida y tú llegaste a tiempo Tomaste mi mano y nos besamos a la luz de la luna… Uhh Uhh Amo la forma en la que me abrazas (No importa cómo me abrases) Amo la manera en la que me amas (No importa cómo me ames) Amo la forma en la que me tocas (No importa cómo me toques) Amo la manera en la que me besas (No importa cómo me beses)   -Al escuchar eso sentiste muchas ganas de quitarte la venda para mirarlo ya que no podías creer lo que estaba haciendo. Él seguía tocando y pronto volvió a decir:   Mike: Doy gracias al cielo por haberte conocido… Uhhh El mundo es un lugar mejor porque tú llegaste a tiempo Te llevaste la lluvia y trajiste la luz del sol Tenía miedo porque me lastimaron la última vez… Uhh Uhh   -No aguantaste más y te la quitaste. Lo mirabas emocionada, mientras él seguía cantando y tocando con los ojos cerrados. Su voz melodiosa, tierna y alegre, te tenía completamente idiotizada. Lo admirabas asombrada y maravillada a la vez. Esta era la primera vez que lo veías haciendo algo así. Nunca antes lo habías escuchado cantar  a capela, acompañado únicamente con el piano. Las “clases” que alguna vez te dio para aprender a tocar este instrumento, no contaban ya que en ninguna oportunidad canto ni mucho menos. Por lo que escucharlo ahora era sumamente especial-   Mike: Amo la forma en la que me abrazas (No importa cómo me abrases) Amo la manera en la que me amas (No importa cómo me ames) Amo la forma en la que me tocas (No importa cómo me toques) Amo la manera en la que me besas (No importa cómo me beses) Uhhh Veras que… (Sonrío) nos casamos y ahora soy feliz a tu lado… (Dejo de tocar, abrió sus ojos y entonces se dio cuenta de que te habías quitado la venda) Eres una tramposa, te dije que no lo hicieras. (Te miro) ¿Qué pasa? ¿No te gusto?   Tu: (Tenias las manos sobre tu boca)  No es eso… es solo que… jamás creí que me dedicarías una canción… (Lo miraste) Jamás se me paso por la cabeza que pudieras llegar a componer algo así pensando en mí. (Te acercas a él) es hermosa, ni siquiera puedo hablar bien porque estoy a punto de llorar y no quiero hacerlo… Y es que esta es la sorpresa y el mejor regalo de aniversario que pudiera haberme imaginado jamás.   Mike: ¿Entonces si te gusto? (Insistió sonriendo)   Tu: ¡Claro que sí! (Lo abrasaste tiernamente) Es una canción tan dulce, tan… es simplemente perfecta (Le comentabas acariciando su rostro) Pero ¿Por qué no querías que te viera mientras la cantabas?   Mike: No me gusta. Tal vez suene raro pero me da vergüenza, es que… no se trata de que no sienta confianza contigo es solo que… Solo quería que la escucharas y que sintieras la energía que sentía yo al cantarla. Quería trasmitirte todo mi amor a través de ella. Además, la música no se ve, simplemente se siente y se escucha y no solo con los oídos si no que también con el corazón.    Tu: Y cuando pensaba que ya no podía amarte más, llegas y me dedicas una canción así de hermosa y yo… me derrito de amor completamente.   -Ambos sonríen mientras de apoco se van acercando hacia los labios de otro. Subes tus brazos hasta su cuello, lo rodeaste haciendo que la distancia que los separaba se acabara. Cierran sus ojos al sentir sus labios rosándose lenta y dulcemente… Se separan por un par de segundos solo para sonreírse y luego volver a unir sus labios esta vez en un beso más apasionado… Sin dejar de besarse llegan hasta el único sofá que se encuentra en la sala… Y entre besos y caricias terminan por entregarse el uno al otro-    Mike: No puedo creer que ya haya pasado un año.     Tu: Y yo no puedo creer que solo llevemos una noche viviendo en esta casa y que ya hayamos inaugurado este cuarto.   Mike: (Se rio ante tu comentario) Hace tiempo que no estábamos así de solos.   Tu: Lo sé… lo extrañaba. Pero ¿sabes? Aunque es agradable se siente raro.   