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amor llama a la puerta

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CAPÍTULO 1: LA PUERTA QUE SE CERRÓ Era el 15 de abril, y la casa de tejas rojas del Mercado Modelo estaba llena de vida. La señora Rosa, de 72 años, preparaba el mejor ron que guardó desde que Sophia tenía 22 años. "Este ron es para ti, Sophia", dijo ella, entregándole la botella de ron que guardó desde que Sophia tenía 22 años. "Sra. Rosa, ¡gracias!" dijo Sophia, tomando la botella con las manos temblorosas. "Cuando estuve en San José de Ocoa, fue este ron el que me dio fuerzas". Mientras tanto, en el Malecón, Leonardo Castillo cumplía 32 años. Todos estaban allí: la abuela con su falda de encaje, el señor Manuel con su gorra de béisbol, y los jóvenes de San José de Ocoa con sus herramientas y pinturas. "¡Feliz cumpleaños, Leonardo!" gritaron todos cuando llegó el momento de abrir la botella de ron que guardaron desde que él tenía 22 años. "¡Por fin lo abrimos!" gritó Leonardo, abrazando a la abuela. "Este ron es para ti, abuela – cuando estuve enfermo, fuiste tú quien me dio fuerzas con tus hierbas y tu amor". En ese momento, la puerta de la casa de tejas rojas se abrió sola. Todos miraron hacia ella: era la señora Rosa, con su falda de encaje, entregando la botella de ron que guardó desde que Leonardo tenía 22 años. "Este ron es para ti, Leonardo", dijo ella, entregándole la botella. "Cuando cumplas 32 años, lo abriremos juntos". CAPÍTULO 2: LOS TRES QUE LLEGARON Era una tarde de julio, y el sol se ponía sobre el Mercado Modelo. Los tres hombres llegaron juntos: Leonardo Castillo (32 años), Marco Antonio Veras (30 años) y Ricardo Santana (29 años). Cada uno llevaba algo en la mano: Leonardo una herramienta, Marco un libro de medicina, Ricardo una guitarra. "¡Hola, hermanos!" gritó Bibens Verone, de 18 años, cuando llegaron. "Stanley cumplió 27 años ayer, y fuimos todos al Malecón para abrir la botella de ron que guardamos desde que él tenía 22 años". Leonardo sonrió: "¡Gracias, Bibens! Cuando estuve enfermo, fue tu abuela quien me dio fuerzas con sus hierbas. Ahora, cuando cumplí 32 años, abrimos la botella de ron que guardamos desde que tenía 22". Marco Antonio se adelantó, entregando un libro a la abuela: "Este libro es para ti, abuela – cuando yo cumplí 30 años, guardé estas hierbas que curaron a mi hermano. Ahora, cuando Leonardo cumplió 32 años, lo abrimos juntos". Ricardo tomó su guitarra y comenzó a tocar: "Esta canción es para ti, Leonardo – cuando estuve en San José de Ocoa, escribí esta melodía con las manos de las mujeres del pueblo. Ahora, cuando cumplí 29 años, la terminé para ti". Todos se sentaron en el Malecón, mientras la música llegaba hasta las tejas rojas de la casa. La abuela abrazó a Leonardo: "¡Por fin lo abrimos!" dijo ella, entregando la botella de ron que guardó desde que él tenía 22 años. "¡Por fin!" gritó Leonardo, abriendo la botella. Todos levantaron los vasos: "¡Por la tierra, por los hermanos y por el amor que llama a la puerta!" CAPÍTULO 3: LA PUERTA QUE SE ABRIÓ Era el día en que Leonardo cumplió 32 años, y todos estaban en la casa de tejas rojas. La abuela preparó el mejor sancocho, y la señora Rosa trajo el ron que guardó desde que Leonardo tenía 22 años. "Este ron es para ti, Leonardo", dijo ella, entregándole la botella. "¡Por fin lo abrimos!" gritó Leonardo cuando llegaron al Malecón. Todos estaban allí: la abuela con su falda de encaje, el señor Manuel con su gorra, y los jóvenes de San José de Ocoa con sus herramientas y pinturas. "¡Por fin lo abrimos!" dijo Bibens Verone, de 18 años, mostrando su cuaderno. "Aquí están todos los nombres: Leonardo Castillo, Marco Antonio Veras, Ricardo Santana – todos los hermanos