El nombre del señor E

1161 Words
Los días habían pasado y por alguna extraña razón aquel hombre de hermosos ojos color verde había desaparecido, Esmeralda iba todas las tardes cerca de aquel puente pero ni de esa manera se encontraba con él. Esa tarde decidió leer en la biblioteca, al llegar estaba su hermanastro Elliot, este la miro y dijo - Hola Esmeralda - - Hola Elliot ¿Que lee? - - Un poco de historia ¿Que te trae por aquí? No sueles frecuentar la biblioteca... - - Quería despejar la mente - - ¿Un mal amor? - rápidamente negó y este volvió a preguntar - ¿Algún romance que te está volviendo loca? - nuevamente negó, en realidad se sentía confundida, jamás se había sentido de esa manera por un caballero, pero al mismo tiempo ella creía firmemente que no se trataba de amor, más que de un deseo. -¿Porque no son comunes los ojos verdes oliva? - aquella pregunta desconcertó a Elliot y rápidamente dijo - En mi familia un porcentaje tiene ojos verdes oliva, mi madre los tuvo y mi hermano los conserva - - ¿Enserio? - Elliot asintió - ¿Porque tú hermano nunca está en casa? - - No tiene mucho que volvió, pero se mantiene reservado, siempre anda en negocios y eso - - y tú hermano... ¿Cómo se llama? - - Su nombre es Ethan, quizá pronto lo conozcas, ayer me dijo que planea un baile en nuestra mansión en honor a mi cumpleaños 21- -¿Enserio? ¿Y como es él?- la curiosidad de Esmeralda por saber sobre Ethan le desconcertó un tanto a Eliot, la miro algo extrañado y dijo - pronto lo conocerás... no te preocupes, creo que estuvo presente en el baile de Lord Thomas, después de todo aún está buscando a la futura señora Armstrong - Asintió en silencio Esmeralda, con un nudo de dudas en su cabeza ¿Acaso la persona que había estado frecuentando era al señor de la casa?, suspiro y se acercó a la ventana, viendo hacia afuera, estuvo unos cuantos minutos así hasta que escucho que las puertas del saloncito se abrieron, escucho unas pisadas y rápidamente volteo para encontrarse con la mirada de aquellos ojos verde oliva, tan pronto como Eliot lo vio se puso de pie y corrió a saludar a su hermano - Vaya sorpresa Ethan, no pensé que volverías a casa hoy - - Ni yo Eliot - dijo simplemente Ethan, pero su mirada estaba algo ocupada observando a Esmeralda, aquella joven de cabello rojo como el fuego y aquellos ojos del color de las esmeraldas, la mirada era mutua que el ambiente se sintió algo tenso, suspiro y dijo rápidamente - Iré a descansar, me retiro - tan pronto como salió del saloncito, Eliot se puso de pie y camino hacia Esmeralda - Todo fue tan rápido que no me dió tiempo de presentarte, él era mi hermano mayor Ethan Armstrong - - Está bien, no importa - Esmeralda después de esto se quedó en completo silencio, como si mil nuevas preguntas nacieran en su mente y una sola se contestará, Eliot la miro confundido y dijo - Esmeralda... ¿Te encuentras bien? - ella asintió y dijo en un susurro, como si no deseara hablar pero tenía que hacerlo -Creo que necesito tomar un poco de aire Eliot, saldré - rápidamente salió de la gran mansión, y empezó a caminar más tranquilamente en el área boscosa cercana al río, cuando se percató que alguien la seguía, se volteo esperanzada de encontrarse con Ethan pero se trataba de Eliot - ¿Segura que estás bien? siento que eres distinta... - Esmeralda asintió y dijo en un susurro - ¿Que tengo de distinto? - - Tu semblante, no has sonreído hoy Esmeralda ¿Acaso alguien te lastimo? - - No es eso Eliot, pero... - Eliot se acercó a Esmeralda y con su mano acaricio suavemente la mejilla de la chica, está se quedo estática, no era la primera vez que lo hacía, y mientras él acaricio sus ojos se cerraron suavemente como si disfrutara el tacto de su piel, hasta que ella volvió a hablar para hacer que el volviera en si - Eliot... necesito tomar aire ... pensar sola - Aquel chico quedó perplejo, era la primera vez que Esmeralda le pedía que se fuera, se encogió de hombros y dijo en un susurro - Si necesitas algo... recuerda que estoy para ti- Esmeralda asintió y vio como se alejaba, alguien que había visto y escuchado toda la conversación retrocedió dos pasos y se quedó perplejo ante toda la situación, no lo podía creer, Eliot estaba enamorado de Esmeralda, aquel que vio todo se encogió de hombros, suspiro pesadamente, y antes de que se pudiera marchar, nuevamente se encontró con la mirada de color Esmeralda - Señor Ethan... - él la miro sorprendido y dijo - Señorita - - Usted ya lo sabía, ¿Porque no me lo dijo? ¿Porque me oculto su nombre? - Esmeralda estaba molesta y él lo pudo sentir en su voz, antes de que pudiera decir algo, ella se dió la vuelta dispuesta a marcharse, el camino rápidamente hacia ella y la tomo de la muñeca - Detente Esmeralda... yo... no pensé que fuese importante - Ella no se giró a verlo, se sentía al borde del llanto, después de todo se había vuelto en su deseo más vivido, él había jugado con fuego y para su desgracia ahora... justo ahora sentía que ardía dentro de aquella llama. Mientras tanto Eliot había vuelto a la biblioteca, se sentía desconcertado, estos últimos días ella había estado demasiado diferente, desde hace dos años se sentía perdidamente enamorado de Esmeralda, se había vuelto su íntimo amigo, pero eso no hacia que ella si quiera lo viera como algo más, después de todo habían sido criados en el mismo hogar. - No puedo creerlo - dijo algo molesto, hasta que una voz lo saco de su agobiante mañana - ¿Que ocurre? ¿Necesita ayuda en algo? - Pregunta Victoria que se encuentra sentada en un sillón detrás de un gran estante de libros, él rápido suspira y dice - No señora Victoria, no es nada problematico, ¿Lee algo en particular? - rápidamente decide cambiar de tema y ella contesta - No querido Eliot, solo descanso del ajetreado día, siento que la llegada del Sr. Ethan me a traído paz y eso viene bien, justo ahora que me di cuenta que tengo casi cuatro meses de embarazo - -¿En serio? Muchas felicidades Señora Victoria, me alegro... ¿Ya le contó a sus hijas?- Victoria negó y dijo - Por ahora me estoy enfocando en su matrimonio, el Sr. Armstrong quiere que se casen en cuanto antes - el rostro de Eliot palideció, en cuanto Victoria lo vio sonrió, después de todo su plan fluía de la forma que tanto había deseado.
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