Mike: ¿Los extrañas? Porque yo sí.   Tu: Yo también. ¿Sera normal?   Mike: Leí que sí lo era. Desde que nacieron, nunca nos hemos separado de ellos por tantas horas.   Tu: ¿Quieres que vayamos a verlos?   Mike: ¿Y que dirá tu mamá si nos ve allá? Se suponía que hoy seria “nuestro día libre” para estar solos… (Te miro) Pero… si quiero verlos.   Tu: (Le sonreíste) Solo los iremos a ver, no es que nos quedemos con ellos ni mucho menos.   Mike: Entonces vamos.   -Ambos se vistieron, salieron de ese cuarto y fueron al de ustedes para arreglarse he ir a ver a sus pequeños-   -A los 30 minutos después, se encontraban ya en la casa de tus padres. Se acercaron hasta la puerta y tocaron el timbre, no paso mucho tiempo para que Adam les fuera a abrir-   Adam: ¿Y ustedes que hacen aquí?   Tu: Buenos días hermanito ¿Cómo estás? ¿Bien? Pues yo también. (Le comentabas sarcásticamente)    Adam: (Se rio) Lo siento, pasen. Es solo que no nos imaginábamos que vendrían, bueno la abuela sí y ahora por su culpa acabo de perder una apuesta ante ella.   Mike: ¿Qué apostaron? (Le pregunto curioso)   Adam: Ella estaba segura de que no aguantarían mucho sin sus hijos. Yo en cambio creí que serían más inteligentes y que disfrutaría de poder salir y pasarla bien sin tener que preocuparse por ellos. (Los miro) Los odio. Ahora tendré que darle un masaje en los pies.   Mike: ¿Enserio? (Comenzó a reírse)   Adam: No es gracioso.   Tu: Lo es y mucho. (Te contagiaste con la risa de Michael) Tal vez y así aprendas a dejar de hacer ese tipo de apuestas.   Adam: Los acusare con mamá ¡mamá!   Sarah: ¡Que sucede! (Le grito desde la cocina)   Adam: ¡Michael y (Tn) se están burlando de mí!   Sarah: ¡Niños compórtense! (Contesto sin darle mayor importancia y burlándose) Espera… ¿Dijiste Michael y (tn)? ¿Y qué hacen ellos aquí? (Salió de la cocina y se dirigió hacia donde estaban ustedes)   Tu: Hola mami.   Sarah: ¿Y qué hacen aquí tan temprano?   Mike: Quisimos pasar a ver a los bebés.   Tu: ¿Aun duermen? Siempre se despiertan bien temprano. ¿Están arriba?    Sarah: No… lo que pasa es que…   Adam: Matt vino y se los llevo. Prácticamente los secuestro, trate de detenerlo pero él es mucho más fuerte.   Mike: ¿Cómo que Matt se los llevo?   Sarah: Ambos vinieron y me dijeron que ustedes ya sabían. Me dijo que te había enviado un mensaje.   -Michael y tú se miraron, entonces revisaste tu celular y efectivamente tenía un mensaje de él-   ¡Hola (Tn)! Cuando leas esto probablemente ya estés en la casa de tus padres buscando a los pequeños pero, adivina que, Andrea y yo quisimos saber que se sentía ser padres por un día. Espero que no se molesten, sabes que puedes confiar en ella, no digo que en mí porque ambos sabemos que nos confías en este inocente ser humano que solo quiere pasar el día con sus dos pequeños ahijados.  Deben estarme odiando en estos momentos pero en el fondo sé que igual ambos me aman. P.D los cuidare, se los juro.   Tu: (Le mostraste el mensaje a Michael)   Mike: (No pudo evitar reírse) Está loco pero confió en ellos.   Tu: Obvio yo también. Pero aun así lo matare cuando lo vea.   Sarah: ¿Entonces ahora que harán? (Los miro) vallan y disfruten este día. Ahora no se dan cuenta pero más adelante anhelaran tener un día solo para ustedes dos.   Mike: Tiene razón. (Tomo tu mano)   Tu: Supongo entonces que nos veremos en la noche. Hasta luego familia.   Adam: Que la pasen bien. Pero no tanto (Dijo dándole un codazo a Michael) no queremos otra sorpresita tan pronto.   -Ambos se miraron sonrientes al recordar lo de la mañana-   Tu: Nos vemos.   Mike: Adiós.   -Salieron de la casa y se subieron al auto-   Mike: ¿A dónde quieres ir?   Tu: Bueno, aún no hemos desayunado.   Mike: Tienes razón, busquemos una cafetería.    Tu: Conozco una que está casi en frente del Big Ben. Hacen unos pasteles deliciosos.   