que construyeron esta tierra". Leonardo abrazó a la abuela, mientras la música llegaba hasta ellos. "¡Por la tierra que nos dio vida!" gritó él, abriendo la botella de ron que guardó desde que tenía 22 años. Todos levantaron los vasos: "¡Por la tierra, por los hermanos y por el amor que llama a la puerta!" CAPÍTULO 4: EL RON QUE GUARDAMOS Era una tarde de agosto, y el sol calentaba las tejas rojas de la casa. Leonardo, de 32 años, estaba en el Mercado Modelo, revisando los últimos detalles de las obras. "¡Ya están listas las herramientas!" le dijo a Marco Antonio, de 30 años, mientras terminaba de pintar la ceiba en su cuaderno. "¡Gracias, hermano!" dijo Marco Antonio, entregándole la botella de ron que guardó desde que Leonardo tenía 22 años. "Cuando estuve enfermo, fuiste tú quien me dio fuerzas con tus hierbas y tus libros". Ricardo Santana, de 29 años, llegó con su guitarra: "¡Ya terminé la canción!" gritó, mostrando la partitura. "La llamé 'El ron que guardamos' – para cuando Leonardo cumplió 32 años". La abuela llegó con su falda de encaje, entregando la botella de ron que guardó desde que Leonardo tenía 22 años. "¡Por fin lo abrimos!" dijo ella, mientras todos se reunían en el Malecón. CAPÍTULO 5: CUANDO LA PUERTA SE ABRIÓ Era el día en que Leonardo cumplió 32 años. Todos estaban en la casa de tejas

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CAPÍTULO 1: LA PUERTA QUE SE CERRÓ Era el 15 de abril, y la casa de tejas rojas del Mercado Modelo estaba llena de vida. La señora Rosa, de 72 años, preparaba el mejor ron que guardó desde que Sophia tenía 22 años. "Este ron es para ti, Sophia", dijo ella, entregándole la botella de ron que guardó desde que Sophia tenía 22 años. "Sra. Rosa, ¡gracias!" dijo Sophia, tomando la botella con las manos temblorosas. "Cuando estuve en San José de Ocoa, fue este ron el que me dio fuerzas". Mientras tanto, en el Malecón, Leonardo Castillo cumplía 32 años. Todos estaban allí: la abuela con su falda de encaje, el señor Manuel con su gorra de béisbol, y los jóvenes de San José de Ocoa con sus herramientas y pinturas. "¡Feliz cumpleaños, Leonardo!" gritaron todos cuando llegó el momento de abrir la botella de ron que guardaron desde que él tenía 22 años. "¡Por fin lo abrimos!" gritó Leonardo, abrazando a la abuela. "Este ron es para ti, abuela – cuando estuve enfermo, fuiste tú quien me dio fuerzas con tus hierbas y tu amor". En ese momento, la puerta de la casa de tejas rojas se abrió sola. Todos miraron hacia ella: era la señora Rosa, con su falda de encaje, entregando la botella de ron que guardó desde que Leonardo tenía 22 años. "Este ron es para ti, Leonardo", dijo ella, entregándole la botella. "Cuando cumplas 32 años, lo abriremos juntos". CAPÍTULO 2: LOS TRES QUE LLEGARON Era una tarde de julio, y el sol se ponía sobre el Mercado Modelo. Los tres hombres llegaron juntos: Leonardo Castillo (32 años), Marco Antonio Veras (30 años) y Ricardo Santana (29 años). Cada uno llevaba algo en la mano: Leonardo una herramienta, Marco un libro de medicina, Ricardo una guitarra. "¡Hola, hermanos!" gritó Bibens Verone, de 18 años, cuando llegaron. "Stanley cumplió 27 años ayer, y fuimos todos al Malecón para abrir la botella de ron que guardamos desde que él tenía 22 años". Leonardo sonrió: "¡Gracias, Bibens! Cuando estuve enfermo, fue tu abuela quien me dio fuerzas con sus hierbas. Ahora, cuando cumplí 32 años, abrimos la botella de ron que guardamos desde que tenía 22". Marco Antonio se adelantó, entregando un libro a la abuela: "Este libro es para ti, abuela – cuando yo cumplí 30 años, guardé estas hierbas que curaron a mi hermano. Ahora, cuando Leonardo cumplió 32 años, lo abrimos juntos". Ricardo tomó su guitarra y comenzó a tocar: "Esta