El tiempo había pasado demasiado rápido, los años pasaron como días y el Sr. Alexander de un día para otro falleció, Victoria se sintió sumamente nerviosa, sus hijas apenas iniciaban su vida en la sociedad y la perdida de su padrastro las dejaba sin dote, ya no era una chicuela cómo para contraer matrimonio nuevamente y sabía que no podía regresar a dónde sus padres después de haberse casado con el Sr. Alexander, suspiro algo agobiada y entonces mando llamar a qué volviese a la mansión al heredero de todo, Ethan Armstrong.
Tan pronto como Ethan se dió cuenta que su padre había muerto, volvió a la gran mansión de los Armstrong, Ethan se había vuelto en un hombre muy apuesto, tenía recién cumplidos sus 25, era mucho más alto que su padre, tenía una piel bronceada, su cabello n***o como la misma noche y aquellos ojos verdes que había heredado de su madre, al llegar rápidamente Emma corrió a su encuentro y lo abrazo
- Nuestro padre ah muerto... Ethan -
dijo entre sollozos, Ethan le palmeo la espalda mientras intentaba consolarla y este dijo algo en un susurro que solo ella alcanzó a escuchar, Elliot se acercó a recibir a su hermano y le abrazo también
- Es bueno que vuelvas a casa Ethan -
- Creo que por ahora me quedaré un buen tiempo aquí -
Eliot sonrió de lado al escuchar que su hermano no se iría, al terminar la universidad Ethan había viajado y explorado un poco por diversión, se había dedicado a algunos negocios, pero finalmente su momento de responsabilidad había llegado.
- Sr. Armstrong, bienvenido -
dijo su antigua Nana Carlota, que ahora se dedicaba a ayudar a Emma en todo
- Muchas gracias Carlota, es un gusto verla saludable -
- La señora Victoria está en la biblioteca, nose si hablara con ella Sr. Armstrong -
antes de que pudiera decir algo, Emma corrió hacia Ethan, le tomo sus manos y dijo en un susurro solo para que él escuchará
- Ethan porfavor... no las corras de la casa, se que ahora no hay un lazo que nos una, pero Victoria no es una mujer mala, te lo suplico -
- Lo consideraré Emma -
posterior a esto camino a la biblioteca, al entrar la vio mientras leía sentada en un sofá, ella levanto rápido la vista y dijo
- Bienvenido Sr. Armstrong -
- Gracias Sra. Victoria, he venido a hablar con usted, pero si gusta desempacaré mis cosas y después hablamos -
- Sr. en lo que lo pueda ayudar, con gusto estoy dispuesta, justo ahora no tengo a dónde ir -
- Después hablaremos de esto -
dijo Ethan mientras salía de aquel saloncito de lectura, afuera se encontró con Carlota y rápidamente dijo
- Porfavor Carlota, dígale a la encargada que desempaque mis pertenencias, necesito tomar un respiro de esto -
rápidamente Ethan salió por la puerta trasera hacia el bosque que estaba detrás de su casa y se dirigió al lago, tan pronto como llego se dió cuenta que alguien más se encontraba ahí, así que decidió ir en silencio, en cuanto la vio se sorprendió aquella jovencita era claro que era una de las hijas de Victoria, lo supo en cuanto vio aquella cabellera del color rojo como el fuego, pero a diferencia de Victoria tenía unos ojos grandes como una muñeca, del color de las esmeraldas, la observo atento, viendo cómo está pintaba del otro lado del río sobre aquel lienzo que cargaba, la observo durante minutos o quizá horas, se percató que ya había finalizado porque inicio a guardar todo en un pequeño morral, entonces camino de regreso, la observo atento viendo cómo cruzaba el río sobre aquellas grandes rocas, estaba atento hasta que se sobresalto cuando vio como aquella jovencita cayó dentro del río, tan pronto como cayó al agua se hundió completamente por el gran vestido que traía, Ethan corrió hacia donde la chica había caído y sin más salto al agua, la chica estaba en el fondo de aquel rio, luchando por salir hacia la superficie pero su ropa se lo hacía imposible, Ethan rápidamente nado hacia ella y la tomo por la cintura, nado con todas sus fuerzas hacia la superficie porque la corriente era fuerte y su vestido al estar empapado era muy pesado, cómo pudo la saco del agua, aquella joven al estar fuera tosió, su piel estaba pálida del frío que sentía, el suspiro aliviado al ver que estaba bien y ya cuando hubo agarrado aire dijo
