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552 Words
La frente sudada y la ropa ajustada no ayudaban en absoluto a la ola de calor que estaba sintiendo Magnolia en esos momentos. Luego de llegar de clases, Diana había estado entrenando a la chica casi todos los días, básicamente a defenderse sola y poder agudizar sus sentidos con mayor facilidad. Lo más curioso de todo es que estaba aprendiendo a utilizar cierto tipo de armamento que antiguamente las tribus utilizaban para matar con mayor facilidad a los lobos. Si bien entre ellos siempre peleaban con sus dientes y garras, si una humana estaba metida en medio de ese caos no tendría cómo defenderse, claramente no sería igual de rápida y fuerte que un lobo, pero los cuchillos y arcos con flechas le harían un gran favor el día de mañana. Se estaba quedando sin aire, Diana no tenía nada de piedad con ella, lanzaba mini dagas rápidamente en dirección a la chica, las cuales tenía que esquivar de manera ágil o sufriría las consecuencias. De pronto pensó en aquella muchacha Sitka, se imaginaba que estaba luchando contra ella y debía defenderse, la ira y la rabia la consumían y hacían que le ardiera la sangre. A lo lejos pudo ver cómo Kayn llegaba siendo cargado por algunos hombres, se irguió para observar mejor y una daga le rozó la mejilla, provocando que esta se cortara y sangrara un poco. —No estás concentrada, tu pelea es aquí conmigo, no con mi hijo— Diana se dejó ver en su forma de loba por primera vez ante Lía, la chica abrió los ojos con sorpresa, de alguna manera pudo entender lo que Diana le estaba comentando aun sin hablar. Retrocedió un poco y miró a la mujer atentamente. —Entendí lo que me dijiste— susurró la chica, bajando su brazo lentamente. Aprovechando el descuido de la joven, Diana saltó dejando ver sus colmillos blancos y afilados. Magnolia levantó su mano rápidamente y bloqueó el ataque con una vara larga. La verdad ya no quería luchar más, quería ver qué era lo que estaba ocurriendo con Kayn y por qué llegó tan demacrado. Sabía que si le decía a Diana que se detuviera no lo haría, así que juntó todas las fuerzas que le quedaban para empujar a la loba, para luego enterrar una pequeña aguja en su vientre. Se puso de pie rápidamente y miró a la mayor. —Gané— Dijo para luego salir corriendo en dirección a Kayn. Diana se incorporó nuevamente y volvió a su forma humana. Raiven estaba observando desde lejos mientras miraba con asombro. —Creo que no había visto a alguien más que te ganara que no fuera Camille— Raiven sonrió y corrió en dirección a su madre. —Tenía un motivo esta vez— Diana recogió las cosas que habían usado para luego dejarlas a un lado sobre el mesón. —Y antes también, no es novedad que Sylas llegue con un aroma diferente cada día, seguramente Magnolia está perdiendo el interés— —Tú, pequeño, ¿a qué te refieres con un aroma diferente?— La madre miró atenta a su hijo menor mientras este caminaba rápidamente tras de ella. —Un aroma a vainilla, no es de mi agrado la verdad, prefiero mil veces el aroma a canela de Magnolia—
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