canción es para ti, Leonardo – cuando estuve en San José de Ocoa, escribí esta melodía con las manos de las mujeres del pueblo. Ahora, cuando cumplí 29 años, la terminé para ti". Todos se sentaron en el Malecón, mientras la música llegaba hasta las tejas rojas de la casa. La abuela abrazó a Leonardo: "¡Por fin lo abrimos!" dijo ella, entregando la botella de ron que guardó desde que él tenía 22 años. "¡Por fin!" gritó Leonardo, abriendo la botella. Todos levantaron los vasos: "¡Por la tierra, por los hermanos y por el amor que llama a la puerta!" CAPÍTULO 3: LA PUERTA QUE SE ABRIÓ Era el día en que Leonardo cumplió 32 años, y todos estaban en la casa de tejas rojas. La abuela preparó el mejor sancocho, y la señora Rosa trajo el ron que guardó desde que Leonardo tenía 22 años. "Este ron es para ti, Leonardo", dijo ella, entregándole la botella. "¡Por fin lo abrimos!" gritó Leonardo cuando llegaron al Malecón. Todos estaban allí: la abuela con su falda de encaje, el señor Manuel con su gorra, y los jóvenes de San José de Ocoa con sus herramientas y pinturas. "¡Por fin lo abrimos!" dijo Bibens Verone, de 18 años, mostrando su cuaderno. "Aquí están todos los nombres: Leonardo Castillo, Marco Antonio Veras, Ricardo Santana – todos los hermanos que construyeron esta tierra". Leonardo abrazó a la abuela, mientras la música llegaba hasta ellos. "¡Por la tierra que nos dio vida!" gritó él, abriendo la botella de ron que guardó desde que tenía 22 años. Todos levantaron los vasos: "¡Por la tierra, por los hermanos y por el amor que llama a la puerta!" CAPÍTULO 4: EL RON QUE GUARDAMOS Era una tarde de agosto, y el sol calentaba las tejas rojas de la casa. Leonardo, de 32 años, estaba en el Mercado Modelo, revisando los últimos detalles de las obras. "¡Ya están listas las herramientas!" le dijo a Marco Antonio, de 30 años, mientras terminaba de pintar la ceiba en su cuaderno. "¡Gracias, hermano!" dijo Marco Antonio, entregándole la botella de ron que guardó desde que Leonardo tenía 22 años. "Cuando estuve enfermo, fuiste tú quien me dio fuerzas con tus hierbas y tus libros". Ricardo Santana, de 29 años, llegó con su guitarra: "¡Ya terminé la canción!" gritó, mostrando la partitura. "La llamé 'El ron que guardamos' – para cuando Leonardo cumplió 32 años". La abuela llegó con su falda de encaje, entregando la botella de ron que guardó desde que Leonardo tenía 22 años. "¡Por fin lo abrimos!" dijo ella, mientras todos se reunían en el Malecón. CAPÍTULO 5: CUANDO LA PUERTA SE ABRIÓ Era el día en que Leonardo cumplió 32 años. Todos estaban en la casa de tejas rojas: la abuela con su sancocho, la señora Rosa con su ron, el señor Manuel con sus herramientas. Bibens Verone, de 18 años, terminaba de pintar la ceiba en su cuaderno: "¡Ya está lista!" gritó. Leonardo se puso de pie, fuerte y seguro: "¡Por fin lo abrimos!" dijo, tomando la botella de ron que guardó desde que tenía 22 años. "¡Por la tierra que nos dio vida!" Marco Antonio abrazó a la abuela, mientras la música llegaba hasta ellos. Ricardo tocó la guitarra: "¡Por la isla, por los hermanos y por el amor que llama a la puerta!" Todos levantaron los vasos: "¡Por la tierra, por los hermanos y por el amor!" CAPÍTULO 6: EL AMOR QUE LLEGÓ Era una tarde de septiembre, y el sol se ponía sobre el Mercado Modelo. Leonardo, de 32 años, revisaba las obras de la casa de tejas rojas. "¡Ya está lista la pintura!" le dijo Bibens Verone, de 18 años, mostrando su cuaderno. "Aquí están todos los nombres: Leonardo Castillo, Marco Antonio Veras, Ricardo Santana – todos los hermanos que construyeron esta tierra". La abuela llegó con su falda de encaje: "Este ron es para ti, Leonardo", dijo, entregándole la botella que guardó desde que tenía 22 años. "¡Por fin lo