Está tarde como todas, Esmeralda decidió ir a buscar a aquel famoso señor E, camino en dirección a aquel rio y en efecto, este se encontraba en el puente, sus codos estaban apoyados en el barandal mientras admiraba la puesta de sol, ella admiro su piel bronceada y aquel cabello obscuro como la noche, estaba absorta pensando seriamente en el tiempo que tenían frecuentandose, camino silenciosamente hacia él, sin pensarlo lo abrazo por la espalda, él sonrió y entonces volteó hacia atrás, se giró suavemente y la abrazo
- Hola Esmeralda -
- Dígame ¿que hace aquí? ¿No tiene negocios que atender? Señor -
- quizá debería marcharme a atender mis negocios... aunque ¿No extrañaría mi presencia Señorita? -
- ¿Acaso debería extrañarlo? No sé ni su nombre señor -
dijo ella de forma juguetona, él sonrió y rápidamente le siguió
- ¿Porqué ah decidido abrazarme si no me conoce? -
ella se ruborizó al instante, bajo la mirada y dijo
- Quizá sea momento de que me diga su nombre -
él sonrió ampliamente y posterior a esto negó, le acaricio suavemente la mejilla y dijo en un susurro
- ¿Tanto desea saber mi nombre?-
ella asintió mientras le miraba a los ojos, este suspiro como si le pesará tanto hacerlo y dijo después en un susurro
- Siento que aún no es tiempo, quizá en el momento en que usted lo conozca...-
antes de que terminara aquella frase ella negó y lo abrazo más fuerte
- ¿Acaso no ve lo que me ah hecho? -
dijo ella algo angustiada por como se sentía, reprimiendo todas sus emociones y sentimientos hacia él, él correspondió el abrazo y teniendola tan cerca de él, finalmente dijo
- Créame señorita, me encuentro en una situación muy semejante a la suya, ¿Acaso no cree en este sentimiento que siento por usted? siento que tarde o temprano no tendré salida... -
el removió el cairel que caía en su rostro y lo puso detrás de su oreja, la miro a los ojos y pudo ver la desesperación en los ojos de ella
*¿En qué momento aquellas tardes se habían transformado en un torrencial de emociones? ¿En qué momento me había enamorado de mi propia Hermanastra? ¿Quien lo vería bien? ¿O lo dejarían pasar a la ligera? no puedo simplemente dejar de pensar en su mirada y en esos labios color rosa, menos sabiendo que ella sentía justo lo mismo que yo*
pensó Ethan, ella se percató lo mucho que pensaba, se inclino hacia él y sin pensarlo beso sus labios, él abrió sus ojos de par en par sorprendido, pero rápidamente correspondió aquel beso, su cuerpo le pedía a gritos continuar, las manos de él acariciaban la espalda y cintura de ella, y ella tenía su mano derecha justo en la parte posterior de la cabeza mientras acariciaba suavemente el cabello de él, se separaron y él la miro fijamente a los ojos
- Esmeralda...-
dijo su nombre en un susurro, ella puso su mano sobre sus labios, asustada de lo que acababa de suceder, él suspiro y entonces en un impulso se inclino sobre ella, y con su mano la tomo de la cintura y la acercó a él, beso sus labios suavemente, sabía perfectamente lo que hacía y con quién lo hacía y aún así no pudo detenerse, era un frenesí de emociones, que estaba provocando que se desbordara de deseo por aquella jovencita, después de todo él si sabía quién era ella.
Horas más tarde...
Ethan se encontraba en su dormitorio, no podía creer lo que habían hecho, todo había pasado tan rápido, que aún no entendía como se había dejado llevar tanto, suspiro, su corazón se estremecía de solo pensar en ella y él no entendía como ese amor había surgido tan rápido, no comprendía que era lo que los unía, después de todo tenía poco de conocerse, miro aquel cuadro, que ella le había regalado, cada que lo miraba, solo podía pensar en ella, y ahora que había probado sus dulces labios y su suave aroma lo había tenido tan cerca, no escapaba de su mente, suspiro, después de todo ella era su fruto prohibido, se puso de pie y camino al balcón, desde que había llegado a casa se la pasaba encerrado en su dormitorio, solo salía directo a las afueras de la mansión, temía encontrarse con Esmeralda dentro, después de todo aún no conocía su nombre, era como un fantasma, escucho como tocaban a la puerta, lo que le pareció extraño ya que sus hermanos no solían verlo, el rápidamente dijo
- ¿Quien es?-
- Soy yo... Emma… abre -
la puerta se abrió suavemente y entro Emma, cerró detrás de ella la puerta y se acercó a Ethan, lo suficiente como para poder darse cuenta de lo ansioso que estabas
- ¿Cuando vas a salir? Deberías decirles... ¿Acaso es importante si alguien lo ve mal? No querido -
- No lo comprendes Emma, por más que busco una solución... no la encuentro, creo que tendré que ir a un viaje de negocios... necesito un poco de aire -
- ¡No! -
grito Emma molesta, para después decir
- Lo que menos puedes hacer ahora es irte, tienes muchas responsabilidades, debes de encargarte de mi... ¿Acaso no me ayudarás a contraer matrimonio? eres el Señor de la casa... pero... también eres mi hermano... -
Emma se desbordó en llanto, que no pudo continuar hablando, Ethan se acercó a ella y agachó la cabeza, entonces dijo en un susurro
- Tienes razón Emma, perdóname -
mientras en su mente se decía
*Tienes que dejar de huir Ethan, no puedo dejar a mis hermanos sufriendo por un pensamiento egoísta y un deseo carnal, es hora de dejar de pensar en esa mujer que tanto me tiene afligido*
Emma lo abrazo, después de separarse con el dorso de la mano se limpio las lágrimas y dijo
- Gracias Ethan, espero ya no te tengas que marcharte nunca más, mi corazón no lo resistiría, te necesito... te necesitamos... -
Ethan asintió y la vio salir de su dormitorio, después de todo era hora de que él dejara aquel amor y sentará su cabeza en lo que verdaderamente era importante.