Mike: Pues entonces vamos allá.   -Pusiste en marcha el auto y a la media hora después, ya se encontraban en la cafetería. Pidieron una mesa a las afueras y ordenaron lo que querían para desayunar, dos trozos de pastel de tres leches y dos capuchinos-   Mike: Mientras llega nuestra orden, iré al baño.   Tu: Esta bien.   -Él se levantó y se fue, mientras tanto tú te quedaste observando todo a tu alrededor. Hubo un momento en el que te quedaste mirando fijamente al gigantesco reloj que se encontraba a unos cuantos metros de ti. Comenzaste a pensar en el día de su boda, en los momentos previos a esta, recordaste también ese extraño ramo de flores con esa tarjeta sin nombre, recordaste su mensaje y justo en ese instante alguien poso su mano en tu hombro asiendo que saltaras del susto. Al principio pensaste que era Michael así que volteaste para golpearlo por haberte asustado así, pero para tu sorpresa no era él, sino que era nada más ni menos que un niño. Lo miraste y te diste cuenta de que en sus manos traía un ramo de flores; Eran exactamente las mismas flores de aquella vez, unos tulipanes que ya comenzaban a marchitarse. Este niño te extendió el ramo, tú lo recibiste mirándolo incrédula por unos segundos sin entender realmente que era todo esto. Te diste cuenta de que también traía una nota adjunta, la tomaste y la leíste-   “No te alcanzara la vida para arrepentirte por lo que hiciste”   Tu: (Volteaste para ver al niño pero este ya se había ido, te levantaste de tu asiento y lo buscaste con la mirada hasta que diste con él. Corriste con el ramo en tus manos para preguntarle quien lo había enviado) ¡Niño espera!   Niño: (Al escucharte dejo de caminar y te miro confundido)   Tu: Dime ¿Quién te ha dado esto?   Niño: Un señor. Me dijo que si lo hacía me daba dinero.   Tu: ¿Y dónde está ese señor?   Niño: (Se encogió de hombros) No lo sé, solo me dio la flores, el dinero y se fue.   Tu: (Lo miraste y supiste que te estaba diciendo la verdad) ¿No recuerdas como era él?   No: Era alto y tenía los ojos claros.   Tu: ¿De qué color?   Niño: Creo que azules.   Tu: (Lo miraste aun sin entender nada)   Niño: ¿Ya me puedo ir?   Tu: Sí. Está bien.   -Él se alejó mientras que tú te quedaste pensando en la escasa descripción que te había dado el niño. Hubo un pequeño momento en el que pensaste que podría ser Patrick o Barry pero sabias que ambos aún seguían en la cárcel. Así que los descartaste. Miraste ese feo ramo de flores y decidiste ir a botarlo junto a esa tarjeta, como hiciste la última vez la rompiste en pedazos y la tiraste en el primer contenedor de basura que encontraste. Después de eso volviste corriendo hasta tu mesa y te sentaste antes de que Michael volviera-   Tu: Ojos azules… No… no puede ser que sea él otra vez. (Pensabas en voz alta)   Mike: (Se sentó frente a ti) Lamento haber tardado tanto, había muchas gente y tuve que esperar a que se vaciara un poco para que no me reconocieran (Te miro y se dio cuenta de que no lo escuchabas) ¿(Tn)? ¿Qué pasa?   Tu: (Lo miraste y dudaste en si decirle o no. Pero al final decidiste hacerlo, no querías ocultárselo. Pensaste que tal vez él podía ayudarte) Lo que pasa es que… Cuando te fuiste a los pocos minutos después llego un niño y me entrego un ramo de flores con una tarjeta.   Mike: (Te miro) ¿Qué? ¿Y de quién era?   Tu: No tenía nombre.   Mike: ¿Ahora tienes un admirador secreto? Creo que me estoy comenzando a poner celoso (Comento burlón)   Tu: No es un admirador secreto (Le corregiste seria) Es más que eso, pienso que es alguien a quien no le caigo bien.   Mike: ¿Por qué dices eso? ¿Qué decía la nota?   Tu: No lo sé, sus mensajes no son claros.   Mike: ¿Mensajes? ¿Esta no es la primera vez entonces?   