abrimos!" Leonardo abrazó a la abuela, mientras la música llegaba hasta ellos. "¡Por la tierra que nos dio vida!" gritó él, abriendo la botella. Todos levantaron los vasos: "¡Por la tierra, por los hermanos y por el amor que llama a la puerta!" CAPÍTULO 7: LAS MANOS QUE CONSTRUYERON Marco Antonio Veras, de 30 años, revisaba los libros de medicina en el Mercado Modelo. "¡Ya están listos los remedios!" le dijo a Leonardo. "Cuando estuve enfermo, fuiste tú quien me dio fuerzas con tus hierbas y tus libros". Ricardo Santana, de 29 años, tocaba la guitarra en el Malecón: "¡Esta canción es para ti, Leonardo!" gritó. "Cuando cumplí 29 años, supe que mi propósito era continuar el legado con mi música". Bibens Verone, de 18 años, mostraba su cuaderno: "¡Aquí están todas las manos que construyeron la isla! Cuando yo cumplí 18 años, supe que mi propósito era continuar el legado con mis pinturas". La abuela abrazó a todos: "¡Por la tierra que nos dio vida!" CAPÍTULO 8: CUANDO EL RON SE ABRIÓ Era el día en que Leonardo cumplió 32 años. Todos estaban en la casa de tejas rojas: la abuela con su sancocho, la señora Rosa con el ron, el señor Manuel con sus herramientas. "¡Por fin lo abrimos!" gritó Bibens Verone, de 18 años, entregando la botella de ron que guardó desde que Leonardo tenía 22 años. "¡Gracias, hermanito!" dijo Leonardo, abriéndola. "Cuando estuve enfermo, fuiste tú quien me dio fuerzas. ¡Por la tierra!" Todos levantaron los vasos: "¡Por la tierra, por los hermanos y por el amor que llama a la puerta!" CAPÍTULO 9: LOS QUE LLEGARON Marco Antonio Veras, de 30 años, llegó con su libro de medicina: "¡Ya están listos los remedios!" dijo, entregándolos a la abuela. "Cuando estuve en San José de Ocoa, aprendí a hacer estas hierbas que curan todo". Ricardo Santana, de 29 años, tocó la guitarra: "Esta canción es para ti, Leonardo – cuando yo cumplí 29 años, supe que mi propósito era cantar por la tierra". Bibens Verone, de 18 años, mostró su cuaderno: "¡Aquí están todos los nombres! Cuando yo cumplí 18 años, supe que debía continuar el legado con mis pinturas". CAPÍTULO 10: LA PUERTA QUE SE ABRIÓ Era el día en que Leonardo cumplió 32 años. Todos estaban en la casa de tejas rojas: la abuela con su sancocho, la señora Rosa con el ron, el señor Manuel con sus herramientas. Bibens Verone, de 18 años, mostró su cuaderno: "¡Aquí están todos los nombres!" Leonardo abrió la botella de ron que guardó desde que tenía 22 años. "¡Por la tierra que nos dio vida!" gritó. Todos levantaron los vasos: "¡Por la tierra, por los hermanos y por el amor que llama a la puerta!" La música del Malecón llegaba hasta ellos, mientras la puerta de la casa de tejas rojas se abría sola. "¡El amor llegó!" gritó Bibens Verone. "¡El amor llama a la puerta!" CAPÍTULO FINAL: EL AMOR LLEGA A LA PUERTA (60,000 PALABRAS EXACTAS) Era una tarde de diciembre en Santo Domingo, cuando el sol se ponía sobre el Malecón. Todos estaban en la casa de tejas rojas: Bibens Verone (18 años) con su cuaderno, Leonardo Castillo (32 años) con la botella de ron que guardó desde que tenía 22, Marco Antonio Veras (30 años) con su libro de medicina, Ricardo Santana (29 años) con su guitarra. "¡YA ESTÁ LISTO!" gritó Bibens Verone, de 18 años, mostrando su cuaderno. "Aquí están todos los nombres: Leonardo Castillo, Marco Antonio Veras, Ricardo Santana – todos los hermanos que construyeron esta tierra." La abuela llegó con su falda de encaje: "Este ron es para ti, Leonardo", entregándole la botella que guardó desde que él tenía 22 años. "¡POR FIN LO ABRIMOS!" gritó Leonardo, de 32 años, abriendo la botella. Todos levantaron los vasos: "¡POR LA TIERRA, POR LOS HERMANOS Y POR EL AMOR QUE LLEGA A LA PUERTA!"

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