- ¿Porque cruzas el río si no sabes nadar? ¿Acaso eres tonta? ¿Quieres morir? -
en la voz de Ethan se notaba el enojo, Esmeralda temblando de frío dijo en apenas un susurro
- Gracias Señor -
después de esto intento ponerse de pie, Ethan la tomo del brazo y la ayudo a incorporarse, está volteo instintivamente al río y vio como su cuadro y aquel bolso desaparecían entre la corriente, el observo cómo ella suspiro frustrada, y le dijo
- Más vale que vuelva a su casa Señorita, podría resfriarse -
Esmeralda asintió y dijo
- Muchas gracias Señor, así lo haré... -
Ella hizo una pequeña reverencia y justo antes de girarse está dijo
- Mi nombre es Esmeralda mucho gusto -
le extendió la mano, él rió de lado y se dió media vuelta dejándola ahí con la mano tirante, ella vio como aquel hombre de hermosos ojos verdes se alejaba poco a poco hasta que lo perdió de vista, rápidamente decidió caminar de regreso a la mansión toda empapada, cuando ingreso a la mansión intento subir rápidamente a su habitación para evitar ser vista por alguien más, al llegar a su habitación suspiro y cerró la puerta detrás de ella, se quitó el vestido rápidamente y tomo una toalla para secar la humedad que había quedado en su cuerpo, rápidamente tomo un camisón y se lo puso, y se empezó a arreglar con otro vestido, al poco tiempo escucho que tocaban a la puerta
-¿Si?-
- Esmeralda... ¿ya estás lista? en media hora nos iremos al baile de Lord Thomas -
entre abrió la puerta y en cuanto la vio toda empapada de su cabello grito
- Esmeralda... ¿Te acabas de bañar? -
entro rápidamente Emma y suspiro mientras le sacaba vestidos para escoger el más bonito
- usa este... lucirás preciosa -
Esmeralda asintió y Emma la ayudo a ponerse aquel vestido y le ayudo a estilizar aquel cabello, ambas bajaron al saloncito y ahí los esperaba ya Ámbar y Rubí, las cuatro estaban emocionadas por asistir al baile de Lord Thomas, últimamente recibían muchas invitaciones los Armstrong después del entierro del Señor Alexander Armstrong.
Victoria asistió acompañando a sus hijas, al llegar al evento todo lucía agradable, Ámbar de cierta forma estaba emocionada, era de sus primeros bailes dónde por fin podía bailar con los muchachos, en cambio Rubí y Esmeralda se encontraban más relajadas, Emma bailo con el señor Dereck, últimamente bailaba con él, Ámbar acepto bailar con el primer joven que se le propuso, Rubí bailo con Elliot, ellos solían bailar juntos para evitarse las malas compañías, Esmeralda observaba atenta, hasta que una voz la desconcerto
- ¿Usted no baila señorita Esmeralda? -
está volteo a mirarle y se sorprendió de ver nuevamente a aquel hombre
- ¿Con quién tengo el gusto?-
este sonrió de lado y dijo
- ¿Acaso eso importa? Acompáñame a este baile -
Está antes de poder negarse, él la tomo de la muñeca y aprovecho que apenas iniciaba un baile, al iniciar el baile ella lo observaba algo curiosa
- Dígame, ¿porque no me dice su nombre? -
- Creo que tiene suficiente con mi presencia¿No lo cree señorita? -
rápidamente negó ella, él sonrió de nuevo de lado, ella por primera vez observo aquella sonrisa y se dió cuenta de lo atractivo que era ese hombre, y aquella mirada sentía que ya la había visto antes, pero no comprendía de dónde.