Tu: No. La primera vez fue hace exactamente hace un año atrás. Eran las mismas flores pero el mensaje cambio.   Mike: ¿Pero que decían? (Te insistió preocupado)   Tu: No me acuerdo… algo sobre mi felicidad, que no durara para siempre y… no sé qué más. Y esta decía “No te alcanzara la vida para arrepentirte por lo que hiciste” ¿Y si alguien quiere hacerme daño?   Mike: Yo jamás dejaría que nada malo te pasara. Primero tienen que pasar sobre mí para llegar a ti… (Tomo tu mano) Y créeme que nunca dejaría que alguien te lastimara.   Tu: (Trataste de sonreír)   Mike: Odio pensar en esto pero tal vez puede ser algún fan. O alguien que no tiene vida y lo único que hace es enviar mensajes estúpidos solo para molestar. A mí me envían muchas cartas y tú lo sabes. La mayoría son de mis fans, pero otras son de personas que lo único que hacen es insultarte y cosas por el estilo.   Tu: ¿Te han amenazado alguna vez? ¿De muerte por ejemplo?   Mike: Humm pues creo que no. (Lo pensó un momento) Sí, ahora que me acuerdo; Cuando iniciaron las acusaciones… (Bajo sus mirada al recordarlo) Me llegaban cartas de odio y de todo tipo.   Tu: (Lo miraste y tomaste su mano en señal de apoyo)   Mike: No te preocupes linda. Estas cosas pasan… No puedes pretender caerle bien a todo el mundo. Aunque no puedo creer que alguien te odie, cuando tú eres tan buena con todo el mundo… (Te decía dulcemente) Lo importante es que no puedes dejar que te afecte demasiado.   Tu: Tal vez tengas razón (Seguías con un poco de temor)   Mike: (Lo noto y te dijo) Sé que ya me habías dicho que no pero ¿No quieres tener un guardaespaldas?  Así te sientes más segura, él será tu chofer y guardaespaldas. ¿Qué te parece? Puedo buscar a alguien de confianza que cuide de mi tesoro más preciado.   Tu: (Le sonreíste tiernamente) Eso… eso me encantaría. Muchas gracias Michael (Lo besaste en la mejilla)   Mike: No tienes que darme las gracias. Tú y esos pequeños son lo más preciado que tengo, sí les pasara algo yo me moriría.   (Te decía al mismo tiempo que se levantaba de su asiento para abrazarte) Cuando volvamos a Los Ángeles comenzare con la búsqueda.   Tu: Gracias.   Mike: Ahora desayunemos. Muero por probar este pastel que se ve delicioso.   -Ambos desayunaron amenamente. Él te hablaba de cualquier cosa para tratar de hacerte olvidar el mal rato que pasaste. No quería verte así, no este día que se suponía tenía que ser un día lleno de felicidad y de diversión. Al terminar, decidieron que harían un pequeño Tour por la ciudad. Tú serias la encargada de guiarlo y llevarlo a algunos lugares hermosos-   Mike: ¿Puedo conducir?   Tu: Mmm pues… (Pensaste en que decirle) ¡Ey mira! (Le decías como excusa para que volteara y así tu poder subirte hasta el asiento del conductor sin que él lo notara)   Mike: ¿Qué cosa? No hay nada (Volteo para mirarte nuevamente y se encontró con la sorpresa de que ya te habías subido al auto) (Se subió al asiento del copiloto sin decirte nada aun)   Tu: A veces eres muy ingenuo, siempre caes.   Mike: Búrlate todo lo que quieras, me vengare.   Tu: Sabes que no puedes conducir porque no conoces la ciudad. No sé tú, pero yo no tengo deseos de perderme.   Mike: Solo son excusas (Se cruzó de brazos) Pero… ¿A dónde me llevaras?   Tu: Es una sorpresa…   Narra Michael: (Tn) no lo sabía pero yo daría todo por ella, incluyendo mi vida si fuera necesario, jamás dejaría que algo malo le pasara. No me gustaba saber que alguien le estaba haciendo esto. Sé que pareció que no le di mayor importancia, pero lo cierto era  que me preocupe bastante pero no quería que ella lo notara, quería trasmitirle seguridad, quiero que sienta que a mi lado nunca nada malo le va a pasar. Voy a tomar todas las medidas posibles, tal vez y esto no sea nada pero no me voy a quedar sin hacer algo.    
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD