Esmeralda aún no podía creer la decisión que había tomado su madre, sabía que ahora no podría ver a diario al señor Armstrong, ya no tendría las libertades que se había conseguido y sabía perfectamente que aquellas caricias indebidas y aquellas demostraciones de afecto a partir de ahora se volverían escasas, suspiro algo triste y entonces la puerta de su habitación se abrió, vio bajo el umbral a Ethan, este parecía aturdido, pero entonces entro y cerró la puerta detrás de él, era la primera vez que la visitaba en su dormitorio - Esmeralda... - susurró su nombre y se detuvo, como si pensara detenidamente lo que diría, como si el mundo se le viniera encima - trataré de verte seguido, ¿podré visitarte? - su voz parecía un poco relajada, pero su mirada era suplicante, ella asintió y dijo

